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Publicado el martes 28 de abril de 2009
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El Popular obedece al gobernador y se ajusta el cinturón pese a la mejora en la morosidad

Cerrará 300 sucursales entre éste y el próximo ejercicio y sacrifica beneficios para reforzar las dotaciones cautelares

Banco PopularM. Á. V.– El vicepresidente ejecutivo y consejero delegado del Banco Popular, Roberto Higuera, asegura desconocer los planes de rescate de la banca que prepara el Gobierno. Pero sí conoce perfectamente la hoja de ruta del Banco de España. Y la sigue con obediencia. Y se nota en las cuentas del primer trimestre del año. El Popular ha sacrificado beneficios para aumentar en 175 millones de euros las dotaciones cautelares. Eso ha supuesto ganar 225 millones, el 30,7% menos que en marzo de 2008 (sin las dotaciones cautelares, el descenso hubiera sido del 0,6%), pese a que la morosidad, que se había disparado en enero (0,85 puntos), se ha desacelerado en febrero y sobre todo en marzo (0,17 puntos entre los dos meses), con señales de estancamiento en las nuevas entradas de impagados. Esta buena evolución, acogida con su habitual cautela por Higuera por la volatilidad y la incertidumbre en la morosidad, ha permitido contabilizar como impagadas operaciones en fase de refinanciación (sobre todo con promotoras inmobiliarias) a pesar de sus posibilidades ciertas de recuperación “por un criterio de prudencia”.

El Popular ha hecho caso al Banco de España, lo reconoció ayer Higuera en la presentación de resultados en varias ocasiones, y ha realizado provisiones voluntarias pese a que en el trimestre se han conseguido recuperaciones de morosos por más de 900 millones, que suponen el 40% de las entradas brutas de morosidad en el trimestre. El propio número dos del Popular reconoce que este volumen va a ser difícilmente repetible en siguientes trimestres. Conclusión: la hucha generada por el Popular “permite absorber con cierta comodidad a lo largo de los dos o tres próximos años el impacto que pueda tener la morosidad sobre la cuenta de resultados en el escenario más extremadamente pesimista concebible”.
También se nota la orientación del Banco de España en el cambio de discurso sobre las sucursales. “Tras llegar a la conclusión de que existía en España un exceso de oficinas bancarias para un período de fuerte desaceleración económica”, el Popular aplica una “estrategia anticipadora” y ha cerrado en el trimestre 70 sucursales, terminará el año con 150 menos, y otras tantas en 2010. Este ajustarse aún más el cinturón ha tenido varios efectos. Uno, se han reforzado las unidades de recuperación de morosos con personal procedente de las sucursales cerradas. Higuera habla de que se ha dividido el Popular en dos bancos: uno dedicado a la gestión de morosidad y otro a la captación de nuevo negocio. En una sucursal, el primer papel lo cumple el interventor, y el segundo, el director.
Dos, la plantilla se reduce en 114 personas y prácticamente no se ha recurrido a contrataciones temporales. Tres, los gastos de personal bajan el 2,9%, cuando en 2008 crecían dos dígitos. Cuatro, el conjunto de los costes operativos baja el 10,8% sobre diciembre, algo histórico en el banco. Y quinto, la ratio de eficiencia rompe la barrera del 30% y se coloca en el 28,3%, con una mejora de casi cuatro puntos, pese a que “no es un objetivo, sino una consecuencia de la estrategia seguida”, matiza Higuera.
La mano del Banco de España se nota también en la liquidez, aunque el vicepresidente y consejero delegado del Popular recordó que la segunda línea la comenzó a hacer la entidad en 2004, cuando nadie hablaba de crisis sistémica, sino todo lo contrario. Ahora supera los 14.000 millones y prácticamente ya no se apela a la financiación del Banco Central Europeo. El Popular ha reforzado sus recursos propios, 0,17 puntos en el trimestre, hasta el 7,23% (el Tier-1 mejora 0,43 puntos, hasta el 8,47%), gracias a una emisión de preferentes. Pese a ello, habrá otra emisión de preferentes en la segunda mitad del año y una tercera en 2010.