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Publicado el lunes 25 de mayo de 2009
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LA PIPARRA

Blesa, con la moral por los suelos, tira la toalla

M.L.– No le han sentado nada bien a Miguel Blesa los escándalos por él protagonizados sobre la compra de un BMW blindado por más de medio millón de euros y de una residencia espectacular en uno de los mejores "suburbios" de Miami, con cargo a las insondables cuentas de Caja Madrid. Con el papelón de tener que reducir plantilla en la entidad, incluso recortar subidas salariales, dado el fuerte incremento de la morosidad por su errada política de concesión de hipotecas, los excesos externos del presidente de Caja Madrid suenan mal a los oídos de los políticos madrileños, incluso al de Alberto Ruíz Gallardón, el único bastión que le queda al amigo personal de José Maria Aznar. Algunos ya quieren distanciarse de Blesa, por si las flies.

Cuentan en el entorno de Blesa que el inspector de Hacienda está desbordado, con la moral muy baja y a punto de tirar la toalla. Vamos, que ya no quiere presentarse a la reelección en las próximas elecciones en la entidad, que deberían celebrarse, si hay acuerdo Espe-ZP sobre la nueva Ley de Cajas regional, pues en el último trimestre del año, como mucho. Después de trece años gobernado a su antojo en la caja y haciendo y deshaciendo con el apoyo "anti natura" de los sindicatos (especialmente, CCOO) y de los socialista-simanquistas madrileños (bueno, algunos, los de las tarjetas de crédito, préstamos y prebendas laborales para sus familiares), Blesa sólo mantiene el tipo porque no quiere desairar a Gallardón, ya que su retirada pública de la carrera electoral supondría un duro golpe para los esfuerzos del alcalde de Madrid de enfrentarse con éxito a Esperanza Aguirre en la batalla por el control de la entidad madrileña.

De todo esto ha charlado largo y tendido Blesa en una cacería (se ha aficionado al deporte montero el de Logroño, por aquello de recordar la plaza donde hizo amistad con Aznar), donde se presentó de punta en blanco. Vamos, como si jamás hubiese estado en ninguna. El cajero parecía que ni sacado de un cuadro de una montería británica. No cazó nada, por cierto. Allí departió amargamente sobre los desvaríos de la prensa, sin saber que los periodistas (a los que utilizó sabiamente en su ascenso, remember el Eubuiding y los dossiers sobre El Escorial y Eurofórum) son, somos, la correa de trasmisión de otros intereses, incluso contrapuestos y antágonicos.

La retirada de Blesa va a afinazar el pacto anti natura que prepara Esperanza Aguirre con Tomás Gómez, a instancias de Pepiño Blanco. ¿O es que nadie sabía por qué la Espe espera tanto del nuevo ministro de Fomento? De ahí el interés de Salgado por impedir que Rato llegue a la caja, a la madrileña, se entiende.

Seguiremos informando...como dice Eulogio.