Monitor de la Construcción
El sector en el contexto europeo
La industria de la construcción en España, comparando su evolución con la del conjunto de Europa, muestra algunas diferencias de interés en el ejercicio de 2008 con respecto a años anteriores. Y muestra también que esta diferente evolución se debe a cómo está afectando la crisis actual a cada país y sus efectos en el sector, sobre todo a causa de la diferente exposición de cada uno de ellos al debacle de la inversión en vivienda nueva en primer lugar y también a los efectos de las diferentes políticas públicas en inversión en obra civil. Estas diferencias pueden observarse a través de algunos indicadores como son la participación de cada segmento de la construcción sobre la producción total de cada país, el peso de la inversión en construcción en el respectivo PIB, y sobre todo en el peso relativo que la edificación residencial tiene sobre el resto de la actividad, en la inversión en construcción por países.
La evolución de la producción por tipos de obra en Europa evidencia que, desde ya hace muchos años, el segmento de rehabilitación y mantenimiento de edificios es el que concentra el mayor peso relativo, por encima siempre del de la edificación de vivienda nueva. Ya en 2007 este peso llegó al 41% del total, con una sustancial elevación respecto a lo estimado el años anteriores; cayendo en 2008 hasta el 37%, sin duda por efecto del paulatino desplome de la inversión de las familias por la actual crisis.
Sin embargo en España este segmento viene siendo significativamente de muy menor peso en el conjunto, habiendo llegado en 2007 sólo al 20,5% del total y al 24% en 2008. Esta diferencia se explica porque el progresivo deterioro del parque de vivienda residencial europeo, junto con la creciente demanda de mayor calidad en el hábitat familiar, aumenta la demanda de este tipo de obras en los países más desarrollados y con mayores índices de renta per cápita.
También ha influido en los últimos años la progresiva preocupación medioambiental en muchos países de la UE, que se ha concretado en la puesta en marcha de nuevas políticas de ahorro energético y nuevos requerimientos medioambientales que obligan a adaptar antiguos edificios a nuevas normativas, así como a la inexistencia en muchos países europeos de demanda de segunda residencia tan importante como la que se ha producido en España en los últimos años, con singular peso de la procedente de los no residentes y que actualmente está en práctica desaparición o, el menos, en niveles mínimos impensables hace año y medio.
En cuanto al peso relativo de cada subsector en la actividad, mientras que en el conjunto de la UE la obra civil representaba a finales del ejercicio 2008 el 22% del total, en España alcanzó hasta el 28%. Pero la mayor diferencia de modelo se trasluce en la edificación de vivienda nueva, cuyo peso se situó en Europa en el 21% pero que en España alcanzó nada menos que el 32%, diferencia que tiene su correlato en la inversa participación en el segmento de rehabilitación y mantenimiento de edificios, que en Europa llegó al 37% mientras que en nuestro país solo alcanzó el 24% del total. Por último mientras que en Europa la edificación no residencial tuvo una cuota del 20%, en España se redujo este porcentaje hasta el 16% del total.
Sin embargo, si se analiza por países y en términos relativos la distribución de la inversión en construcción diferenciando dos grande segmentos, inversión en vivienda frente al resto de inversión en construcción, se observa que siendo la media europea un 47% en inversión en vivienda, España se sitúa tanto en 2007 como en 2008 casi en esa media, 48% en 2008 y 49% en 2007. Los países en los que el peso de la inversión en vivienda es menor son Rumanía, Polonia, República Checa y Portugal, seguidos de Reino Unido, Austria, Finlandia y Suecia, estando Italia en la media.
Por el contrario, superan la media y el porcentaje español Francia, Irlanda, Países bajos, Alemania, Bélgica, Dinamarca y Grecia por ese orden de menor a mayor. Por lo tanto estos datos relativizan en gran medida la percepción popular de que la inversión en edificación en España es desmesurada. Lo que pasa es que está desequilibrada, puesto que en España se concentra la inversión en vivienda nueva, en detrimento de la rehabilitación, como veíamos más arriba.
Esta descompensación se ve con mayor claridad al revisar el peso de la inversión en construcción de cada país sobre su respectivo PIB. España e Irlanda siguen siendo los países en los que la actividad de la construcción sigue siendo un pilar básico en la evolución del conjunto de la economía -para bien o para mal-. Estando la media de la UE-15 en torno al 12%, España e Irlanda superan ampliamente este peso, habiendo sido España en 2008 la de mayor peso relativo al revés que pasó en 2007, pero estando ambos países por encima del 17%.
La menor incidencia se da en la mayoría de los países de mayor nivel de renta, como es el caso de Suecia, Alemania, Reino Unido y Bélgica. Sin embargo están por encima de la media países como Austria, Francia entre los de mayor renta per cápita; también Grecia, Polonia y, curiosamente Finlandia.
Y en cuanto a la inversión total en construcción dentro de la UE, a finales de 2008 la industria de la construcción española se situó en cuarto lugar con el 13,5%, tras Francia (265.000 millones y el 19,3% del total), Alemania (251.000 millones y el 18,3% del total) y Reino Unido (189.000 millones y el 13,8% del total), y por delante de Italia que se quedó en el 12,8% del total. Sin embargo durante 2008 España fue aún, como se ha señalado antes, el país de la UE en el que mayor fue el peso de la construcción sobre el respectivo PIB nacional.