DESDE EL PARQUET
¿Qué esconde Condor Plus?
Algunos especialistas creen que Condor Plus, empresa vinculada a los máximos accionistas de Sos, los hermanos Jesús y Jaime Salazar, esconde entre sus activos una gran cantidad de acciones de la empresa alimentaria, por lo que no descartan que la participaciones controladas por los hermanos Salazar hubieran excedido los límites establecidos para lanzar una oferta de compra. Los rumores que han circulado en medios financieros señalan que al 28% del capital, que conjuntamente poseen Jesús y Jaime Salazar, que hasta el pasado jueves ocupaban los cargos de presidente y vicepresidente del grupo, con poderes de consejero delegado, habría que sumar los porcentajes adquiridos por Condor Plus para mantener el precio de las acciones y, entre otras cosas, evitarles provisionar sus compras apalancadas.
Estiman que el crédito de 212 millones concedido por la empresa alimentaria a Condor Plus se destinó, fundamentalmente, a financiar adquisiciones de títulos que constituirían una parte de la participación, que proyectaban que suscribiera un grupo de Oriente Medio. No obstante, la entrada del grupo inversor no se produjo, pese a que en varias ocasiones se consideró que su desembarco era inminente y los Salazar procedieron a realizar otras operaciones para sujetar en lo posible la cotización.
No hay que olvidar que la crisis no llegó a la cotización de Sos hasta muy avanzado el primer trimestre del año 2009, allá por febrero, siendo finalmente el 6 de marzo cuando estableció su mínimo de cierre en 3,45 euros, pocas semanas después de que Caja Madrid hubiera desembolsado, el pasado 19 de enero, una ampliación de capital por un 10% al precio de 9,25 euros por acción, un nivel que se consideraba aceptable, teniendo en cuenta las expectativas del grupo y tras comprobar las reiteradas muestras de resistencia mostrada por su cotización desde el inicio de la crisis. En medios financieros se comenta que los Salazar no han obrado de mala fe, sino que simplemente han asumido funciones habituales en un grupo familiar, pero impropias de los gestores de una sociedad cotizada, ya que olvidaron que sólo representaban a una parte de los propietarios del grupo.