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Publicado el lunes 11 de mayo de 2009
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BBVA, Antena 3 y Ferrovial, las entidades que más aumentaron las retribuciones al Consejo

Ordóñez atribuye una de las causas de la crisis a las multimillonarias gratificaciones de los directivos

El gobernador tarda en denunciar lo que ya hiciera Trichet en 2007 y propone ahora vigilar el esquema remunerativo de los banqueros

Miguel Ángel Fernandez Ordoñez José Hervás.– El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, finalmente ha sumado su voz -con casi dos años de retraso sobre las primeras advertencias del presidente del BCE Jean Claude Trichet-, a los que han denunciado los riesgos que ha supuesto para todo el sistema económico mundial las multimillonarias gratificaciones de los directivos y ejecutivos de las entidades financieras. Aunque haya sido a puerta cerrada y en privado, Ordoñez se ha referido a un problema que viene siendo resaltado por la generalidad de los analistas mundiales como uno de los culpables de la crisis actual económica. El propio presidente del BBVA, Francisco González -uno de los ejecutivos mejor pagados de la Unión Europea- ya admitió, con ocasión de la celebración de la Junta General de Accionistas del 2006, que sus ingresos podrían ser "éticamente discutibles". Con más de 20 millones de euros de retribución aquel año, incluidos el sueldo, el bonus trienal y la aportación al plan de pensiones, FG se ha visto criticado reiteradamente por ello por numerosos accionistas del banco. Sólo en el 2006, los gastos del consejo del BBVA se incrementaron en un 94,17%, pasando de 12,6 millones de euros en el ejercicio anterior a 24,53 en 2006. Bien es cierto que Antena 3 aumentó los gastos para el Consejo en un 591,48% y Ferrovial, un 236%. En cambio, el presidente de la patronal bancaria, Miguel Martín, es más comprensivo con los elevados ingresos de los ejecutivos del sector y niega autoridad a Trichet en la materia.

En la práctica generalidad de países desarrollados se ha producido un debate -y en algunos casos incluso se han cambiado las leyes-, para limitar tanto los salarios como los bonus de los ejecutivos y directivos estableciendo un baremo que reducía las diferencias entre los ingresos de los mejor y peor pagados por las empresas y entidades. La compañía norteamericana Ford limitó estas diferencias a 30 veces. El banco estadounidense J. P. Morgan lo elevó a 45. Pero, en la actualidad, se da en caso que entre los ingresos de algunos presidentes de entidades financieras y no financieras hay unas 2.000 veces de diferencia. Está claro que el capitalismo ha avanzado. Francisco González al menos admitió que era éticamente discutible. Este año su consejero delegado justificó los ingresos por lo bien que lo habían hecho en comparación con la competencia. No pudo contener la risa.  Algunos interpretaron que a José Ignacio Goirigolzarri, por mucho cientos de millones de euros que haya acumulado en derechos, la situación le incomoda.

En su, día el presidente de la Asociación Española de Banca, Miguel Martín, defendió  las elevadas retribuciones que perciben algunos banqueros en España porque -según él- cumplen con las exigencias del llamado Código Conthe, el que Martín considera único "catecismo" que reza en este respecto. En respuesta a una pregunta en la conferencia de prensa de presentación de resultados de 2006, Miguel Martín argumentó que a los bancos la única "ética" que se les puede exigir es que cumplan con los códigos de buen gobierno y que sean transparentes, y todo eso ya lo hacen.

Martín añadió en referencia a las críticas que el presidente del Banco Central Europeo había realizado en Bruselas a las subidas salariales, incluidas las de los altos ejecutivos, que "si Jean Claude Trichet dice otra cosa conseguirá que algún día el Código de Buen Gobierno incluya sus recomendaciones y los bancos las cumplan".

Más de dos años después del inicio de esta polémica Fernández Ordóñez ha admitido en público que las remuneraciones de los directivos "pueden haber contribuido a acelerar y amplificar los desórdenes surgidos en el sistema financiero". En una conferencia sobre la 'Prociclicidad en la actividad bancaria' organizada con el Instituto de Estabilidad Financiera ‘Greed', el Gobernador abogó por la posibilidad de que los bancos centrales e instituciones económicas supervisoras incorporen esquemas de remuneración a las herramientas de que disponen para evitar las "indeseables fluctuaciones cíclicas de la actividad bancaria".

Quizás quiere compensar el malestar que ha generado en el Ejecutivo por sus declaraciones contra el papel de Cándido Méndez en defensa de la capacidad del poder adquisitivo de los trabajadores. Ayer, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, visiblemente harto de tanto funcionario ilustrado del Banco de España, le lanzó un mensaje claro: solo "hablan de despido libre los que tienen contrato blindado". Fernández Ordóñez, como gobernador del Banco de España, recibe el salario más alto de la Administración y no puede ser relevado de su puesto hasta que se cumpla su mandato. Luego podrá regresar al Banco de España, como funcionario, donde reciben los salarios más altos de la Administración.  

En una conferencia a puerta cerrada celebrada esta semana en Madrid, el gobernador apuntó a la posibilidad de que los responsables de vigilar el sistema financiero participen en el asesoramiento sobre un correcto esquema remunerativo "basado en incentivos y horizontes correctos".

Según Ordóñez, a quien esta crisis le ha puesto en evidencia en más de una ocasión, la responsabilidad de bancos centrales y supervisores es preparar proyectos macro prudenciales y medidas regulatorias adecuadas que ayuden a los bancos a reducir el impacto de los ciclos económicos en el futuro y mitiguen su comportamiento pro cíclico. En el sector se recuerda que cuando en agosto de 2007 les convocó Trichet para ver cómo se afrontaba la paralización del crédito interbancario, Ordóñez no interrumpió sus vacaciones, pese a la gravedad de la situación. 

Para Fernández Ordóñez, este asesoramiento podría constituir el adecuado punto de partida desde el que explorar cómo los excesos y los "alineamientos erróneos" de incentivos y de consecución de objetivos pueden haber contribuido al deterioro del funcionamiento del sistema financiero.

Ordóñez también se ha ofrecido para regular la actuación de las entidades de cara a reducir los riesgos de los ciclos económicos. Aunque según Fernández Ordóñez puede hacerse poco para evitar los ciclos, los bancos centrales y los supervisores no deben cobijarse tras esta máxima, ya que "no hay nada más pro cíclico que un banco mal gestionado".

Esto queda de manifiesto cuando, en tiempo de bonanza, algunas entidades incurren en más riesgos de lo razonable por la excesiva concesión de crédito con estándares demasiado pobres, mientras que en los malos tiempos reducen drásticamente los préstamos a la economía, avivando la ralentización.