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Publicado el viernes 24 de abril de 2009
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Monitor Ibérico

Viana-Baptista, ex número dos de Telefónica, negocia la presidencia de la cementera Cimpor

Antonio Viana-BaptistaJosé Alves .– Por "voluntad propia" e invocando "razones personales", en enero de 2008, Antonio Viana-Baptista se apartó del grupo Telefónica, con una confortable indemnización de 11,8 millones de euros. Durante diez años, había ocupado los primeros lugares en la compañía española, como máximo responsable de Telefónica Internacional y Telefónica América Latina (1998/2002), ejerciendo después las mismas funciones ejecutivas en Telefónica Móviles (2002/2006) y en Telefónica España hasta enero 2008. Y ahora vuelve al primer plano de la actualidad empresarial lusa-española, como principal candidato a la dirección ejecutiva del grupo Cimpor (cementos), que realiza en la Península un 40% de sus ventas, que alcanzaran en 2008 los 2.088 millones de euros  (+6,2%).

Quien propone a Viana-Baptista como máximo ejecutivo de Cimpor es el mayor accionista del grupo cementero, la constructora Teixeira Duarte, que controla 22,3% del capital, por delante del líder mundial galo Lafarge (17,3%), del empresario Manuel Fino (10,7%), del fondo de pensiones del BCP (10%) y de la Caixa Geral de Depósitos (CGD, 9,6%). Según fuentes lusas, la idea del actual presidente de Cimpor, Pedro Teixeira Duarte, es que el grupo necesita tener a su frente un "gestor de alto nivel" con "experiencia internacional" y que esté en condiciones de dedicarse exclusivamente a la tarea exigida. Lo que correspondería pues al perfil y a la situación actual del ex-Nº2 de Telefónica, cuyo nombramiento seria propuesto en la junta de accionistas del 13 de Mayo.

Lo problema es que el núcleo luso que controla Cimpor presenta actualmente algunas fisuras y Viana-Baptista no inspira confianza a algunos accionistas. Unos porque buscan sacar provecho de la situación actual para reforzar su influencia, como es el caso del BCP y de la CGD, con lo cual no estarían muy dispuestos a votar a favor del candidato de Teixeira Duarte. Y otros porque no olvidan que en un pasado reciente, Viana-Baptista no tuvo reparos en apoyar una OPA hostil de Sonae contra Portugal Telecom: con un 10% del capital, Telefónica tenia a su "Nº2" como representante en el consejo de la operadora lusa y había pactado con Sonae que en caso de éxito de la OPA se  quedaría con la operadora brasileña Vivo, cuyo controle comparte actualmente con PT.

Pero según los expertos, es poco probable que Paulo Teixeira Duarte renuncie tener a Viana-Baptista como máximo directivo de Cimpor, sea cediéndole su puesto de presidente u criando una vice-presidencia ejecutiva. Y al margen de sus ambiciones respectivas, todos o la mayoría de los accionistas de referencia están de acuerdo en que el grupo necesita "sangre nueva" y un gestor de alto nivel internacional, lo que responde perfectamente al perfil del ex- presidente de Telefónica España. En ese caso, Viana Baptista tendría un plazo mínimo de cuatro anos (2009/2012) para culminar la expansión de la mas internacional de las multinacionales lusas: para aumentar su capacidad de producción, Cimpor lleva invertidos los últimos anos 1.000 millones de euros, principalmente en el exterior, con lo cual la parte sus ventas en la Península bajo del 60% al 40%.

Las últimas adquisiciones de Cimpor fueron realizadas en España (la actividad de Cemex en Canarias y una fábrica en Andalucía), donde realiza el 20% de sus ventas y donde cuenta actualmente con cuatro fábricas de cemento y varias decenas de otras instalaciones. Pero la prioridad ahora es el mercado asiático, que representa el 75% del consumo mundial de cemento: la gran apuesta de Cimpor es la China, donde tiene ya una capacidad de producción de 6 millones de toneladas (equivalente a la que tiene en Portugal). Además de la expansión internacional, de la crisis mundial, etc., Viana-Baptista también tendría que lidiar con la instabilidad del núcleo luso de accionistas... y con el riesgo de alguna OPA. Hace poco, la amenaza principal provenía del segundo mayor  accionista, Lafarge, cuya máxima preocupación actualmente es la reducción de su deuda de 17.000 millones de euros. De ahí, pues, que las especulaciones se centren más ahora en el presunto interés del grupo italiano Buzzi Unicem.