El BBVA comienza el ajuste de su red y cierra ocho oficinas en Andalucía y Extremadura
Clientes afectados se quejan de la nula información suministrada por el banco
No se puede reprochar a Francisco González, presidente del BBVA, que sea coherente. Manifestó a finales de febrero que la tercera etapa de la crisis mundial sería "una inevitable reconversión industrial" del sector financiero, que tras una primera etapa caracterizada por los problemas de liquidez de las entidades se enfrenta en la actualidad, a la segunda, centrada en la morosidad, y a la que sólo sobrevivirán las entidades que mantengan su solvencia y mejoren su eficiencia. Por lo que se ve, el BBVA ha optado por adelantarse a la tercera etapa y está iniciando su particular "reconversión industrial". El BBVA ha cerrado ocho oficinas en la Regional Sur, que engloba Andalucía, Extremadura, Ceuta y Melilla. En Jerez de la Frontera (Cádiz) han sido dos sucursales las clausuradas y donde más quejas de clientes se han producido por la falta de información.
Un cartel colgado en la puerta de la sucursal de la calle Corredera, en la que ya han comenzado a desmontar los equipos informáticos y a retirar el mobiliario, informa a los clientes, sin más explicaciones, del traslado a las oficinas del mismo banco en la calle Madre de Dios, "donde seguiremos atendiendo".
De momento, según la Federación de Servicios Financieros y Administrativos Comfía-CCOO, no se han producido recortes de personal, ya que los trabajadores de las ocho oficinas afectadas por el cierre han sido trasladados a otras sucursales del BBVA. Pero la Federación de Servicios de UGT sostiene que los planes de reestructuración del BBVA en la zona tienen por principal objetivo la reducción de plantilla.
El Proyecto Árbol, que busca la obtención de liquidez y la reducción de cargas en el balance mediante la venta de las sucursales que son propiedad del BBVA y en las que el banco continúa como inquilino, se ha concretado en Cádiz en que la entidad se ha desprendido de una veintena de oficinas para convertirse en arrendatario por un periodo de entre 25 y 40 años de los inmuebles adquiridos por un inversor de Sanlúcar de Barrameda, según los medios de comunicación locales.
Lo más curioso es que mientras el BBVA cierra dos oficinas en Jerez de la Frontera, la levantina Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) ha abierto recientemente las puertas de su nueva sucursal, en el remodelado antiguo cine Maravillas, en la rotonda de los Casinos. Aquí la crisis y la necesidad de liquidez no impiden los planes de expansión nacional e internacional, porque la CAM ha adquirido una financiera en México.