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Publicado el lunes 1 de junio de 2009
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LA PIPARRA

GM suspende pagos por internet

M.L.– Todo está atado y bien atado. A las ocho de la mañana, hora de Nueva York (dos de la tarde, hora española), General Motors suspendió pagos o, en la jerga nueva española, se acogió al concurso de acreedores, el famoso Chapter Eleven de la Ley de Quiebras norteamericana. Es la mayor "quiebra controlada" de la historia de los Estados Unidos. Su presidente ya dimitido, Fritz Henderson, lo hizo por internet y una hora antes de la apertura de Wall Street. Por la tarde noche, el presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, aparecerá en todas las pantallas de televisión del país para confirmar que el Gobierno se hace cargo del 73% del capital de la compañía. Temporalmente, se supone, mientras la nueva GM renace de sus cenizas. ¿Quien lo diría hace unos años, mejor dicho meses? Un presidente negro ordena al Tesoro que "nacionalice" el primer símbolo del capitalismo del país. Pero no lo hace, obviamente, por ideología. Lo hace por necesidad.

En unos meses -desvelará Obama en su intervención televisada-, General Motos volverá a ser lo que era, privada del todo, se supone. Eso sí, con una ayuda de 19.000 millones de dólares ya concedidos y otra adicional de hasta 30.000 millones en cartera, por si son necesarios. Nadie parece preocupado en Estados Unidos, sin embargo. Ni siquiera porque el símbolo del capitalismo norteamericano cae en el mismo atolladero que en su día entró otro "portaviones capitalista", en este caso financiero, el banco de inversiones neoqyorquino Lehman Brothers. Pero no será lo mismo. La suspensión de pagos de GM, que se produce dos meses después de la de Crysler Corporation- la tercera compañía automovlística del país- hiciera lo mismo, ha sido cuidosamente estudiada y negociada con todos los agentes, incluyendo la canciller alemana Angela Merkel y el Gobierno canadiense, donde GM tiene sus dos principales filiales, la Opel y la empresa de componentes Magna, a la que el Gobierno de Otawa inyectará otros 5.900 millones de dólares

Pero no por eso no deja de ser todo un síntoma de por donde van los tiros en la economía norteamericana, aún batante lejos de registrar esos "brotes verdes" que anticipan los optimistas y no se creen los más pesimistas. Pero es lo que hay. Y eso que, tras un fin de semana de infarto, la Bolsa -al menos Wall Street- reaccionó con una esperada alza, al resolverse el problema monstruoso que hubiera supuesto para Detroit y para Estados Unidos la ausencia de un acuerdo que propiciara la quiebra de la automovilística. Vivir para ver, que diriía el castizo.