Zapatero impone un sesgo político en su nuevo Gobierno
El ex vicepresidente económico, Rodrigo Rato, tenía menos experiencia de gestión que Elena Salgado
La elección de la nueva vicepresidenta segunda y ministra de Economía y Hacienda levanta todo tipo de dudas sobre el acierto de la elección
Es una perfecta desconocida en el mundo empresarial y financiero, salvo en los sectores de las telecomunicaciones, el farmacéutico y el agrario. Con este último, siendo ministra, mantuvo un pulso que finalmente perdió al tratar de imponer restricciones en el consumo de vino que los agricultores consideraron desmedido. Los sindicatos agrarios, capaces de movilizar a un sector cada día menos numeroso pero cada día más sensible, lograron que desistiera de su empeño. Pero ahí se acaban sus referencias con el mundo empresarial y financiero. Quienes critican la decisión de Zapatero por designar a una persona sin experiencia contrastada en el ámbito económico, estiman que la crisis exigía un equipo de especialistas, dirigidos por el más experimentado de los economistas. Ponen como referencia lo ocurrido en Estados Unidos con la elección de Barack Obama, que optó por rodearse de personas de gran experiencia y con el máximo conocimiento para enfrentarse a la ccrisis.
Quienes defienden la opción realizada por Zapatero recuerdan que cuenta con mucha más experiencia que la que podía ofrecer Rodrigo Rato cuando llegó a la vicepresidencia del Gobierno con José María Aznar. Nunca había gestionado nada en la Administración Pública. No era economista en ese momento. Y poco tiempo después conseguiría incluso ser el primer vicepresidente Económico con número de moroso en el Banco de España por el fracaso en la gestión de sus empresas familiares. Nada de ello impidió que durante su mandato como máximo responsable económico de los ocho años de gobierno de José María Aznar, España consiguiera, en conjunto, los mejores logros de la historia económica contemporánea.
Nadie además lo pone en duda. En todo caso lo que muchos han añorado es que no fuera Rodrigo el designado por Aznar como su sucesor para competir en las elecciones de marzo del 2004 que perdería Rajoy frente a Zapatero. Sus éxitos en esta materia son los que le han catapultado con posterioridad a desempeñar las máximas responsabilidades del Fondo Monetario Internacional y en la actualidad no haya consejo de entidad bancaria o cajera que no se dispute sus asesoramientos en alguno de sus consejos.
La que ha de ser a partir de hoy su colega en el Gobierno de la República de Francia procede de un prestigioso bufete de abogados en Nueva York en el que no desempeñaba responsabilidades directas en materias de macroeconomía. En el Gobierno del Reino Unido, una gran mayoría de los responsables históricos de Economía proceden de facultades humanísticas. Lo que sí que tendrá que cuidar son sus modales con sus interlocutores, sin necesidad de arredrarse ante quienes utilizan la capacidad de convocatoria de las organización que dirigen o representan en su favor personal. Porque Elena Salgado parece poner demasiado obstinación al defender sus ideas. Diputados populares destacaban lo imposible que ha resultado alcanzar con ella un acuerdo en materia de recursos para las comunidades autónomas.
El secretario general de UGT, Cándido Méndez, nada más conocerse el nombramiento de Elena Salgado, sólo quiso señalar que en sus anteriores ministerios, "tanto en Sanidad como en Administraciones Públicas. hemos tenido problemas". Viniendo de alguien tan próximo al presidente del Gobierno y tan poco sospechoso de trabajar contra la causa, la nueva vicepresidenta haría bien en tomar nota del mensaje que le envían. Otros tenían menos experiencia y quizás preparación, pero utilizaron el diálogo como elemento fundamental para conseguir sus objetivos. Ahora no son otros que salir de la crisis y encontrar trabajo para 4 millones de desempleados.