LA PIPARRA
Zapatero estudia el plan de Obama para limitar los `bonus´ desorbitados
Lo afirma un estrecho colaborador de Zapatero en Moncloa. El presidente del Gobierno está escandalizado con las retribuciones extraordinarias de algunos banqueros (y, sobre todo, cajeros) españoles y ha pedido informes sobre los planes de la Administración de Barack Obama, que quiere regular los bonus del sector financiero en general, incluso en aquellas entidades que no se han acogido al rescate financiero. ¿Será para tomar nota?
El presidente del Gobierno, según una fuente fidedigna, ha requerido también información sobre los sueldos de determinados altos cargos de la Administración y de algunas empresas públicas (Paradores, Renfe y algunas filiales), al efecto de contrarestar opiniones de aquellos directivos que limitan salarios y retribuciones a sus trabajadores -o las demandan en público- mientras sus consejos incrementan sus retribuciones extraordinarias y los planes de pagos con "stokcs options" o aportaciones a los fondos de pensiones. Una de las principales preocupaciones del entorno presidncial son los sueldos y dietas de los directivos de las cajas de ahorro, especialmente las que han requerido o pueden requerir ayudas públicas.
Ayer, el Wall Street Journal informaba de la iniciativa del presidente norteamericano, que se inscribe en una estrategia más amplia para asignar los incentivos a los empleados financieros que premie las actuaciones a más largo plazo. Se pretende así evitar uno de los focos que han dado lugar a la crisis financiera, ya que los empleados del sector financiero de EEUU actuaban en muchos casos con una visión cortoplacista, con el fin de terminar obteniendo unos buenos números a fin de año, que posibilitaran engordar el bonus anual.
Obama subió al poder con la promesa de acabar con los altos sueldos de los directivos de Wall Street, que calificó de ‘inmorales'. Sin embargo, estas críticas cada vez fueron más tibias hasta que finalmente Timothy Geithner afirmó que no pondría límite a los sueldos de aquellas entidades que acudieran al plan de rescate público-privado, para incentivar que los bancos participaran de éste.
A la nueva Administración demócrata le han llovido los palos desde entonces, según informa el Boletín de la Tarde. Por un lado, economistas de gran peso y prestigio como Paul Krugman y Joseph Stiglitz han realizado una campaña de desprestigio de Obama, poniendo de manifiesto el lastre que pesa sobre el presidente, debido al apoyo del sector financiero a su campaña. Por otro lado, la prensa, que se encuentra atravesando una grave crisis, también ha denunciado los estrechos vínculos de Barack Obama con Wall Street. Además, sobre el Gobierno también pesa el desgaste del escándalo de los bonus de AIG.