ANÁLISIS
El PSOE, tras la estela de Obama, lleva al Congreso los salarios de los banqueros
Propuesta socialista en el Pleno del Congreso de mañana
Cuando se quieren hacer las cosas con rapidez, no hay quien las pare. Inicialmente se había dejado el debate a la autorregulación del sistema, pero ahora la autorregulación se ha convertido en el chivo expiatorio de la crisis mundial. Hasta el momento los socialistas habían estado mudos sobre la polémica desatada en todo el mundo acerca de los sistemas de retribución a los ejecutivos y en especial a los del sector financiero. A los padres del capitalismo norteamericano les daría rubor contemplar las diferencias existentes hoy en día. Incluso el secretario general de la UGT, el sindicato socialista, llegó a dar su visto bueno al sistema de retribución que lleva a algunos ejecutivos de las grandes entidades a cobrar hasta 2.000 veces el salario medio del empleado con menos ingresos.
Todo puede llegar a su fin. En el pleno del Congreso de los Diputados del próximo martes se va a votar una proposición no de ley del PSOE para instar al Gobierno a tomar las medidas necesarias para ligar los sueldos de los ejecutivos de las entidades financieras a la evolución "a medio plazo" de las mismas y a la aprobación de los accionistas, para evitar así los "incentivos perversos" en las decisiones financieras. Los socialistas pretenden que las urgencias de los bonos de fin de año no lleven a los ejecutivos a tomar decisiones precipitadas. Será el punto de partida de un debate que hasta ahora no ha tenido ningún eco en los medios españoles, salvo honrosas excepciones.
En Estados Unidos se está introduciendo ya el nuevo sistema de remuneración. El viernes, el consejo de Morgan Stanley dio a conocer que el salario máximo -el del presidente de la entidad- queda limitado a 800.000 dólares y pasará a suponer del 25 al 30 por ciento de máximo que podrá obtener gracias a la remuneración variable. El directivo que no cumpla con sus objetivos tendrá que devolver el bonus, si lo hubiera recibido.
España no es el único país que ha llevado el debate al Congreso. Ya ha sucedido en Francia y Reino Unido, dos de los países europeos donde la polémica ha subido de tono. En el Reino Unido se ha visto agrandada por las tensas relaciones que mantienen el primer ministro Británico Gordon Brown, y el Gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King. La tensión ha llegado a tales extremos que los medios británicos dan por hecho que el cabreo se va a comer todo el empeño que está poniendo el antiguo equipo de asesores electorales de Barack Obama, ahora al servicio de Brown, para que transmita optimismo frente a la época de austeridad que proponen los conservadores. Es el mismo contraste de mensajes que se percibe en España en la campaña para las europeas. Frente al optimismo irredento de Zapatero, insistiendo en la línea del presidente de EEUU, Rajoy ofrece más años de sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas.
Con su iniciativa, los socialistas buscan hacer frente a la inestabilidad del sistema financiero, "garantizando su transparencia", permitiendo que las "informaciones" con origen en los agentes del sistema financiero fluyan correctamente hacia los gobiernos que tienen que tomar decisiones en materia económica, así como para los particulares afectados por ella.
El PSOE responde a sus críticos por la falta de iniciativa hasta el momento que se trata de lograr que la Cámara respalde las propuestas que el propio Gobierno Zapatero se encargó de plantear en la Cumbre del G-20 del pasado 2 de abril, en el sentido de garantizar la transparencia del sistema financiero y eliminar los paraísos fiscales..
Anticipan que no han oído todavía respuesta alguna de los populares, quienes en este sentido han permanecido completamente mudos. De la relevancia que dan a su propuesta destacan que va firmada la proposición en primer lugar por el presidente del Grupo Parlamentario, José Antonio Alonso.
El grupo parlamentario socialista quiere además que la Cámara apoye al Gobierno en la tarea de eliminar los paraísos fiscales, levantando los secretos que tengan que ver con presuntas actividades delictivas en todos los países que sea necesario, así como aplicando desincentivos fiscales para frenar las inversiones en ellos.
Pese a que se trata de una proposición no de Ley, por lo que la votación de los parlamentarios quedará ceñida a poco más que una recomendación, propone reformar las entidades financieras y en especial el Fondo Monetario Internacional, al que quieren convertir en el órgano supervisor del sistema financiero mundial. La decisión fue excluida de las conclusiones finales de la cumbre del G20 ante la oposición del Reino Unido y Estados Unidos, pese a la presión del presidente Francés, Nicolas Sarkozy, que contó con el apoyo de la Canciller alemana, Angela Merkel.
En su propuesta se plantea convertirlo en supervisor del sistema financiero internacional, para que desarrolle labores de vigilancia y alerta temprana frente a previsibles nuevas situaciones de crisis.
Los socialistas justifican en su proposición que resulta de capital importancia reformar la arquitectura del sistema financiero internacional, para que las cosas vayan mejor de lo que han ido en los últimos tiempos, tanto desde el punto de vista preventivo como en lo que se refiere a la reacción a la actual crisis.
Pero esta semana habrá más debates sobre la banca y los nuevos proyectos de regulación. La Comisión Europea dará a conocer un día después el proyecto de organismo para supervisar los grandes riesgos del sistema financiero, entidad que fijará los criterios comunes de inspección de la banca conel que tratar de evitar los riesgos sufridos por el sistema desde el verano del 2007.