Las cajas de ahorros catalanas más pequeñas comienzan a hablar de fusiones
"Nosotros siempre seremos compradores", avisa el director general de Caixa Penedés
El informe circula por los despachos de los directivos de las cajas de ahorros catalanas. Se trata de un cálculo de lo que pasaría si se fusionaran las entidades de ahorro de la autonomía. La clave está en la expansión territorial dentro de la propia comunidad. Porque sólo las dos grandes, La Caixa y Caixa Catalunya, tienen sucursales en todas las comarcas catalanas. La tercera, Caixa Penedés, (que prácticamente duplica en tamaño a la cuarta, Caixa Sabadell) no tiene oficinas sólo en tres de las 41 comarcas. En cuatro comarcas catalanas no hay ninguna de las siete cajas pequeñas y en cuatro comarcas sólo hay una. Y muchas cajas sólo tienen una oficina en las comarcas ajenas. Las hipótesis son muchas y variadas.
Primera conclusión: la integración de las siete caixas más pequeñas (Sabadell, Terrassa, Tarragona, Laietana, Girona, Manresa y Manlleu) solamente plantearía problemas de duplicidades de red comercial (la parte más costosa, sobre todo en términos de recursos humanos, de una fusión) en las comarcas centrales de la provincia de Barcelona. Segunda conclusión, más atrevida: la fusión de las siete caixas más pequeñas apenas supondría cerrar entre el 10% y el 15% de las oficinas. Como en las cajas catalanas hay una ratio de empleados por oficina muy bajo, su recolocación en otras sucursales es muy sencilla y evitaría costes humanos en la operación.
Otra propuesta soslaya el problema del ajuste: que las caixas más pequeñas compartan servicios centrales, manteniendo identidad, autonomía operativa y red de sucursales (salvo donde haya duplicidades insalvables), obra social y vinculación al territorio. Ahí tiene ventaja Caixa Penedés, que por su dimensión tiene unos servicios centrales más desarrollados y, según algunos de sus directivos, capaces de afrontar semejante envite.
Porque hay varias combinaciones de fusión virtual: desde limitarla a las tres provinciales, controladas por los socialistas, como promovía hace tiempo una parte del PSC y algún directivo de Caixa Catalunya, hasta ampliarla a Caixa Penedés, pasando por unir sólo a las más cercanas geográficamente. Pero las cifras son tozudas: las ocho cajas catalanas más pequeñas superarían, si se integraran, a Caixa Catalunya, competirían con la levantina Bancaja y se acercarían a Caja Madrid. La Caixa seguiría lejos, pero ya no tanto.
La idea de la fusión o de algún tipo de integración comienza a abrirse paso en un sector hasta ahora muy reacio a estas cosas. No hay más que ver la furibunda reacción cuando CapitalMadrid (número 912, 7 de noviembre de 2008) desveló la intención de algunos socialistas catalanas (el presidente de Caixa Catalunya, Narcís Serra, se desmarcó de la iniciativa) para que esa entidad absorbiera las provinciales y socialistas Caixa Tarragona y Caixa Girona, en una primera fase, para ir en una segunda etapa a por Caixa Sabadell, Caixa Terrassa y Caixa Manresa.
¿Qué ha cambiado? Pues que la crisis económica, la del sector inmobiliario y la financiera internacional ha puesto de manifiesto que existe un exceso de capacidad instalada y un problema de dimensión: hay muchas entidades (en Cataluña, diez) y muchas de reducida dimensión. Y el detonante del nuevo discurso ha sido la intervención de CCM por el Banco de España, que ha dejado claro que el supervisor está por encima de las presiones autonómicas. A ello hay que añadir los movimientos de las entidades de ahorro en otras zonas de España, como la apertura de negociaciones entre dos cajas competidoras entre sí como Caja Duero y Caja España en Castilla León.
La Caixa se sitúa al margen de las fusiones, e incluso rechaza participar en el saneamiento de cajas con problemas, sean catalanas o no. Caixa Catalunya tiene el discurso oficial de "trabajar en solitario" para resolver sus propios problemas, sobre todo de morosidad y de excesiva concentración en el ladrillo. En cambio, es muy significativa la postura de Caixa Penedés, la caja comarcal que más lejos ha ido en el proceso de expansión y que se ha mostrado incluso dispuesta a protagonizar operaciones fuera de Cataluña. "Nosotros seremos siempre compradores", afirmaba su director general, Ricard Pagés.
Nadie espera que el proceso de reflexión de frutos a corto plazo. No habrá fusiones de caixas este año. Pero ya no parece tan descabellado pensar en ellas (o en alguna otra modalidad de integración) a partir del próximo ejercicio.