Salvo Braulio Medel, todos los presidentes de las diferentes cajas se oponen a la fusión
Griñán paraliza el proyecto de Chaves de crear una caja única andaluza en torno a Unicaja
El presidente andaluz habla ahora de alianzas estratégicas manteniendo la identidad y la obra social de cada entidad
José Antonio Griñán, presidente de la Junta de Andalucía tras la marcha de Manuel Chaves a la vicepresidencia para Cooperación Territorial del Gobierno central, ha tardado poco tiempo en echar el freno a uno de los proyectos más ambiciosos de su antecesor: la creación de una caja de ahorros única en la comunidad autónoma, capaz de competir en igualdad de condiciones con las más grandes, La Caixa y Caja Madrid, y con suficiente músculo como para liderar fusiones con entidades de otras zonas. Griñán, por supuesto, no desautoriza a Chaves (no en vano le debe el puesto a él), pero ha dejado claro que su prioridad respecto a las cajas va por otra vía. Lo que se puede interpretar también como que la meta es la misma, pero el camino para alcanzarla no.
Desde que llegó a la Junta de Andalucía, Griñán, que fue uno de los promotores de la fracasada absorción de Caja Castilla La Mancha (CCM) por la malagueña Unicaja, ha tratado de tranquilizar a las demás cajas andaluzas. Éstas no quieren oír hablar del liderazgo de Braulio Medel en el proceso de fusiones. "La caja única no puede ser Única caja", decía hace poco, haciendo un fácil juego de palabras, un alto directivo de una entidad financiera andaluza.
El discurso del nuevo presidente de la Junta de Andalucía está repleto de matices para que no pueda interpretarse como un desvío de la doctrina Chaves. Ya no se habla tanto de la caja única, sino de ambiguas "alianzas estratégicas" de las entidades de ahorro en Andalucía, de forma que mantengan su identidad y, sobre todo, su obra social. Un mensaje que en el sector suena mucho mejor que una sola caja dominada por la más grande, Unicaja, y por Málaga, en detrimento de Sevilla.
Griñán insiste en que no quiere "bajo ningún concepto" que se realicen "movimientos en los que el pez grande se coma al chico", porque "huyo del darwinismo económico" y defiende que la mejor vía son las alianzas estratégicas "interesantes para Andalucía y bien afincadas" porque impiden "olvidar nunca el territorio donde están enclavadas y donde tienen que servir". "No me gustaría un movimiento con tres grandes bancos y dos grandes cajas", ha dicho en varias ocasiones desde que llegó a la presidencia de la Junta de Andalucía. Al mismo tiempo, reclama que las fusiones y otros movimientos en las cajas andaluzas se hagan "con conciencia social, porque no son sólo entidades mercantiles".
Y aunque su posición suponga un cierto jarro de agua fría para Unicaja y para su presidente, Braulio Medel, Griñán soluciona esto con piropos públicos y privados para la caja malagueña, dentro de la exaltación general de que todas las entidades de ahorro de la zona tienen "una solidez comprobada": "Es la entidad más potente y sólida, está muy bien gestionada, dirigida y gobernada". Incluso ha llegado a denominar Unicaja como "la joya de la corona" de Andalucía.
¿Por qué ese cambio de discurso? Por el fracaso de la operación con CCM, que ha debilitado la posición de liderazgo de Unicaja en el sector y que ha puesto de manifiesto tensiones con el Banco de España, precisamente en el peor de los momentos posibles. Porque Griñán no quiere más líos con las cajas y sabe perfectamente que las demás no tragan con la Única caja si es Braulio Medel quien lleva la manija. Porque las diferencias entre Sevilla y Málaga son prácticamente insalvables, por mucho que se quiera buscar una sede central neutral para la futura caja única, y corre el riesgo de extenderse a las diversas familias existentes en el Partido Socialista de Andalucía, que Griñán no controla.
Griñán ha tomado buena nota de lo que le dijeron los empresarios sevillanos en plena Semana Santa (el momento elegido no es precisamente una casualidad), que "en Andalucía cabe más de una caja" y que hay que buscar "conexiones con otras cajas no andaluzas" en una estrategia sustentada por "argumentos económicos y no sólo políticos". Y también de lo que le ha dicho cada presidente de caja (CajaSol, Caja Granada, Caja Jaén), que quieren seguir siendo independientes.
El poderoso lobby sevillano promueve la teoría de las Dos Torres. Siguiendo el modelo gallego, con Caixa Galicia y Caixanova compitiendo ferozmente y llevando a can¡bo una expansión nacional e incluso internacional, este grupo, formado por empresarios, políticos y financieros, defiende dos grandes cajas en Andalucía: CajaSol (sevillana) y Unicaja (malagueña). El mapa se completa con "alianzas estratégicas" con las cajas restantes, manteniendo la peculiar situación de la cordobesa CajaSur, propiedad de la Iglesia, "hasta que el balance y la cuenta de resultados o el Banco de España no aguanten más por la elevada concentración de riesgos en el ladrillo y necesite un salvador". Para lo que se buscará, con permiso del supervisor, una solución autonómica.
Esas dos torres, reforzadas por esas alianzas estratégicas que permitirían a las más pequeñas conservar su identidad y su obra social, podrán dar el salto fuera de Andalucía y apuntar hacia entidades de ahorro con problemas.