La proliferación de los expedientes abre oportunidades nuevas a las aseguradoras
Seguros extrema el control de las inversiones de las compañías que cubren los compromisos de los ERE
Desconfía de su agresividad comercial que arriesga en exceso y pone en peligro la rentabilidad
La proliferación de expedientes de regulación de empleo (ERE) por la permisividad de las autoridades nacionales y autonómicas ante estos tipos de ajuste de plantilla por parte de las empresas y por la crisis económica y la financiera internacional se ha convertido para las compañías de seguros en una auténtica oportunidad de negocio, cuando no abundan precisamente en estos tiempos de crisis. Hasta el punto de que las compañías dedicadas al ramo de Vida no ocultan que la cobertura de los pagos de los expedientes de regulación de empleo será una de sus principales vías de captación de nuevo negocio en este ejercicio y hablan de más de 2.000 millones de euros.
La captación de negocio de las aseguradoras en estos procesos laborales de las empresas empieza en ocasiones antes de que se haga pública la presentación de un expediente de regulación de empleo o proceso similar de ajuste. Es habitual que las empresas, de acuerdo con los representantes sindicales, soliciten información previa a las aseguradoras bien directamente o a través de despachos de abogados especializados en ERE. Los más activos son los bufetes Garrigues y Sagardoy. También intervienen en estos procesos los grandes corredores de seguros, entre los que son más activos Aon y Mercer.
Con la información recibida, la compañía de seguros diseña un contrato que permite a la empresa ofrecer a los empleados a los que se rescindirá el empleo la posibilidad de periodificar la indemnización y recibir una renta mensual hasta el momento de la jubilación o prejubilación.
Los empleados incluidos en estas coberturas tienen que cumplir ciertas condiciones entre las que se encuentran la edad, que debe situarse alrededor de los 55 años, y el importe de la indemnización, que debe ser suficiente para que se pueda periodificar en rentas mensuales de cierto relieve. La empresa paga una prima única a la aseguradora que se compromete a entregar al ex trabajador una renta mensual determinada previamente y a cotizar a la Seguridad Social en su nombre para que su futura pensión no quede mermada.
El precio de la operación está directamente ligado a la rentabilidad esperada por los activos en los que la aseguradora invierta la prima recibida. Un mayor rendimiento conlleva una menor prima en estas coberturas y viceversa. Y aquí es donde interviene la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, preocupada porque la fuerte competencia en el negocio de los ERE lleve a algunas aseguradoras a comprar activos más rentables pero menos seguros para ofrecer precios más bajos y captar más operaciones de cobertura de ERE. Al mismo tiempo, entidades que generalmente no están presentes en el mercado de los ERE, al ver que existen posibilidades de negocio, entran con ofertas muy agresivas y, por tanto, muy arriesgadas.
Las inversiones ligadas a las pólizas tienen una trascendencia fundamental en estas operaciones, ya que un contrato de cobertura de un ERE puede sufrir modificaciones a lo largo de su vigencia por la salida de asegurados o por otras circunstancias. Esto puede suponer la desinversión en ciertos activos y, si no existe un mercado para éstos (como sucede en muchos por culpa de la crisis financiera internacional), el asegurado puede ver lastrada su rentabilidad. Aunque siempre puede existir esta posibilidad, la situación actual de crisis económica y financiera internacional hace que las empresas y los sindicatos que buscan estas coberturas pidan seguridad absoluta en las inversiones que soportarán los pagos futuros a los afectados.
Este negocio de los ERE está dominado por Vidacaixa, filial de La Caixa, que copa cerca del 20% de todo el mercado. El resto se reparte fundamentalmente entre las compañías españolas del grupo italiano Generali (La Estrella y Seguros Vitalicio), la holandesa ING Nationale Nederlanden y Mapfre, aunque BBVA Seguros también ha tenido tradicionalmente presencia en este campo.