El Popular aprovecha, con 70 oficinas menos, el cierre de sucursales de la competencia
"Es una ocasión única que no se nos volverá a presentar en mucho tiempo", insiste su presidente, Ángel Ron
El Banco Popular no se conforma con cerrar, en lo que su vicepresidente ejecutivo y consejero delegado, Roberto Higuera, definió en la presentación de resultados trimestrales como "estrategia anticipatoria", 70 sucursales en el primer trimestre. Ni en dejar claro que habrá más cierres de oficinas: 150 en total este año y una cifra similar el próximo. Quiere que, con menos oficinas, su red comercial eche el resto y aproveche el movimiento de reducción de puntos de venta que hace la competencia.
Ya lo dijo el presidente, Ángel Ron, en la última convención de directivos del grupo: "Para el Banco Popular se van a abrir grandes oportunidades en España, porque va a poder aprovechar el repliegue de algunas instituciones financieras a sus regiones de origen y la debilidad de otras". Ante ochocientos directivos, Ron aseguró que "vamos a salir muy reforzados de la crisis porque tenemos la mejor red comercial de la banca española". En esa reunión, Ron resaltó que "es un hecho patente" que en España hay exceso de sucursales bancarias, por lo que las menos eficientes tendrán que cerrar. "Es una ocasión única, que no se nos volverá a presentar en mucho tiempo, hay que aprovecharla". Conclusión: "Tenemos en nuestra mano una oportunidad única para potenciar nuestro proyecto de banco comercial independiente".
Esa exigencia de aprovechar los procesos de cierres de sucursales (prácticamente todas las entidades, salvo el Santander y Caja Madrid, están aplicando esa estrategia) para ganar cuota se ha repetido en todos los contactos que los directivos del Banco Popular están manteniendo con sus empleados tras la presentación de los resultados trimestrales. El mensaje es claro: el cierre de 70 sucursales en el primer trimestre no puede ser una excusa para echar el freno en la captación de recursos de clientes o en la concesión de créditos ni mucho menos en la conquista de clientes nuevos, sobre todo pequeñas y medianas empresas (pymes), la obsesión de los responsables del Popular.
El banco que preside Ángel Ron, que mantendrá las marcas regionales aunque haya absorbido todas estas filiales (salvo el Banco de Andalucía), está aplicando en las sucursales, como en los servicios centrales, una doble estrategia. Una parte de los empleados, con el director de la sucursal a la cabeza, se centra en la captación de nuevos clientes y en la generación de negocio con mayor venta cruzada de productos a los actuales. Otra parte, dirigida por el interventor de la oficina, se esfuerza en la gestión de la morosidad y en las recuperaciones y recobros de préstamos impagados. A esta última tarea se ha destinado gran parte del personal procedente de las sucursales cerradas.
Eso sí, la mayor agresividad comercial de las sucursales del Banco Popular tiene un límite claro. Como ya hizo La Caixa nada más empezar los rumores sobre la quiebra de alguna entidad, el Popular ha mandado a los directores de sucursales una nota en la que prohíbe taxativamente que se "denigre" a la competencia para captar clientes o negocio de otros bancos y cajas. Ante todo, juego limpio.