La Iglesia impone un plan de choque para no perder el control de CajaSur
Cierre de oficinas fuera de Andalucía, venta de inmuebles para reducir el peso del ladrillo, ajuste de plantilla y recorte de gastos
Todo, menos una fusión, que reduciría el peso de la Iglesia, a través del Cabildo de la Catedral de Córdoba, en la entidad financiera andaluza. La cordobesa CajaSur, presidida por el sacerdote Santiago Gómez Sierra, ha presentado al Banco de España un plan de choque para cumplir con la exigencia del supervisor de reducir drásticamente el peso del sector inmobiliario en su balance. De momento, la venta de Prasur y de otras participaciones en inmobiliarias ha resuelto el problema de superar el 20% de tope de concentración de riesgos en el ladrillo. Aunque no se han logrado plusvalías, sí se han liberado dotaciones por deterioro de esos activos, lo que aligera la presión sobre la cuenta de resultados. La operación de ajuste busca también frenar los movimientos de la Junta de Andalucía para integrar a la caja de la Iglesia en una alianza estratégica con las demás cajas andaluzas, o para ser absorbida por la sevillana CajaSol o por la malagueña Unicaja.
Y responde también a una curiosa maniobra. CajaMurcia recibió recientemente una propuesta por parte de un directivo de la entidad cordobesa para explorar la posibilidad de una unión entre ambas. Carlos Egea, presidente de CajaMurcia, se limitó a escucharla. Pero "no hubo ni va a haber nada más", porque la operación no cuenta con el apoyo de la Junta de Andalucía, que tiene capacidad para vetarla. Como fracasó la maniobra, en CajaSur explican que la iniciativa de acercarse a CajaMurcia fue tomada de forma individual por un directivo de CajaSur que en ningún momento contó con el respaldo del consejo (donde se sientan seis sacerdotes en representación de la entidad fundadora de la caja en 1864). "Ha sido una huida hacia adelante de un directivo", explican unas fuentes, aunque otras reconocen que el presidente de CajaSur conocía el paso dado por éste.
Así que toca apretarse el cinturón. El plan de choque presentado al Banco de España contempla reducir gastos, suprimir oficinas (dando marcha atrás al ambicioso plan de expansión desarrollado en los últimos años por Miguel Castillejo) y "redimensionar la plantilla" que como reconocen en la caja cordobesa, desde hace años, se mantiene muy por encima de otras cajas de parecido tamaño.
Dentro del plan de choque ya está prácticamente diseñado el repliegue de la red comercial. Al margen de las oficinas de Madrid, CajaSur dejará al mínimo la presencia en la Comunidad Valenciana y en la Región de Murcia, una de las culpables de la excesiva concentración del ladrillo en la concesión de créditos, y también en Extremadura. Para centrarse en sus mercados tradicionales de Córdoba y Jaén. También se reducirá peso en Málaga, Sevilla y Huelva. No se descarta venta de oficinas (con negocio y empleados) a otras entidades, y destinar los beneficios a dotaciones de la elevada morosidad (7,9% frente al 4,7% del sector).
CajaSur tiene a la venta 530 propiedades inmobiliarias a través de la firma Quermes, de las que 323 son viviendas. En Córdoba hay 138 inmuebles, y casi un centenar están fuera de Andalucía, sobre todo en Madrid y en Badajoz.
Sólo si el plan de choque no diera los frutos deseados, la Iglesia se plantearía otra solución en forma de fusión. La que más gusta es la virtual (integración con mantenimiento de la identidad, autonomía operativa y obra social) con las otras cajas de la Iglesia: Círculo Católico de Burgos y la aragonesa CAI. Pero, además de tener que poner de acuerdo a tres Gobiernos autonómicos (Andalucía, Castilla León y Aragón), no parece que las otras cajas, mucho más pequeñas pero saneadas y sin problemas, tengan muchas ganas de comerse ese marrón.