LA PIPARRA
Prisa comienza a cumplir su plan y cierra Crisol
Dicho y hecho, aunque sea con cierto retraso. Agobiado por la deuda (más de 5.000 millones), el grupo Prisa ha entrado en economía de guerra por imposición de sus acreedores. Se trata de adaptar los gastos a los ingresos esperados, dando por hecho una reducción de la publicidad. "Sólo sobrevirán los que lo hagan, al margen del proceso de consolidación en el sector", declaraba un alto directivo del grupo.
Aparte de las reducciones de personal y segregación de actividades en sus diferentes cabeceras, Prisa está llevando el ajuste a todos los negocios en los que participa. Cerró la cadena Localia y ahora le toca el turno a las librerías Crisol. "La crisis va a ser dura y ese tipo de negocio pertenece a otra época", comentaba un directivo. "Los canales de distribución de libros, m´suca y entretenimiento van a ser otros, si es que ya no lo son", añadió
De momento, el grupo anunció ayer que cesará la actividad de la cadena de tiendas de venta de libros Crisol, que formaban parte del Grupo Santillana, ya que en la actualidad "no presenta posibilidades viables de crecimiento".
En un comunicado, Prisa informa de que el Grupo Santillana ha decidido cesar la actividad de 'Crisol' para "centrarse en su principal negocio editorial" y para "mejorar sus márgenes operativos y, por tanto, sus resultados económicos".
Crisol empezó a funcionar como marca en el año 1987, y se desarrolló en el negocio de venta de libros y otros artículos de ocio cultural, pero en los últimos tiempos se vió afectada por "la desaceleración económica actual", la "casi desaparición" de los negocios de música y vídeo y la "permanente caída" del consumo en estos últimos meses, señala el grupo mediático.