Las medidas esperadas en el Consejo de Ministros parecen forzadas por la proximidad de las europeas
El matizado optimismo de Joaquín Almunia
La mayor desaceleración de la economía española debería haberse producido ya
El deterioro de las previsiones hechas públicas ayer sobre la evolución económica en los países de la Unión Europea no es una sorpresa. Lo había anticipado ya el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia. No puede decirse que la mayor caída del PIB desde la existencia de la Unión sea una noticia positiva. Pero sí se puede interpretar como tal, al menos, la estimación de que los dos peores trimestres, sobre todo por lo que respecta a España, han pasado ya. Es lo que ha conducido a medios como la edición alemana del Financial Times, a calificar de optimista a Joaquín Almunia. La situación va a seguir degradándose, pero el ritmo del deterioro será claramente menor. Aunque nadie acierta de momento a dar con la clave que permita afirmar que la recuperación en España correrá a un ritmo paralelo con el resto de países de nuestro entorno.
Este año la recesión en España será, según las previsiones de Bruselas, ocho décimas inferior al conjunto de la Unión. En cambio, el año próximo, cuando se haya producido una recuperación en el ámbito comunitario, con una caída en el conjunto europeo del entorno del 0,1%, España seguirá sufriendo las consecuencias de sus desequilibrios internos. La recesión para nuestro país será del orden del 1,0%. El paro llegará al 20% y el déficit público más que triplicará los objetivos del Pacto de Estabilidad.
Las nuevas medidas que el Gobierno tiene previsto anunciar tras el Consejo de Ministros extraordinario de mañana miércoles, le ha hecho pensar al responsable comunitario de Asuntos Económicos y Monetarios que pronto empezarán a verse más datos positivos en la economía. Estima Almunia que los estímulos fiscales van a suponer casi un 5% del PIB, lo que supone más que una cifra respetable. Algo hay que hacer antes del debate del Estado de la Nación y de las elecciones al Parlamento Europeo.
Estas elecciones ofrecen la oportunidad de plantear medidas del alcance de la gravedad de la crisis. Pero si hasta ahora en el ámbito nacional no se plantean reformas que hagan vislumbrar el cambio del modelo de crecimiento económico, tampoco las propuestas mas recientes de la Comisión Europea parecen adecuadas para atajar algunos de los problemas que están en el origen de la crisis que sufrimos. Mientras esperamos las nuevas propuestas del Ejecutivo Zapatero, lo que nos llega de Bruselas no es más esperanzador.
El proyecto, para el que no queda tiempo suficiente de ser aprobado antes del cambio de legislatura, deja enormes lagunas. Similares a las que han llevado a la actual crisis por la falta de regulación y transparencia en Estados Unidos. Quedan al margen de regulación todos aquellos fondos que no superen los 250 millones de euros, cuando se sabe que todos los muchos que operan en estas condiciones en Europa, suman tantos recursos como los pocos que disponen de mucho más.
Pese a que la Comisión en su informen publicado ayer admite que las ayudas al sector financiero va a multiplicar en muchos casos el déficit, no se establecen los requerimientos de capital y de liquidez de que deben gozar los fondos mencionados. El estrangulamiento del sistema financiero en la crisis actual se ha debido en a la falta de liquidez del sistema, lo que hace más incomprensible que no se establezcan, como se ha hecho con la banca y las cajas, unas necesidades mínimas de capital para poder actuar.
Las duras previsiones económicas, los desalentadores datos sobre el desempleo, la falta de concreción de las nuevas medidas de cara a modificar el modelo de crecimiento y la falta de ambición del proyecto de regulación de los fondos, dejan tantas incertidumbres sobre el futuro que ni la confirmación de que los peores trimestres hayan pasado, pueden hacernos ser optimistas. Aunque ayer, conservadores y socialistas, aseguraran que se ha producido una convergencia entre los ministros de Economía y Finanzas que se ha terminado la fase de declive y que empezamos a afrontar la fase de estabilización.