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Publicado el martes 5 de mayo de 2009
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LA PIPARRA

Prisa sigue soltando lastre

Alberto Valverde.– Ha sido la primera gran víctima pero probablemente no será ni única ni última. Javier Diez Polanco, sobrino del desaparecido Jesús Polanco y primo de los hermanos Manuel e Ignacio, abandona las funciones ejecutivas en el atribulado Grupo Prisa -todas ellas concentradas en el área audivisual- y pasa a engrosar el gigantesco cementerio de elefantes de la casa. Su retrasada caída hace suponer que se le considera responsable de las decisiones adoptadas -colegiadas, todas ellas- en el consejo de administración de Sogecable y que llevaron al Grupo Prisa al difícil momento en que se encuentra. ¿Le seguirán otros en su dorada prejubilación?

No está nada claro, pero el grupo Prisa batalla contra reloj desde hace meses contra el despropósito financiero en la que ella solita ha incurrido en un error estratégico sin precedentes en la casa, aunque ahora informa que el próximo día 14 de mayo firmará con los bancos acreedores la prórroga (por un año) del préstamo de 1.950 millones de euros que financió, hace precisamente otro año, la exclusión de Sogacable de Bolsa mediante una OPA sobre el resto de accionistas. En la primada fuga se fue hasta Telefónica, la que ahora se resiste a volver bajo presiones de todo tipo y en sentido opuesto.

Con 5.000 millones de deuda, y con el consolidado de actividades en números rojos, las actuales opciones de Prisa para capear el temporal de la crisis (la suya y la global) son escasas, pero aún le quedan algunas como posibles. Una de ellas, en la que trabaja Iñaki Santillana (un ex telefónico con el socialista Cándido Veláquez), es una brutal contención de gastos y la paulatina eliminación de actividadades no rentables, hasta equiparlarlos con los mermados ingresos. La otra es apostar fuerte por entrar en el "proceso de consolidación" en curso en el sector de los medios; es decir, establecer acuerdos con el resto de los competidores, especialmente los audiovisuales, para eventuales fusiones o proyectos de colaboración que reduzcan o optimicen costes en un periodo forzado de merma de ingresos.

Ambas son costosas y exigen sacrificios pero no tantas para los hermanos Polanco, cuyo patrimonio, se le supone, estará a buen recaudo después de tantos años de acumulación. Los sacrificios hay que registarlos en el terreno de los intangibles, incluyendo la pérdida de poder e infuencia. Pero no va a ser tanto la suya, que apenas han disfrutado por la presencia omnimoda de su antecesor hasta hace poco más de dos años, como la de los anteriores compañeros de viaje que, sin duda, se resisten a aceptar el mínimo esfuerzo.

Pero soluciones, haylas. Este medio informó hace diez días de la existencia de contactos entre Prisa, Mediapro (La Sexta) y Vocento (Telecinco) para abrir nuevas vías -bajo el paraguas impulsor del Gobierno- de cooperación anti crisis. Pero si se han celebrado encuentros, que sí, la demanda de algunos de los participantes es recurrente e inaceptable para los que antes manejaban vidas políticas y profesionales y el BOE a su antojo. Deben cambiar los interlocutores -demandan los que aparentemente se presentan como los más fuertes-, especialmente personajes de "otra época", como eufemísticamente calificaba Jaume Roures (La Sexta) al actual consejero delegado de Prisa, Juan Luis Cebrián. hace muy pocos días.

Pero que el consejero delegado se vaya a ir no está nada claro. Y menos después de la caída de Javier Díez Polanco, el gran e histórico "adversario" de Cebrián dentro del grupo. Es cierto que los hermanos Polanco confían en Iñaqui Santillana, que es el que ha elaborado, por exigencia de los los bancos acreedores, el plan de viabilidad. Pero eso no quiere decir que Cebrián haya perdido comba. De hecho, existe un contrato blindado firmado por Jesús Polanco que le garantiza una suma multimillonaria de indemnización si se le despide antes del 2011, cuando Cebriám haya superado y algo más los 65 años. En teoría nada tiene que perder, a estas alturas de la película. Pero todo es posible, aunque de momento todo indica que Prisa se encuentra en un momento en el que el manejo de los tiempos es su estrategia fundamental, sobre todo cuando la guerra del futbol, por imperativo del calendario, se suspende hasta septiembre cuando sí que habrá que tener una solución estable al alcance de la mano.