LA PIPARRA
Un visionario Caldera pide el cierre de todas las nucleares
No quedó nunca claro por qué Jesús Caldera, amigo personal de José Luis Rodríguez Zapatero, tuvo que abandonar el Ministerio de Trabajo, apenas concluía la primera legislatura de la era ZP. Dicen que solía sestear en un ministerio precisamente dedicado al trabajo. Algunos incluso sostienen que le pillaron en extraños viajes a Marruecos y al desierto del Sáhara con gastos escasamente justificables. Pero el caso es que dejó la primera línea política para pasar a la retaguardia de la ideología zapaterista, que no zapatista, aunque se le parezca. Desde allí ha elaborado algunos sabrosos documentos, como el que se llevó su jefe a la primera reunión del G-20. El último es sobre la energía nuclear.
Apenas una semana después de que Felipe González -nada sospechoso ideológicamente para muchos españoles- defendiera el uso de la energía nuclear en centrales eléctricas y reclamara un debate nacional al respecto, dada la dependencia extrema energética de España, viene Caldera y desde a Fundación Ideas (sospechosa de ser lo que es, el último reducto ideológico de Zapatero) y proclama a todos los vientos lo contrario. Hay que cerrar todas las centrales nucleares españolas, empezando por la de Santa María de Garoña (Burgos). Curioso, lo hace en vísperas de que el Gobierno, a través de Industria y de los órganos supervisores, decida si prorroga la vida útil de la central más rentable en la historia de España.
¿Habrá empezado el debate que pide González o es una batalla en el patio de atrás del Colegio PSOE Siglo XXI?
González y Caldera deberían sentarse a debatir, eso está claro. Pero tendrían que hacerlo comenzando por el contrasentido que resaltó el mismo ex presidente González en su intervención de hace unos días. ¿Tiene lógica criticar las centrales nucleares propias y adquirir a Francia energía eléctrica a precios más caros que se produce con energía nuclear a escasos kilómetros de nuestras fronteras?
O cómo dice otro destacado socialista en privado. ¿Tiene sentido arreglar aceras en la España de la crisis cuando tenemos sin atender la modernización de nuestra red eléctrica de alta y media tensión o somos uno de los países más dependientes, desde el punto de vista energético, de la UE y la OCDE?
Quizá haya que insistir. Al final es probable que Zapatero haya aprendido en cinco años algo de economía, que lo ha hecho. Es obvio que necesitó más de dos tardes. Pero, ¿tendrá paciencia para pasar otras dos analizando la situación energética española y los riesgos ímplicitos en confiar casi exclusivamente en energías renovables?