El PNV impone a uno de los suyos como presidente de la BBK
Mario Fernández fue director general jurídico del BBVA
Encaja con el perfil buscado para presidente de la BBK por el comité de cazatalentos formado por el presidente del PNV, Íñigo Urkullu, su máximo responsable en Vizcaya, Andoni Ortuzar, y el tesorero, José María Zalbidegoitia: es próximo al nacionalismo vasco (fue vicelehendakari con Carlos Garaikoetxea, presidente de la Comisión Mixta de Transferencias entre la Administración Central y el Gobierno vasco y presidente de la Comisión Económica del Gobierno vasco desde 1980 hasta enero de 1985), pero mantiene buenos contactos con los socialistas, tanto con los que están ya ocupando el Gobierno autonómico como con los de Ferraz y los de La Moncloa). Y tiene experiencia en el sector financiero (lleva 20 años trabajando desde su bufete o desde dentro del banco con el BBV y luego con el BBVA como director general de Asuntos Legales y miembro del Comité de Dirección).
Pero Mario Fernández será el próximo presidente de la BBK por eliminación, porque otros candidatos han declinado la oferta. El que más gustaba era Javier Echenique, definido como "Pedro Luis Uriarte, pero diez años más joven", pero acaba de aterrizar en la presidencia del Banco Guipuzcoano. Juan Asúa, director para España y Portugal y miembro del Comité de Dirección del BBVA, y dos ex directivos del banco, Vitalino Nafría y José María Abril, dijeron que no. Y el que más se ha pensado la propuesta, Gregorio Villalabeitia, otro ex director general del BBVA y ex director general adjunto de la Caja Vizcaína (germen de la actual BBK), terminó también declinándola.
Así que el veterano abogado bilbaíno, que imparte clases de Derecho Mercantil en la Universidad de Deusto y es socio del bufete Uría Menéndez, sustituirá a Xabier de Irala el 31 de julio, una vez que sea ratificado como presidente de la BBK por su consejo de administración y por la asamblea general.
Mario Fernández tiene ante sí como misión fundamental "hacer país". Es decir, llevar a cabo la fusión de las cajas de ahorros vascas, cuyo fracaso se ha llevado por delante a Irala. El ex presidente de Iberia, nombrado presidente de BBK con esa misión, lo intentó en el año 2005 a tres bandas y volvió a hacerlo en 2008 a dos. Pero en ambas ocasiones fracasó, sobre todo la segunda, por ocho votos de diferencia en la asamblea general de Kutxa. El PNV, que siempre ha lamentado la pérdida del control sobre el segundo banco del país, con sede en Bilbao pero es en Madrid donde se toman las decisiones y tiene un presidente gallego impuesto por José María Aznar, quiere que BBK vuelva a estar entre las primeras cajas del sector, que haya una entidad financiera realmente vasca (el BBVA de Francisco González no recibe esa consideración) entre las más grandes de España.
El abogado, hábil para el trabajo subterráneo, para las bambalinas, parece la persona más adecuada en esa tarea de hilar muy fino para fusionar BBK y Kutxa, primero, y para vencer resistencias políticas y localistas en Caja Vital, después. E incluso plantearse alguna operación fuera de Euskadi (el Banco de España ha encomendado el saneamiento de CCM a Xabier Alkorta, ex director general de la Kutxa). Para ello, hay que tender lazos con el Gobierno vasco de Patxi López, con el PP, que mantiene la llave de la caja fuerte en Vital, y con el Gobierno de Rodríguez Zapatero y con el Banco de España, que guarda buenos recuerdos de Mario Fernández pese a los líos de las cuentas opacas. E incluso con los abertzales más radicales, con los que conserva buenas relaciones pese a su rechazo a la violencia.
Mario Fernández tiene una ventaja: que no tendrá que preocuparse excesivamente del día a día, si mantiene a Ignacio Sánchez Asiaín como director general de la BBK. Le gustaba el modelo BBV: un presidente, Emilio Ybarra, para las grandes cuestiones, y un consejero delegado, Pedro Luis Uriarte, con mucho poder ejecutivo. El futuro presidente de la caja vasca trabajó muchos años con el padre del que será su director general, cuando era presidente del BBV. Luego, con Emilio Ybarra, también en el BBV y en el BBVA, hasta que tuvo que hacer el trabajo sucio de resolver el caso de las cuentas opacas en paraísos fiscales que sirvió a Francisco González para hacerse con la presidencia única del segundo banco del país. Fue su último servicio al banco, que abandonó por la puerta de atrás tras hacerse Francisco González con todo el poder y colocar a Eduardo Albizu, procedente del Barclays España, como director de Asuntos Legales.
Junto a Ignacio Sánchez Asiaín, Fernández mantendrá la herencia de Irala en cuanto a la gestión: BBK es la caja más solvente de España, una de las más eficientes y la que tiene una menor morosidad (2,19%). Pero tendrán que avanzar en cuestiones como la reducción de la capacidad instalada tras un ambicioso plan de expansión al que la ha tocado la crisis en el peor de los momentos, la renovación informática, el relevo generacional de los directivos de la caja, y en sacar más brillo aún a las joyas de la corona, una cartera industrial que pese a la Bolsa mantiene buenas plusvalías. Con el nuevo presidente tendrá que decidir qué va a hacer con la participación en el Banco Guipuzcoano, cuyo control comparte con la Kutxa.