Monitor de Coyuntura
La desaceleración china toca fondo
Un crecimiento del 6,1%, con menos exportaciones pero más inversión
El PIB de China creció un 6,1% interanual en el primer trimestre, una clara desaceleración respecto al 9,1% de 2008 y al 13,0% de 2007 que debería llevar al crecimiento de 2009 hacia ritmos inferiores al 7%, claramente por debajo del objetivo gubernamental del 8%. Es por eso que, con unos estabilizadores automáticos relativamente pequeños, el estímulo fiscal chino es especialmente intenso, con unos gastos adicionales en infraestructuras del 4,5% del PIB nominal tanto para 2009 como para 2010. Sin descartar los importantes riesgos de la economía china, existen signos de estabilización más convincentes que a principios de año.
Para empezar, la desaceleración del crecimiento respecto al cuarto trimestre de 2008 es menos intensa que en periodos previos. Además, en el capítulo inversor, la formación de capital fijo en términos corrientes se aceleró hasta crecer un 28,8% interanual, gracias en parte a un fuerte impulso gubernamental en los ámbitos rurales.
El IPC modera sus retrocesos, bajando un 1,2%.
Los indicadores más recientes también apuntan a que podría haberse tocado fondo. La producción industrial creció en marzo un 8,3% interanual y, tras el hiato del Año Nuevo Lunar, confirma cierta tendencia de recuperación. También la producción nacional de energía eléctrica tuvo cierto repunte en marzo, si bien el crecimiento del conjunto de los últimos doce meses queda muy por debajo de lo que era habitual en 2007. En precios, persisten los riesgos de deflación pero no va a más. El IPC general de marzo bajó un 1,2% interanual, mientras que el precio de los alimentos cedió un mínimo 0,7%.
Las exportaciones bajan un 17% y las importaciones, un 25%.
La debilidad del sector exterior podría estar perjudicando a la economía china menos de lo esperado. Aunque las exportaciones constituyen más de un 30% del total del PIB, a diferencia de Japón, la contribución china al valor añadido de los productos importados que se transforman para luego ser exportados es mucho menor. Así, los efectos de una reducción exportadora son más limitados y pueden compensarse con menores importaciones, como lo demuestra el superávit comercial que, en los últimos doce meses hasta marzo, se encaramó hasta los 316.891 millones de dólares, un nuevo récord histórico. Los flujos comerciales también estabilizaron sus retrocesos, con las exportaciones de marzo disminuyendo un 17,1% interanual y las importaciones un 25,1%. China modera sus riesgos, pero la estabilización de la economía no implica una recuperación sostenida porque su asignatura pendiente sigue siendo la consolidación del consumo interno, que apenas alcanza el 40% del PIB. Respecto a la economía global, hay que recordar que el motor chino no puede, hoy por hoy, compensar la debilidad de la demanda estadounidense.