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Publicado el lunes 18 de mayo de 2009
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Las constructoras atraen a inversores y accionistas dejando de ser constructoras

Las subidas protagonizadas en Bolsa desde enero superan los dos dígitos en la mayoría

AccionaMarcos Celada.– En los cinco meses y medio transcurridos de este año, las constructoras han cosechado en Bolsa ganancias de dos dígitos en todos los casos salvo uno, Acciona, castigada por sus devaneos con la compra y reventa de Endesa, pero a la que le esperan tiempos mejores cuando la operación se consolide con la transferencia de los activos de energías renovables. El secreto de estas subidas -algunas, de más del 25%- no es otro que una suerte de estrategia que pretende transmitir a los inversores y potenciales accionistas la idea de que su negocio se aleja cada vez más de la construcción residencial (aunque fuera de España sigue aumentando) y se acerca a las infraestructuras y a las concesiones de mantenimiento de autovías y ferrocarril. La apuesta de todos los Gobiernos europeos y de la Administración de Barak Obama por las inversiones anticíclicas, en su mayor parte destinadas a infraestructuras terrestres y aeropuertarias, favorece la creencia. Las seis principales empresas del sector, además, han aprovechado el parón para reducir endeudamiento, que cayó un 36,8%, hasta los 60.983,4 millones.

Los analistas tenían claro desde hace meses que esta tendencia era imparable y la "prueba del algodón" la ha puesto sobre la mesa OHL, cuya cotización se ha disparado en dos semanas. Esta constructora, presidida por Juan Miguel Villar Mir, había quedado rezagada en las subidas bursátiles y el día 23 de abril cambió de rumbo. Villar Mir fue ministro de Hacienda en el primer Gobierno de Carlos Arias Navarro tras la muerte de Franco. A sus casi ochenta años, él mismo comenta que el presidente le dijo: "bájeme usted la inflación". Como si eso fuera fácil. Pero más sencillo ha sido el impulso en el mercado bursátil actual.

Lo que hizo Villar Mir el 23 de abril fue transmitir a los inversores dos ideas fundamentales. La primera, que en 2009 OHL facturará más fuera de España que dentro (en 2008 fsus ingresos fueron 1.786 millones dentro y 1.429 millones fuera) y que la empresa es cada vez más concesionaria y menos constructora. Los mensajes se han visto ratificados por los hechos, ya que el Ministerio de Fomento le ha asignado un contrato de 204 millones de euros para mantenimiento del AVE y la compañía opta a la compra de una constructora en EEUU y a una autopista en China. Y los inversores se lo han creído. OHL abrió su primera sesión bursátil de 2009 con un precio de 9,96 euros por acción. El día 23 de abril sus acciones se vendían en Bolsa a 9,53 euros. Pero el viernes 8 de mayo, dos semanas después, cerraron a 12,26 euros. Había ganado un 23,09% en quince días.

El resto de las grandes constructoras han tenido también subidas importantes en Bolsa a medida que han ido diversificando su negocio para el futuro. A pesar de que el conjunto del sector ha visto caer sus beneficios de 2008 en más de un 20% debido a la crisis del ladrillo, ACS ha visto subir su cotización un 14% en lo que va de año. FCC  lo ha hecho en casi un 24% y Ferrovial en más de un 28%. La única caída es la de Acciona (un 7% negativo), pero que los analistas aseguran que se dará la vuelta cuando dentro de un par de meses Endesa le transfiera definitivamente los activos de energías renovables y haga valer su liderazgo en ese campo junto a Iberdrola.

En los casos de Ferrovial y FCC, el secreto de sus avances bursátiles hay que buscarlos en sus negocios al margen de la construcción residencial y que se centran en las concesiones. Ferrovial, a pesar de los problemas que pueda tener puntualmente con las autoridades británicas, es dueña de la gestión de los principales aeropuertos del Reino Unido. Y FCC ha incrementado notablemente su negocio de gestión de limpieza y mobiliario urbano, cuya influencia ha llegado hasta Nueva York, donde ganó hace un par de años el concurso de marquesinas convocado por el Ayuntamiento de la ciudad.

El caso de ACS es un poco más atípico porque su negocio tampoco ha variado gran cosa. Su exposición al mercado de construcción residencial nunca ha sido alto y al igual que Acciona, pero con mejor suerte bursátil, ha roro gran parte de sus amarras con el mundo energético. La venta de su participación en Unión Fenosa a Gas Natural ha disparado sus beneficios en lo que va de año por las plusvalías, pero lo que más ha animado a los inversores ha sido que el grueso del dinero recibido ha ido a reducir deuda. Se ha quitado de encima 13.000 millones de créditos que le supondrán un ahorro anual de cerca de 400 millones de euros en intereses, lo que le asegura los resultados futuros y un aceptable reparto de dividendos.

Para los próximos meses y años tanto las constructoras como las inmobiliarias van a tener que unir fuerzas en el mercado interior español. Con un millón largo de viviendas sin vender en la cartera de las grandes inmobiliarias, la única solución en la que todos coinciden es la rehabilitación. Ahí va a ser donde las inmobiliarias van a encontrar una fuente de negocio perdido y las constructoras pueden recuperar parte de su mercado residencial abandonado de forma voluntaria. Es probable incluso que en el debate sobre el estado de la Nación que comienza mañana el presidente del Gobierno avance algún tipo de medida en este sentido.    

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