Monitor Ibérico
Los inversores españoles aún se enfrentan en Portugal a la `revolución de los claveles´
El grupo español Ancora quiere crear una explotación olivarera en terrenos expropiados del Alentejo
El pasado 25 de abril, Portugal conmemoró el 35º aniversario de la "revolución de los claveles", cuyo recuerdo aún permanece muy vivo en el país, sobre todo porque marcó el final de casi medio siglo de dictadura. Pero hay otros aspectos que muchos portugueses - quizás la mayoría- no les gusta recordar: son los llamados "excesos revolucionarios", como la privatización de la banca, de los seguros y de los grandes grupos industriales, e igualmente la "reforma agraria", con la expropiación y la colectivización de latifundios, sobre todo en el Alentejo, que fue durante años la plaza fuerte del Partido Comunista. Con el tiempo, la situación política, económica y social ha vuelto a la "normalidad", pero hoy todavía quedan resquicios de difícil solución y que frenan el desarrollo del país. Eso es lo que ocurre, por ejemplo, con la Herdade dos Machados (Moura, Alentejo): tenia planes para volver a ser la mayor explotación de olivo de la Península, con el apoyo financiero y técnico del grupo cordobés Ancora, pero lleva 32 años negociando con los gobiernos de turno la recuperación de unas fincas expropiadas en 1975 y que están en manos de 80 arrendatarios.
Es cierto que la familia Santos Jorge, propietario de la finca, ya pudo recuperar en 1980 unas 6.000 hectáreas, pero quedan todavía parcelas expropiadas, que fueran arrendadas a pequeños agricultores por el gobierno, que cobra por ello unos 100.000 euros al año. "En la situación actual la parte de la Herdade dos Machados recuperada por la familia propietaria, es como un "patchwork" o una manta de retales, lo que hace inviable la plantación y una explotación rentable de un nuevo olivar de 4.200 hectáreas, que sería el mayor del mundo con riego gota a gota y que hubiera representado una inversión inicial de 30 millones de euros", indica a "Capital Madrid" el director general de Ancora, José Luis de Prado.
"Teníamos previsto iniciar la plantación del nuevo olivar en Enero 2009, pero las negociaciones con el Ministerio de la Agricultura no han dado los frutos esperados, con lo cual es muy improbable que el acuerdo firmado a finales de 2007 con la familia Santos Jorge pueda llegar a buen puerto". Además de la compra del 50% de la Herdade dos Machados y de la plantación de un nuevo olivar, Ancora tenia programado una inversión de 5 millones de euros en la construcción de una nueva almazara y que seria la mayor de la Península.
En cierto modo, pues, es la herencia de la "reforma agraria" que viene a frenar los planes de expansión del grupo cordobés en Portugal, donde tenia previsto alcanzar en 2012 una producción anual de 65 millones de kilos de aceitunas, lo equivalente a 11 millones de toneladas de aceite.
Controlado por las familias Prado y Martínez-Sagrera, que tienen respectivamente el 42,49% y el 28,65% del capital, Ancora hace una apuesta fuerte en el Alentejo, lo mismo que otros grupos aceiteros andaluces, que tomaron casi de asalto las mejores fincas y tierras "alentejanas": aquellas situadas en torno del Alqueva, que con 250 km2 de superficie es el mayor lago artificial de Europa.
Así, según la directora de la Casa do Azeite Mariana Matos, los nuevos olivares plantados durante los tres últimos años en la zona del Alqueva, representan 40.000 hectáreas, la mitad de las cuales corresponden a más de un centenar de inversores españoles como los aceiteros andaluces Bogaris (5.000 hectáreas) y Ancora (2.000 hectáreas).
"Además del agua y de unos suelos muy fértiles, la zona del Alqueva presenta condiciones climatéricas ideales (muchas horas de luz, inviernos muy fríos y secos, veranos calurosos) para elaborar el mejor aceite del mundo", proclama el director general de Bogaris, Patricio Palomar Murillo. Los responsables del sector reconocen la importancia de la aportación española, en términos de inversión y también por el "know how" de los aceiteros andaluces, que han introducido en el Alentejo nuevas variedades de olivos y de aceitunas y nuevos tipos de plantación intensiva y súper-intensiva (entre 300 y 2.000 olivos por hectárea), con mejores resultados en términos de producción y de calidad.
Lo que más sorprendió los alentejanos, que miraban de reojo la "invasión española", fue ver los nuevos campos de olivos dar los primeros frutos a los dos años y medio de la plantación, en vez de los 20 años habituales en la región. "En muy pocos años, Portugal alcanzará una producción anual de aceite de 80.000 toneladas, tres veces la actual", prevé ya Mariana Matos.