España paga 170 millones de euros más al año por la pérdida de rating
Tras España, el Reino Unido puede perder su "AAA"
La decisión perjudica al sistema financiero al no poder tener mejor calificación un banco o una caja que su país de origen
El anuncio de Standard & Poor's de que pone bajo perspectiva negativa la calificación AAA del Reino Unido, la mejor que concede la entidad, es otra nueva advertencia para el Gobierno de Gordon Brown. Aunque no se trata del fin del mundo la noticia tiene un coste económico y probablemente lo tenga político. En España todo esto parece una cuestión menor. Si bien los servicios del ministerio de Economía calcularon a principios de año que tendremos que pagar unos 170 millones de euros más al año, por la pérdida de un peldaño en la calificación. El cálculo se realizó teniendo en cuenta una diferencia de unos 20 puntos básicos con el bono alemán de referencia a diez años. Queda al margen la elevación del coste para las entidades financiera que también sufren las consecuencias de la pérdida de categoría de un país. Un banco o una caja no pueden tener mejor calificación que su país de origen por lo que las emisiones del Abbey, le saldrán más caras al Santander
Pese a que no hace tanto tiempo que perdimos la mejor calificación para las emisiones a largo, hoy algunos de los comentaristas estrella parecen haberlo olvidado pues sugieren en sus artículos, que tras el Reino Unido, seguirán otros países como los PIGS, donde se encuentra clasificada España.
Volviendo al Reino Unido, el proceso suele ser rápido. En el caso español la agencia advertía el pasado 12 de enero que ponía bajo vigilancia con implicaciones negativas la calificación "AAA" del crédito soberano de divisa local y extranjera a largo plazo del Reino de España. Sólo una semana después confirmaba la decisión. En el comunicado expresaba que el indicador "AAA", del que disfruta un selecto grupo de países, se reduce hasta "AA+" con perspectiva "estable". En cuanto la deuda a corto quedó confirmada la calificación "A-1+".
En la comparación con el Reino Unido, lo que cambia, para la previsible pérdida de categoría, son las razones. Mientras al hablar de España S&P decía que la rebaja reflejaba los "importantes desafíos que afronta la economía española al atravesar un periodo de crecimiento muy débil", en el caso del Reino Unido dice que basa su decisión en el enorme endeudamiento del país. Puede llegar a suponer el 100 por ciento de su Producto Bruto en 2013.
Estos niveles de deuda no son compatibles, según la agencia, con la máxima calificación. Esta máxima calificación supone la garantía para el prestamista de cobrar la inversión y al emisor de pagarla. También para las entidades financieras consecuencias. Un banco o una caja no pueden tener mejor calificación que su país de origen.
El vuelco en el caso del Reino Unido ha sido espectacular. Desde 1997 los laboristas británicos, gracias a la política de Gordon Brown, habían mantenido su deuda de forma constante por debajo del 40% del PIB. El aumento ha sido galopante desde el 2008. Es sobre todo consecuencia de la nacionalización del Northern Rock, y el plan de salvamento del sector bancario. El mayor peso del cambio se debe a la nacionalización parcial del Royal Bank of Scotland y al HBOS.
Según S&P ya se han destinado entre 100.000 y 145.000 millones de libras, para salvar el sistema financiero, lo que supone el 7% estimado para este año. A finales del pasado mes la deuda había alcanzado el 53,2% del PIB.
Junto a España ya han perdido en los últimos meses la "AAA", Irlanda, Grecia, Portugal e Islandia. De los 18 países que la tienen en la actualidad, Alemania, Australia, Austria, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Isla de Man, Liechtenstein, Luxemburgo, Noruega, Nueva Zelanda. Países Bajos, Reino Unidos, Singapur, Suecia y Suiza, es previsible que por las mismas razones que las esgrimidas para la advertencia al Reino Unido.