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Publicado el lunes 4 de mayo de 2009
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El Banco de España obliga a provisionar las minusvalías en dos años de las acogidas a concurso

Las grandes inmobiliarias asustan a los bancos y las pequeñas a la policía

Unas lastrarán los resultados y las otras pueden servir para blanquear dinero

InmobiliariasMarcos Celada.– Las deudas de las inmobiliarias con las entidades financieras españolas -cuyo alcance global puede superar miles de millones de euros- no van a pasar desapercibidas en los resultados de 2009. Las normas del Banco de España, enviadas ya a todas las entidades, obligan a asumir entre este año y el próximo el grueso de las pérdidas ocasionadas por las inmobiliarias que han acabado en los juzgados con concurso de acreedores, casos como los de Habitat, Martinsa Fadesa o Tremón. Son muchos miles de millones visibles. Pero hay otros muchos de pequeñas inmobiliarias que están siendo tentados para salir del negocio discretamente mientras sus ex compañías pueden acabar siendo utilizadas para posibles blanqueos de dinero o trucos fiscales.

Para el caso de las grandes inmobiliarias sujetas a concursos de acreedores, las pérdidas asumidas por los bancos y cajas en 2008 tan sólo fueron por el 5% de las minusvalías totales previstas que arrastran una vez que los interventores judiciales reasignan nuevos valores a los edificios y a los terrenos. El grueso del agujero deberá ser asumido en 2009, ya que el Banco de España les obliga a pasar a cuenta de resultados este año, vía provisiones, un 60% de las pérdidas estimadas. El restante 35% tendrá que ser trasladado a las cuentas anuales de 2010.

En los casos más grandes y famosos, bancos y cajas se han presentado en los juzgados como acreedores por un importe conjunto de algo más de 5.000 millones de euros, de los que 1.490 se deben a Habitat, otros 2.670 son de Martinsa Fadesa y 970 de Tremón. De entre todas las entidades financieras "pilladas" en estos expedientes concursales, Caja Madrid se lleva la palma con mil millones comprometidos en Martinsa Fadesa y más de 200 millones en Habitat. Su exposición en Tremón es mínima (30 millones). A considerable distancia le sigue La Caixa, con 700 millones en Martinsa Fadesa y 200 millones en Habitat. De los grandes Bancos, el Popular tiene comprometidos 780 millones entre las tres inmobiliarias y Santander y BBVA son acreedores por 220 millones cada uno.

Estas operaciones, preocupan a las entidades financieras y al Banco de España porque van a dañar las cuentas de las entidades financieras en tiempos no muy propicios para obtener buenos resultados, pero al final son totalmente transparentes. A otro tipo de autoridades, a las policiales, les preocupa sin embargo el paso a la economía sumergida o incluso al terreno de la posible delincuencia fiscal de una parte de las pequeñas inmobiliarias que se han quedado por el camino de la crisis ahogadas por las deudas.

Un ejemplo del que poco se sabe ha surgido recientemente en la zona de Levante, donde un anunciante que dice llamarse Augusto López ha irrumpido en Internet con la afirmación de que está dispuesto a comprar inmobiliarias por el importe de la deuda. Las operaciones serían en teoría parecidas a la que ha terminado con Metrovacesa en manos de los bancos que cambiaron la deuda por acciones. Pero mientras en este último caso la información está en la Comisión Nacional del Mercado de Valores y es controlada por los inspectores del Banco de España, el comprador levantino busca chollos.

En su anuncio especifica que la valoración actual de los activos de las inmobiliarias que quieran venderse debe ser mayor que el de las cargas financieras, que no deben contar con ningún tipo de avales ni estar sujetas a procesos de embargos o concursales y que la deuda financiera pura (sin contar las facturas pendientes con proveedores) debe ser mayor de cuatro millones de euros. Lo que busca son empresas de un tamaño pequeño tirando a mediano con activos convertibles en dinero una vez que pase el bache inmobiliario pero que se hayan quedado asfixiadas por las dudas bancarias. La exigencia de ausencia de avales ni otros procesos judiciales indica la vocación de anonimato del comprador López.

Este caso surgido en Internet alerta de la posibilidad de otros muchos que podrían producirse sin ningún tipo de publicidad, que es como se hacen casi siempre estas cosas. Fuentes jurídicas consultadas por Capitalmadrid recuerdan que en la anterior crisis económica grave, la de 1993, se puso de moda la compra de empresas en pérdidas para obtener ventajas fiscales o para aflorar dinero en metálico e introducirlo en el circuito legal por esa vía. Del mismo modo, pequeños promotores que se hayan visto ahogados por las deudas pueden sucumbir ahora a la tentación de quitarse el problema de encima accediendo a que alguien salde sus préstamos bancarios y se quede con la empresa y con la obra o con los pisos.