Letra más grande Letra más pequeña
Enviar este artículo a un amigo Imprimir este artículo
Publicado el miércoles 13 de mayo de 2009
Enviar este artículo a un amigo
Email de tu amigo/a
Para que sepa quién lo envía...

Esta vez, el Partido Popular no se queda solo en el Debate sobre el Estado de la Nación

Zapatero plantea una moción de confianza y Rajoy le acusa de ser un lastre para la economía

El bronco enfrentamiento entre ambos líderes evidencia la imposiblidad de alcanzar un gran pacto político para afrontar la crisis

Debate sobre el estado de la NaciónJosé Hervás.– El presidente del Gobierno pasó ayer como sobre ascuas al analizar la grave situación económica y de empleo que atraviesa el país. Frente a lo que habían anticipado la generalidad de los medios, no sorprendió con ninguna batería de propuestas sociales y de ampliación de la cobertura de desempleo para hacerle guiños a la izquierda. Zapatero trató de salir de su aislamiento parlamentario en el que se encuentra por otros medios. No lo consiguió pese a que se sacó de la manga una decena de medidas con las que cimentar lo que considera el futuro modelo económico. Muchas de ellas proceden de las propuestas que había planteado el Partido Popular. Algunos parlamentarios conservadores admiten que esperaban otra estrategia del presidente del Gobierno. De nuevo les ganó por la mano. Pero Rajoy no se alejó ni una coma de lo que había preparado durante el fin de semana. Admiten que el presidente se les ha adelantado a una posible moción de censura planteando una estrategia similar a la del debate de investidura o de moción de confianza. Rajoy tuvo la suerte de que ayer el PP no se quedó solo. Es el gran cambio con respecto a la legislatura anterior. Todos los grupos están frente al presidente del Gobierno. Es el éxito de Rajoy. Si ganan las europeas, la legislatura podría acortarse. 

El presidente trataba de justificar, no de analizar el verdadero Estado de la Nación, porque la gravedad de la situación económica ya se había analizado en infinidad de ocasiones. Volvió a repetir los argumentos de que el origen de la crisis está fuera de España. Nosotros somos otras de sus víctimas. Pero sobre todo lo que le interesó a Zapatero fue alejarse de los cuatro millones de parados y mostrar su deseo por dar un salto para multiplicar las inversiones en sectores de futuro. No lo tiene fácil. Cuando respondió al portavoz de CiU, admitió que no es momento de pactos. Hasta eludió pronunciar la palabra, pese a que en algún momento aparecía así en el discurso que repartieron a los medios. Redujo su propuesta para denominarla posible acuerdo. Al día de hoy no parece alcanzable.

Su cara a cara con el presidente puede recibir cualquier calificativo menos el de amable. Rajoy y Zapatero se responsabilizaron del descontrol del gasto público, de la subida del precio de la vivienda, de las necesarias reformas laborales nunca conclusas, del recorte de prestaciones sociales, o de la falta de proyecto.

Por cuatro veces consecutivas reprochó Rajoy al presidente del Gobierno los resultados económicos de los últimos cinco años en un debate que, pese a los intentos del presidente, se centró en la grave crisis.  

Para Rajoy el estado de la Nación se resume en recesión, déficit, deuda y un paro galopante. Recordaba a la sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas del histórico líder conservador británico. No dejó el menor resquicio de esperanza para echar una mano al Gobierno. Socialistas y populares certificaron su divorcio. El PP cree que las circunstancias electorales, 7-J,  obligan, como si no les importara confirmar la acusación de Zapatero de que jalean la crisis porque les beneficia.

Rajoy se escudó al criticarle en advertencias de Almunia, Fernández Ordóñez, Taguas, o el propio premio Nobel Paul Krugman. Es el gran cambio con respecto a la legislatura anterior. El PP no se quedó solo.

Cuando se oyeron las palabras más gruesas fue a la hora de comentar la propuesta de la supresión de las deducciones fiscales por la compra de una vivienda a partir del 2011. Rajoy considera que la medida era "la puntilla" para las clases medias.

Rajoy perdió el control ante los abucheos de los socialistas y reprochó a los diputados del PSOE la más desafortunada de sus expresiones: "Pero si ustedes no saben leer". Fue después de que le abuchearan  tras afirmar textualmente "ya sé que a ustedes no les importan nada los cuatro millones de parados".

El líder de la oposición se centró en destacar los errores económicos del Gobierno y en lo que calificó de "ruinosos" resultados. Sobre todo por no haber admitido a tiempo la crisis, negativa que obedeció a lo que calificó de mezquino cálculo electoral de Zapatero. .

No fue precisamente cándido cuanto acusó a Zapatero de llevar a cabo una política errática, demagógica y despilfarradora, con medidas aisladas y fragmentarias, que no han servido para "nada, de nada, de nada", salvo para aumentar el gasto público.

Pero ayer Rajoy no se apropio del monopolio de la crítica. Zapatero tuvo que volver a oír las ácidos y duros reproches de sus otrora socios PNV, CiU, ERC, IU e Iniciativa per Catalunya. Todos le echaron en cara los más de cuatro millones de parados. Y el cambio de alianzas