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Publicado el miércoles 22 de abril de 2009
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Monitor de Latinoamérica

Brasil saca a bailar a sus vecinos del sur

Las fábricas de automóviles salen del letargo.- Más créditos, menos deuda.

Plan de ayuda al sector del automovil de LulaAna Iglesias.– Superada la inicial parálisis que provocan el pánico y la incertidumbre, las economías del mundo comienzan a despertar. Y si bien es cierto que algunos de los efectos de la crisis financiera apenas han empezado a dejar su huella en unas cifras que dan miedo, no es menos cierto que las buenas medidas ya dan frutos. Esta dicotomía se palpa en las economías latinoamericanas, especialmente en las que son capaces de sufrir caídas estruendosas y, a la vez, por su magnitud, también de dinamizar su entorno. Éste es el caso de Brasil que en los primeros meses de 2009 ha registrado, por ejemplo, un descenso estrepitoso de la actividad de la industria siderúrgica, debido a la menor demanda mundial, mientras el  mercado interno comienza a salir del letargo en sectores tan importantes como el automotriz, gracias a los incentivos del Gobierno de Lula.

El Gobierno brasileño ha dejado claro que su estrategia para hacer frente a la crisis internacional es el fortalecimiento del mercado interno, porque así se  compensa la caída de las exportaciones. Por cierto, los funcionarios de Lula insisten en que los avances que no se logren en el mercado interno tienen que ver con los bancos, que no han hecho lo suficiente.

De ahí que el presidente del Banco Central de Brasil, Henrique Meirelles, haya  sido enérgico en su pedido a la banca para que reduzca los diferenciales en las tasas de interés que se aplican a los créditos, en consonancia con la reducción de los tipos de obligaciones por parte de la autoridad monetaria.

Destacó Meirelles, por caso, los cortes en la tasa básica de interés Selic, en 1.5 puntos porcentuales, realizados en marzo, hasta el 11.25% anual (el mercado proyecta intereses de 9,25% para finales de año).Además, admitió que el Gobierno puede reducir más los tipos de interés para profundizar las medidas contra la crisis.

Las fábricas de automóviles salen del letargo

Cuando Brasil se mueve, y gracias al compás que marca el gigante, los países de la región tienden a seguir el ritmo. Esto es lo que, afortunadamente, comienza a suceder en la industria automotriz de la vecina Argentina, que ha vuelto a convocar a las fábricas a miles de obreros que se encontraban de vacaciones forzosas.

Gracias a los pedidos que llegan desde Brasil, plantas en territorio argentino de Fiat, Renault y Volkswagen garantizan trabajo hasta mediados de año. Los encargos a las terminales argentinas, tanto de coches como de autopartes, incentivan, asimismo, la cadena de producción de proveedores asociados. Los programas de producción están acotados en el tiempo y todavía no se hacen planes de largo alcance (los incentivos oficiales de Brasil llegan, por ahora, hasta el 30 de junio), pero el repunte insufla algo de optimismo.

Otro vecino que se atreve a "hacer planes": en Chile, Lan ha anunciado que invertirá 1.400 millones de dólares entre 2009 y 2011 para aumentar su flota y llegar a los 113 aviones. En este caso, parte de los proyectos también tienen que ver con una ampliación del negocio del transporte de carga a mercados como Brasil y Colombia.

En 2008, Lan obtuvo beneficios por 366 millones de dólares (un 9% por encima del año anterior), pero con una caída del 10% en el número de pasajeros y del 20% en el transporte de carga. En 2009, la compañía prevé la compra de  seis nuevas aeronaves por valor de 274 millones de dólares y el lanzamiento de un servicio de vuelos domésticos en Ecuador.

Más créditos, menos deuda

La otra vía contra la asfixia es la que han tomado los Gobiernos de México y Colombia, ambos aprovechando las ventajas de las nuevas líneas de "crédito flexible" del Fondo Monetario Internacional (FMI). ¿La novedad? Son préstamos destinados a países con buenas políticas económicas a los que no se les ponen condiciones ni metas específicas.

Colombia acaba de pedir 10.400 millones de dólares al FMI. Y a México ya se le concedieron los 47.000 millones de dólares que solicitó (se trata de la mayor cantidad jamás prestada a un país en la historia del Fondo). En ambos casos, se persigue la posibilidad de contar con una reserva adicional de divisas, por lo que la crisis todavía pudiera deparar.

Por su parte, Ecuador ha presentado a sus acreedores privados una propuesta de recompra, con una rebaja del 70%,  de los bonos Global 2012 y 2030 de su deuda externa. Rafael Correa considera que esa deuda, además de un lastre demasiado pesado para su economía, es ilegítima.

El plan, presentado en Quito y Nueva York, contempla la compra de bonos a un 29.5% de su valor, más un margen de negociación de 50 puntos básicos (un 0.5% más). Esto redondearía un precio de alrededor de 30 centavos por cada dólar de deuda. Hasta el 15 de mayo, los acreedores pueden presentar contrapropuestas. Y hacia finales del próximo mes, Ecuador retiraría los bonos del mercado.

La deuda pública ecuatoriana se sitúa por encima de los 10.000 millones de dólares, en tanto la deuda comercial está en torno a los 3.200 millones de dólares. Con estas medidas de recompra, el Gobierno de uno de los países más pobres de la región quiere hallar una solución "global y definitiva" al problema de la deuda externa.