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Publicado el martes 19 de mayo de 2009
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ANÁLISIS

Soraya se viste hoy de largo en el Congreso

José Hervás. La votación en el Parlamento de las 90 resoluciones y las más de 170 enmiendas que se han presentado a las mismas, tras el debate sobre el estado de la Nación, supone la primera gran prueba que debe tener que superar la portavoz del Grupo Popular. Por primera vez recae en Soraya Sáenz de Santamaría este importante papel. No será fácil que vuelva a encontrar a los socialistas en una situación de desventaja y soledad como la que afrontan hoy en el Congreso. Tras la frustración que supuso en el grupo parlamentario conservador que Mariano Rajoy no cambiara su discurso inicial, una vez conocidas las propuestas del presidente del Gobierno, en el PP se considera que queda esta oportunidad.

El debate de las resoluciones está en manos de los portavoces de los grupos parlamentarios. Es Soraya quien pone a prueba su capacidad, y el futuro de Rajoy. Hasta ahora, los mano a mano con la vicepresidenta del Gobierno, le han servido de entrenamiento. Esta es la ocasión de la verdad donde debe demostrar que tiene formas, fondo y que sabe poner en escena su mensaje político.

Los populares dan por perdida la parte inicial del debate, que la práctica totalidad de las encuestas reflejan que ha sido ganado por el presidente del Gobierno. Pero esperan que en las complicadas alianzas y votaciones que se tienen que producir hoy, el Gobierno pueda volver a quedar en evidencia y salga derrotado en más de una de las resoluciones.

Aunque el portavoz socialista Alonso ha conseguido convencer a los nacionalistas catalanes de CiU para consensuar acuerdos en algunas de las resoluciones, persisten problemas insalvables. Sobre todo por las diferencias sobre financiación. El Partido Nacionalista Vasco quiere poner en evidencia a Zapatero, como lo viene haciendo en cuantas ocasiones puede desde que no ha conseguido formar gobierno en Euskadi. Y ERC ya ha anticipado que no votará a favor de ninguna de las resoluciones planteadas por los socialistas ante la distancia que mantienen sobre sus propuestas clave.

Esquerra Republicada quiere ya un acuerdo de financiación específico con Cataluña y la transferencia de la gestión de los aeropuertos, sobre todo el de Barcelona y los trenes de cercanías. Es más ha anticipado que votará a favor de algunas de las propuestas económicas del PP.

Así, la gran preocupación del Gobierno de que algunas de las propuestas presentadas por la oposición, ya sea el PP, CiU o PNV, cuenten con el suficiente apoyo como para salir de nuevo derrotado, como sucedió hace unas semanas cuando el PNV, con el apoyo popular, solicitó al Gobierno, como medida para ahorrar, la supresión de un Ministerio.

Entre los diputados populares existe el sentimiento de que Soraya se enfrenta a un doble reto. Por una parte, remarcar ante la opinión pública cómo el presidente del Gobierno se ha visto desautorizado por su propio grupo parlamentario, que le ha enmendado la plana en las propuestas de resolución, distintas a las ofertas que él planteó el martes de la semana pasada y que enterró en parte en el mitin de Albacete. Por otra, plantear, de una vez por todas, su propia oferta de modelo económico con el que salir de la crisis y cimentar la nueva etapa de la economía española.   

 

No debe tener difícil su reto. Una de las medidas estrella de las anunciadas por Zapatero, la supresión de la deducción en el IRPF por la compra de la vivienda a partir de rentas superiores 24.000 euros, puede ser derrotada. Sería la derrota de Zapatero. Y el mejor regalo que puede hacer a Rajoy para que cesen las críticas que han vuelto a surgir entre el lado más extremo del entorno del presidente popular. Las noticias desveladas hoy por el diario ‘Público' sobre el alcance de la presunta corrupción en el entorno de la presidenta de la Comunidad de Madrid le será de gran ayuda.