ANÁLISIS
Iberia se adapta a la crisis para volver a ser rentable
Iberia se pone las pilas o, si se recurre al tópico, se recorta las alas. No tanto las de largo alcance que, pese a la crisis latinoamericana (que ya apunta brotes verdes, también), marchan bien o, por lo menos, no tan mal como cabría esperar ante la virulencia de la crisis. El recorte se hará en el tráfico de corto y medio alcance, donde el concepto de viajar "va a sufrir, si no lo está haciendo ya, una histórica transformación", según un alto directivo de la compañía. El plan de contigencia puesto en marcha por la compañía no es muy complejo pero se espera que sea eficaz: recortar gastos donde sea posible. Es decir, un 4,3% en frecuencias más los evidentes costes laborales implícitos a un ERE temporal en negociación con los sindicatos -que suponen el 26,2% del total- y contener gastos de compras y externos. Y, de momento, aplazar aunque por el tiempo necesario la fusión con British Airways, con la que se sigue negociando.
Iberia perdió 92,6 millones de euros en el primer trimestre de 2009, frente a menos de 500.000 euros en el mismo periodo de 2008. Es la consecuencia de la crisis económica que reventó a mediados del pasado año y que se ha trasladado al consumo, el ocio, los viajes y hasta está provcando un profundo cambio en los hábitos del viajero por negocios. Las empresas, afectadas por la crisis, también han reducido costes y ahora aplazan o apuran sus viajes por necesidad o deciden celebrar sus runiones por videoconferencia.
El resultado en el negocio es evidente. Se viaja menos en clase preferente y se vigilan las tarifas y hasta los gastos dentro del avión. "Se está produciendo una profunda transformación de los usos y costumbres del viajero y se nota en la facturación, especialmente en los trayectos cortos y de medio alcance", sentencia un analista. "Iberia, sin embargo, tiene un colchón en el tráfico de larga distancia, pero debe cuidarle y en consecuencia se ha visto forzada a recortar tarifas para mantener la ocupación, que sigue muy alta en esos trayectos", añade.
Las consecuencias son obvias, según explicó su presidente Fernando Conte en un encuentro ayer con los analistas. Iberia necesita volver a ser rentable cuanto antes (de hecho, lo espera ser el próximo año) y para ello va a aplicar un "severo plan de contingencia" para hacer frente a la crisis. Con el plan, la compañía espera ahorrar entre 110 y 125 millones de euros con tres medidas básicas: recortes de capacidad del 4,3%, medida que ya ha aplicado en el último año; reducir costes laborales, que representan un 26,2% del total; y recortar gastos de compras y costes externos. El plan de inversiones también se verá afectado entre 80 y 85 millones de euros. En total, 200 millones de euros, según cuantificaba ayer una nota oficial de la compañía.
Para Iberia, la aplicación del plan es su máxima prioridad, incluso por delante del proceso de fusión con British Airways. Y eso que "las conversaciones continúan pero el aumento del déficit de pensiones de British y las actuales dificultades del mercado complican el proceso que está llevando más tiempo del previsto. Ahora nos vamos a centrar en nuestro plan de contingencia que es el gran reto. De todas formas, soy optimista sobre la marcha de la fusión", señaló Conte en la reunión con analistas para presentar los resultados.
No se ha recibido mal en la Bolsa el plan de Iberia. Ayer, la cotización de la aerolínea experimentó una subida de casi un punto, estando en positivo (hasta un 2,2%) durante toda la sesión. Un claro indicio de que sólo con ajustes eficaces se puede enderezar el efecto de una crisis que, en el sector del transporte aéreo, su enquistamiento puede suponer una caída en picado hacia la quiebra si no se adoptan medidas a tiempo y con permanencia en el tiempo. Basta recordar el reciente pasado de la compañía, sobre todo cuando dejó de ser pública.