Monitor Ibérico
La portuguesa Galp renueva su imagen en las carreteras españolas
A finales de año, sus gasolineras habrán aumentado de 200 a 636 tras la compra de las redes de Exxon y Agip
A partir del mes de mayo, habrá un nuevo color dominante en las carreteras españolas, el naranja de la petrolera lusa Galp, que iniciará los próximos días la transformación y modernización de la red de gasolineras y de estaciones de servicio -recientemente adquiridas- que han operado hasta ahora bajo los colores de Agip y Exxon Mobil. Con esta operación, el color de Galp cubrirá prácticamente toda la geografía española, haciendo pues una dura competencia a Repsol, Cepsa, BP y otras distribuidoras de carburantes y gas licuado. Galp confía en que a finales 2009 ya habrá desplegado su imagen de marca en toda su rede española de 636 gasolineras, frente a sólo unas 200 en la actualidad.
La compra de las redes de Agip y de Exxon Mobile supuso una inversión de 752 millones de euros, y el grupo luso tiene previsto invertir este año otros 2.200 millones de euros tanto en el incremento de la capacidad de refino como en la modernización de la red de distribución, con lo cual una parte significativa de la inversión estratégica programada hasta 2013 ( 6.000 millones de euros) tendrá como objetivo la consolidación del grupo en España.
Gracias pues al mercado español, que representa ahora el 45% de las ventas de carburantes de Galp en la Península, frente así a los 55% correspondientes a las 879 estaciones de servicio del mercado domestico, la petrolera lusa tiene garantizado la colocación del 94% de su capacidad de refino en su propia red, frente a los 72% que alcanzó el ultimo año. Las previsiones de ventas para el 2009 alcanzan los 12 millones de toneladas, un tercio superior al volumen total de productos refinados vendidos por Galp en 2008 (9 millones de toneladas).
Tras la experiencia realizada en cuatro gasolineras-piloto situadas en la región de Madrid, la idea de Galp es reestructurar y modernizar una media de 20 estaciones servicio por semana, con lo cual prevé que a finales de año ya tendrá la totalidad de la red española con la nueva imagen de marca. Es en Cataluña que Galp tendrá la mayor visibilidad, con 121 gasolineras (la quinta parte de su rede en España), frente a 113 en Valencia, 58 en Madrid, etc..
A finales del mes de febrero, Galp anunció la puesta en venta de algunos de sus activos inmobiliarios en España: son unos inmuebles que suman una superficie superior a cuatro estadios de fútbol, situados en Valencia, Zaragoza, León, La Coruña, etc. Galp tuvo que quedarse con estos activos cuando se hizo con la red de gasolineras de Agip y Exxon Mobile, pero ante la crisis inmobiliaria lo más probable es que al final de la operación de venta solo podrá contabilizar minus-valías.
El grupo petrolero tendrá además que hacer una ampliación de capital o realizar una gran operación financiera para poder desarrollar su plano estratégico de inversiones. Eni estaría dispuesto a tomar la dirección de Galp, donde controla ya un tercio del capital, pero tiene en frente a Amorim Energia y a su socio angoleño Sonangol, que con una participación conjunta idéntica a la del Eni están muy decididos a impedir que petrolero luso pase bajo controle italiano. Así, lo más probable es que habrá una ampliación de capital ordenada. Galp podría también optar por la misma estrategia de EDP y de Iberdrola en las energías renovables: agrupar los activos de exploración y explotación de crudo en una nueva filial, con 25% o 30% del capital en Bolsa.
Lo cierto es que Galp tendrá que sacar de alguna parte los recursos necesarios para financiar su nueva actividad de exploración y de explotación de crudo en Brasil y en Angola, la compra de las gasolineras de Agip y de Exxon Mobile, la reestructuración y la modernización de su red de gasolineras españolas, etc., sin olvidar, además, la carrera a los activos energéticos que Gas Natural tendrá que poner en venta, tras la absorción de Unión Fenosa.
Galp tiene también la mirada puesta en las autoridades comunitarias: Bruselas lleva tiempo exigiendo a Lisboa que renuncie a la "golden share" en Galp ( lo mismo ocurre en EDP y en Portugal Telecom), y ante la resistencia numantina del gobierno portugués, será el Tribunal de Justicia de la UE quien tendrá la última palabra.