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Publicado el viernes 29 de mayo de 2009
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Cajamar se adelanta a la fusión virtual de las cajas rurales

Integra en su grupo a las levantinas Albalat dels Sorells y Casinos, y anuncia más incorporaciones

Caja MarMiguel Ángel Valero.– Ruralcaja y las cajas rurales de Navarra, Sur, Asturias y Granada llevan dos años tratando de impulsar una fusión virtual mediante un SIP, Sistema Institucional de Protección, al que quieren incorporar a otras 41 entidades, en un proyecto diseñado por Analistas Financieros Internacionales (AFI). Pero en menos de un mes (aunque las conversaciones han durado un año), la primera caja rural del país, la almeriense Cajamar, ha logrado sumar a su fusión virtual a Caja Campo, primero, y ahora a otras dos rurales de la Comunidad Valenciana: Albalat dels Sorells y Casinos. Y Cajamar deja claro que no se conforma con agrupar el 29,5% de todo el balance de las 76 cajas rurales que operan en España, porque habrá más incorporaciones a la fusión virtual, la primera que vive este sector.

El nuevo Grupo Cooperativo Cajamar, una vez que pase el trámite de las asambleas generales, comenzará a andar en octubre o noviembre y supondrá que las cuatro entidades consoliden sus balances, unifiquen su estrategia de negocio y su control de riesgos, mejorando por tanto la solvencia y la liquidez. La almeriense será la cabecera nacional del grupo, y Caja Campo lo dirigirá en la Comunidad Valenciana.Pero cada una de las cajas que integrarán el grupo "y las que puedan sumarse en el futuro" mantendrá su soberanía, independencia, plena personalidad jurídica, órganos de Gobierno y dirección, plantillas, sucursales, sedes sociales y sus Fondos de Educación y de Promoción, con los que canalizan su obra social.

La primera fusión virtual de cajas rurales en España crea un grupo con 1.003 oficinas y 4.380 empleados en 36 provincias, activos por importe de 26.327 millones de euros y un volumen de negocio gestionado de más de 41.000 millones de euros.

Luis Robledo, presidente de Caja Campo, explica que "para que no haya equívocos o interpretaciones erróneas, no se trata de una fusión, sino de la creación de un grupo (conforme a lo previsto en la Ley General de Cooperativas), y que lleva asociado un SIP, conforme a lo establecido en la directiva europea y la circular del Banco de España". Vicente Oliver, presidente de Caixa Albalat, le pegó un viaje al proyecto competidor: "En el sector de cajas rurales hay varias propuestas sobre la mesa, pero por una u otra razón avanzan despacio, lo cierto es que no se ha alcanzado un consenso definitivo. Y nosotros hemos optado por la fórmula que consideramos más interesante: constituir un Grupo Cooperativo con la primera caja rural española, Cajamar, y con otras dos cajas rurales valencianas".

Y Antonio Pérez Lao, presidente de Cajamar, siguió en la misma línea: "La crisis obliga a reconsiderar los principios y los modelos de actuación que han sustentado la actividad de las cajas rurales durante los últimos veinte años. Quien no se dé cuenta de esto estará perdiendo un tiempo que después le será difícil de recuperar. Hay que anticiparse al futuro. Hay que anticiparse a la reestructuración que se avecina en el sistema bancario español". Y recuerda que éste "no es un proyecto cerrado, sino el inicio de un proyecto abierto a la participación de más cajas rurales" y que "se encuentra en la línea de los grandes grupos cooperativos de corte europeo, como Crédit Agricole, Rabobank, DZ Bank, que compatibilizan la existencia de una entidad grande y de ámbito nacional con entidades con una gran implantación y arraigo local".

Cajamar no sólo se adelanta sino que complica sobremanera los esfuerzos de los promotores de la otra gran fusión virtual de cajas rurales, porque ahora estas entidades tienen dos opciones para elegir. Además se seguir caminando en solitario.

 

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