Duras advertencias del regulador
Varapalo de Ordóñez a bancos y cajas
Fernández Ordóñez duda de la capacidad de alguno bancos y cajas para gestionar la innovación financiera y remarca que hay muchas diferencias entre entidades. El Banco de España ha cambiado, por no decir que ha subido, el tono de sus advertencias a las entidades financieras. El Informe de Estabilidad Financiera publicado ayer no parece estar redactado por el mismo equipo que ya presidía Fernández Ordóñez, cuando se publicó el informe anterior en el pasado mes de diciembre. A la hora de explicar el altísimo nivel de morosidad en los créditos hipotecarios para residentes extranjeros, nada menos que el 12,5 por ciento, advierte al menos en dos ocasiones en un informe de 50 páginas, que la mayor morosidad del crédito hipotecario a residentes extranjeros se debe a que no han sabido gestionar las novedades.
Si dice que se debe probablemente a que es un área de negocio relativamente nueva para las entidades españolas. Y que la población de residentes extranjeros ha crecido con intensidad en los últimos años. Por lo tanto, según el Banco de España, su nivel de conocimiento sobre estos acreditados es menor, lo que refleja que la innovación financiera no sólo es cuestión de nuevos productos, sino también de nuevos segmentos de negocio.
Por si no fuera suficiente el informe dice que como es muy posible que para un buen número de entidades la necesaria e imprescindible gestión de costes no resulte suficiente para alcanzar una rentabilidad en el medio plazo, les recomienda considerar otros procesos que trasciendan la gestión individual. Respecto a la capitalización recomienda sopesar cuidadosamente su posición en términos de capital para afrontar los riesgos a los que está expuesta.
Quien quiera leer lo escrito con anterioridad lo encontrará en la página 27 del informe. No es en la única donde advierte que los bancos no saben gestionar la innovación. Ya en la introducción del informe, en la página 11, advierte que el crecimiento de la morosidad no depende sólo de la posición cíclica de la economía, sino también de la política crediticia desarrollada por cada entidad. Así, si bien es cierto, asegura el Banco de España, que todas las entidades han expandido con intensidad sus balances bancarios y, en particular, sus carteras crediticias, no todas las estrategias de expansión han sido iguales. Incluso dentro de una misma estrategia, no todas las entidades han realizado la misma selección del riesgo de crédito.
Por si existía alguna duda sobre las diferencias que quiere dejar claras el supervisor que existen en el sistema financiero español, concluye sobre este aspecto de la introducción del informe que no todas las entidades están demostrando la misma capacidad para gestionar el entorno mucho más complejo que existe desde agosto de 2007.
El informe entra en detalles y advierte a las entidades de que las provisiones genéricas no son una garantía absoluta de ausencia de dificultades en el entorno actual, por lo que les insiste en que ajusten sus costes y empiecen a pensar en alternativas, como acuerdos de integración e incluso fusiones. La situación la define de elevada incertidumbre e inestabilidad.
La profundidad e intensidad de la crisis económica española va a seguir aumentando la morosidad y disminuyendo el negocio crediticio.
Esta crisis hace que un mecanismo como las provisiones genéricas no sea una garantía absoluta para la banca. También señala que otro riesgo que deben afrontar las entidades de crédito son las dificultades para financiarse en los mercados mayoristas, aunque su nivel de advertencia baja de tono en este caso, porque la estructura de vencimiento de deuda de las entidades se concentra en plazos medio-largos, la mayoría a partir de 2013. Con todo también considera que el ritmo de captación de ahorro, que se ha intensificado en los últimos meses, corre riesgo de agotarse.
Estima que los resultados de bancos y cajas volverán a caer este año en comparación interanual por la mayor necesidad de provisiones y la caída de la actividad.
Recomendación: aumentar el control de costes mediante el cierre de oficinas, el aumento de la productividad y la optimización de recursos entre entidades. O lo que es lo mismo nuevas fusiones o acuerdos de integración.
Como es muy posible que para un buen número de entidades la necesaria e imprescindible gestión de costes no resulte suficiente para alcanzar una rentabilidad en el medio plazo, les recomienda considerar otros procesos que trasciendan la gestión individual.
Y respecto a la capitalización recomienda sopesar cuidadosamente su posición en términos de capital para afrontar los riesgos a los que está expuesta.