El BBVA suprime Dinero Express y volverá a cerrar oficinas en verano
Bancos y cajas no saben qué hacer con las sucursales que no son rentables
Caixanova clausura 27 y otras las abre menos horas y no todos los días
Lo más fácil sería cerrarlas y a algunas les tocará esa suerte. En otros casos, como el del BBVA con Dinero Express, será su supresión total. Caixanova apuesta por una segunda gran concentración de su red de oficinas en Galicia (ahora, 415) tras su nacimiento en el año 2000, con una regorganización que supondrá en los próximos meses el cierre de 27 en las grandes zonas urbanas. Recolocará a los trabajadores afectados en otras para "ofrecer una atención más personalizada a sus clientes" y para ampliar las áreas de atención a las pequeñas y medianas empresas. Es decir, para captar más negocio. Pero no sólo se trata de cerrar oficinas, porque hacerlo tiene un coste político (no estar en determinadas poblaciones) e incluso económico (pérdida de clientes y, por tanto, de negocio).
Caixanova ha decidido también que algunas de sus sucursales abran menos horas al día. Y que las sucursales ubicadas en pueblos pequeños de Galicia no tengan que estar abiertas todos los días.
El BBVA, uno de los bancos que más oficinas ha cerrado en el pasado ejercicio (220), continuará este año una estrategia ya iniciada en 2008, que consiste en cerrar durante el verano sucursales que registren poca actividad. Los trabajadores no se van de vacaciones más de lo reglamentario, sino que son reubicados temporalmente en otras oficinas con más trajín de clientes y de negocio.
También ha decidido unificar su oferta de servicios para inmigrantes, que hasta ahora era atendida por su filial Dinero Express, en la propia red de oficinas de la entidad, "lo que permitirá al cliente acceder tanto al envío de remesas como al resto de productos y servicios que ofrece el banco", según la entidad.
Son dos ejemplos de estrategias sobre qué hacer con las sucursales que tienen poca actividad, porque no siempre la mejor solución es cerrarlas definitivamente. El caso es que bancos y cajas no tienen claro el camino a seguir. Porque que sobran sucursales lo saben todos. Bueno, casi todos, porque hay entidades, como la almeriense Cajamar, la mayor caja rural de España, que este año y el próximo acometerá un ambicioso plan de expansión en Asturias, Galicia, La Rioja y Navarra, o la Caja Laboral Popular, la primera cooperativa de crédito del país, que en 2008 abrió 47 oficinas y suma ya 400.
Pero todo el sector financiero (salvo estas excepciones y el Santander, que cree que eso del exceso de capacidad instalada no va con él porque no quiere repetir el error de la fusión con el Central Hispano, donde se les fue la mano con el ajuste de oficinas) está echando el cierre a sucursales: La Caixa, la entidad que más sucursales tiene en España (5.577) ha anunciado el cierre de 150 oficinas este año y otras 100 el año que viene, la mayoría en Cataluña; el BBVA ha cerrado 220; el Popular ha echado el cierre a 40 en el primer trimestre y oscilará entre 60 y 80 a final de año; Banesto, 31 menos en 2008, aunque niega tener un plan de cerrojazos; el Sabadell, que a comienzos del 2008 tenía pensado abrir 50, inauguró menos de 20, según una recopilación realizada por la consultora Tatum en su informe ¿Qué está ocurriendo en la red de oficinas del Sistema Financiero?
Hay más datos: el año pasado, por primera vez desde el año 1995, se han producido cierres de oficinas en cajas de ahorros. Las entidades más agresivas en la expansión de su red comercial, con 3.142 inauguraciones de sucursales entre el año 2000 y el 2005, y 2.575 entre 2005 y 2008. Una tendencia que se acentuará este año, como se puede observar en los cierres anunciados por la primera caja de ahorros de España. De hecho, Capital Madrid ya desveló el 25 de marzo el plan conjunto de cierre de sucursales que estudia la Comisión de Automatización y Optimización de Servicios (Coas) de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (Ceca).
Pero los expertos de la consultora Tatum van un poco más allá del simple cierre de oficinas para reducir los costes y adaptarse al menor negocio que supone la reducción de la actividad económica y el desplome de todo lo relacionado con el ladrillo. Así, recomiendan a bancos y cajas otras recetas.
Una: abrir menos horas al día las sucursales menos rentables. Dos: no abrir todos los días. Capital Madrid ya contó el 17 de abril que los sindicatos propusieron a la Asociación Española de Banca cerrar los sábados, algo que se están planteando algunas entidades de forma individual, ante la negativa de la patronal bancaria a abordar este asunto en la negociación del convenio colectivo del sector. Tres: vender productos no financieros. Y cuatro: alianzas con otras entidades para compartir costes. Hasta ahora esa receta solamente se está aplicando en algunas operaciones de bancaseguros.
Por su parte, el Popular, después de negar hace unos meses (cuando absorbió a sus filiales regionales) que fuera a hacerlo, ha terminado tragándose al Banco de Andalucía. ¿La razón? "Este proceso generará sinergias significativas procedentes del ahorro de costes al optimizar al máximo la capacidad organizativa", señala el banco. Otra forma de sacar partido a la red comercial, manteniendo las marcas pero reduciendo sucursales al unir todo el grupo en una sola entidad.