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Publicado el viernes 15 de mayo de 2009
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Las inversiones y proyectos de empresas españolas caen en picado en el país vecino

La crisis económica de España hace daño en Portugal

Las ventas lusas en el mercado español caen a un ritmo acelerado, con un retroceso interanual del 36% en febrero

Plaza do Comercio (Lisboa, Portugal)José Alves.– Aquello de los "malos vientos y malos casamientos" que sufría Portugal y que sólo podían llegar de España, no es más que una imagen felizmente anacrónica. Pero en estos tiempos de recesión económica vuelve a estar en la orden del día en el país vecino, aunque sin las mismas connotaciones negativas del pasado. Y eso... por culpa del estrechamiento de las relaciones ibéricas: al tener hoy España como destino principal de sus exportaciones, y siendo al mismo tiempo uno de los principales focos de la inversión exterior española, Portugal es sin duda el país que más está sufriendo con la recesión económica española. Según los últimos datos oficiales, las ventas lusas en el mercado español se desploman a un ritmo acelerado, habiendo registrado el mes de febrero un retroceso interanual del 36% (348 millones de euros), que representa un tercio del total. Así, poniendo lado a lado el comercio exterior con España, Alemania y Francia, las exportaciones lusas sufrieran en febrero una quiebra de 1.000 millones de euros, con un impacto negativo del -0,4% en el PIB.

Ante la situación negativa de sus tres principales mercados exteriores, las exportadoras lusas buscan con ahínco nuevos clientes, pero sin que los éxitos alcanzados compensen los retrocesos sufridos en España, Alemania y Francia por culpa de la recesión mundial. El caso de Angola es lo más llamativo: en el primer trimestre, las ventas lusas en la antigua colonia africana alcanzaran un volumen récord de 579 millones de euros, pero que no fue lo suficiente para reequilibrar la balanza exterior, puesto que nada más que el desplome de las ventas en España fue 12 veces superior al incremento registrado en Angola.

Y lo peor está todavía por venir: nadie vislumbra todavía el final de la recesión en los principales mercados europeos y las empresas lusas tampoco podrán apostar en un incremento significativo de sus exportaciones para Angola. Al contrario: según la OCDE, el PIB de la antigua colonia lusa registrará una evolución negativa de 23 puntos, con una tasa de -7,2% este año, tras los +15,8% registrados en el 2008.  

La crisis en España no daña sólo el comercio exterior luso. Afecta también - y mucho - a algunos de los principales proyectos industriales desarrollados en Portugal por grupos españoles. "Diario Económico" refería ayer el caso de La Seda de Barcelona: pese a tener un 30% de capital luso que controla la gestión, la construcción de la nueva fabrica de PTA (la materia prima necesaria para la fabricación de embalajes de plástico) en la terminal portuaria de Sines esta viéndose "estrangulada" por las dificultades financieras de la multinacional catalana.

Con una inversión prevista de 400 millones de euros, las nuevas instalaciones tendrían que estar listas para finales de ano, pero según las fuentes, las obras en curso acumulan ya un retrazo de cinco meses y nadie garantiza que no sufran nuevos contratiempos. Y por el mismo motivo: con una deuda de 800 millones de euros y tras haber sufrido unas pérdidas de 188 millones en 2008, y sobre todo ante la crisis actual, La Seda lo tiene difícil para sacar dinero a los bancos. El 95% de la producción de la fábrica, con un valor anual estimado de 500 millones de euros, será destinada a la exportación, con lo cual la aportación publica lusa (subvenciones y ayudas fiscales) rondará los 100 millones de euros.    

Repsol YPF también tiene un proyecto petroquímico en Sines, aún de mayor envergadura que el de La Seda, puesto que representará una inversión de 1.100 millones de euros, cuya concretización llegó a ser cuestionada igualmente por motivos financieros. Para sacar adelante el proyecto, que figura entre los diez mas importantes inscritos en el plano estratégico de 2008/2012, Repsol no tuvo más remedio que llamar a la puerta de la Banque Européenne d'Investissement (BEI), que acordó financiar el 50% de la inversión prevista.

Con Repsol, Galp, EDP, etc. el objetivo de Lisboa es consolidar el "cluster" petroquímico y energético de Sines, que concentrará los próximos años inversiones por más de 3.500 millones de euros. El gobierno luso tiene planeado también la construcción de grandes plataformas logísticas, igualmente con participación española y que está siendo frenada por la crisis. Es el caso del proyecto Maia/Trofa: adjudicado a Somague (Sacyr) y con una inversión prevista de unos 230 millones, tuvo que ser aplazado "sine die" por dificultades financieras.