ANÁLISIS
Salgado pide ayuda al PP para salvar la cara a la banca
Coincidiendo con la decisión impuesta por los norteamericanos de que el mundo financiero se someta al test de solvencia, bajo la excusa de que así lo quiere el Fondo Monetario Internacional, el Gobierno ha vuelto a pedir ayuda al Partido Popular. Estos interpretan la propuesta como una nueva presión. Cristobal Montoro critica los modales del Gobierno y de su intento de ponerle al pie de los caballos cada dos días. Y además siguen sin darle la información que demanda.
Ahora la urgencia está en apoyar la exigencia de Bruselas de entregarle antes del mes de septiembre las pruebas del test de solvencia de la banca. Como algunas entidades -parece que se trata sobre todo de cajas, pero sin excluir algún banco-, pueden estar en situación de necesidad, el Gobierno quiere contar con el apoyo de la oposición para adoptar las medidas necesarias.
España no es un país aislado al que se requieren estas pruebas. Sólo unos días después de que EEUU haya publicado las pruebas del test de solvencia de sus 19 principales entidades, y por la mediación del Fondo Monetario, la exigencia se ha trasladado al Europa.
La Comisión Europea, para salvar la cara, filtró inicialmente a la agencia France Press que una decisión similar había sido aprobada por los ministro de Economía y Finanzas de la UE, en el consejo de la semana pasada.
Ahora sabemos que todo se debe a la presión de la Administración de Estados Unidos y de la banca norteamericana. Dan por hecho que casi toda la banca internacional tiene filiales en Estados Unidos y quieren sabe su situación. Algunas entidades, incluidas las españolas, han realizado compras recientes allí. Según los datos del Gobierno de Washington, no le salen las cuentas. No todos pueden haber quedado inmunes como dicen. Por eso, una vez que ellos se han desnudado, quieren ver las vergüenzas de sus congéneres europeos.
La única condición que ha puesto Europa para aplicar, mejor sería decir imponer, la prueba, es que van a mantener el secreto de las pruebas de solvencia. Al menos no lo van a hacer con el detalle que ha aplicado la administración americana. Los funcionarios comunitarios saben que están en un callejón sin salida. Si no los publican, siempre quedará la sospecha de que algo pasa. Es el caso de lo que sucede en España. No resulta extraño en cualquier caso la decisión inicial.
Europa siempre ha pretendido guardar en secreto la realidad de su banca. A diferencia de la costumbre anglosajona no publica ni las actas de las reuniones de su Banco Central. Sólo cuando ha habido alguna guerra interna hemos conocido secretos inconfesables. En este caso estaría mal señalar. Nos quedaríamos cortos.
Yo también creo, como me comentaba un alto funcionario del Banco de España, que en estas condciones, hubiera sido mejor no aceptar las presiones internacionales. La propuesta del Fondo Monetario Internacional de crear un referente común para comparar la banca de una y otra parte del Atlántico exigiría hacer homologables las normas contables y las exigencias de capital, como mínimo.
No hay que perder la esperanza. Con el conocimiento de lo que está ocurriendo con los gastos reservados en el Reino Unido, estamos seguros de que siempre habrá un alma caritativa que se deje en un taxi los gastos de maquillaje del Gordon Brown de turno. Más difícil era saber donde tenían el fondo de pensiones, cuando estaba en la Islas Caimán.