Francisco González confía en Obama pero desconfía de Zapatero
El presidente del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, Francisco González, confía cada día más en el modelo norteamericano de sociedad. Está convencido que Estados Unidos va a ser el primer país que salga de la crisis. Da por hecho que los esfuerzos de la administración Obama están dando ya sus frutos, frente a la inoperancia de las medidas aplicadas en España por el Gobierno Zapatero. Cuando habla del presidente del Gobierno con alguno de sus consejeros, comenta que ya se ha roto el hielo reinante en la primera legislatura, consecuencia del despido impertinente al que sometió al entonces jefe de estudios de la entidad, y hoy ministro de Industria, Miguel Sebastián. Asegura que ya se ha visto con Zapatero en Moncloa en varias ocasiones y que las relaciones han alcanzado la normalidad.
No le critica, pero cuando se refiere a las medidas aplicadas por el Gobierno, las considera insuficientes e inadecuadas. España, según sus estimaciones, como también sugiere su servicio de estudios, será el último país de Europa en salir de la crisis. Y Europa el último continente en hacerlo en el mundo. Entre las razones fundamentales de este mal presagio está el que considera modelo equivocado de diseño para conseguir la recuperación.
Se le ve relajado. Las tensiones que pueda sufrir la entidad en los mercados de mayor riesgo no parecen afectarle. Su apuesta por China e India, donde el Sensex marcó una subida del 17% el dia después de las elecciones, la considera ganadora. Recuerda que los más diversos organismos internacionales siguen confiando en China para que tire de la economía mundial. Está muy satisfecho del último encuentro que ha mantenido con Bill Gates en Seattle junto a un reducido grupo de grandes líderes mundiales de la sociedad civil. Eso sí que merece la pena. González siempre se encuentra cómodo con los ingenieros informáticos. Aunque Gates, que se entrevista hoy con el presidente del Gobierno, piensa más en en las actuaciones necesarias para erradicar la miseria del mundo.
Los Estados Unidos que él dibuja, de donde acaba de volver Francisco González, no se parecen en mucho al proyecto que está desarrollando Obama. El presidente de EEUU ha emprendido una reforma del capitalismo con la que quiere regular de forma más estricta las remuneraciones de los directivos y atender más las justas demandas de los accionistas. Que los consejeros estén para defender los intereses de los accionistas. Sin olvidarnos de la lucha contra los paraísos fiscales, a los que tanto debe Francisco González. Algunos dirigentes comunitarios quieren tomar esa antorcha, para conseguir una reforma similar del capitalismo europeo. Ayer, tanto Joaquín Almunia, Comisario Europeo de Asuntos Económicos, como Juan Fernando López Aguilar, candidato socialista a las elecciones al Parlamento Europeo pidieron una condena de los excesos que suponen muchos de los salarios de los directivos.
La administración Obama ha roto por completo con la idea más que la ideología de los neocom, según la cual, cuantas menos normas existan para regular los mercados, mejor. Las últimas iniciativas de la Casa Blanca, convertidas ya en ley, como la regulación de las tarjetas de crédito, lo que supone la entrega de una carta de derechos a los millones de ciudadanos inexpertos en materia financiera, así lo muestran.
Tiene razón González cuando defiende el modelo americano de avanzar con pragmatismo, imponiendo paso a paso la reforma del sistema financiero. A tenor de lo avanzado por el Secretario del Tesoro introducirán nuevas reglas en los mercados que se generalizarán inmediatamente después de que comiencen aplicarlas. Pero esas normas no son las que él aplica en su entidad.