MAFO se enroca y ahora dice que sea en el Congreso donde se hable de pensiones
Las dos caras del gobernador: sí al plan de rescate de Salgado, no en apremiar a la banca a dar créditos
Santander y Popular se apuntan a las tesis de Miguel Ángel Fernández Ordóñez sobre la necesidad de cerrar sucursales
Cara y cruz del gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, en su primera aparición pública tras la publicitada polémica con miembros del Gobierno sobre la salud de las pensiones públicas. Fiel a su estilo, Ordoñez se enroca en el segundo asalto, justifica su "intromisión" en asuntos de política económica y hasta admite que es en el Congreso -es decir, en la Comisión sobre el Pacto de Toledo- donde se debe hablar de pensiones. Pero, tras su reaprición ayer ante los medios después del rapapolvos recibido a lo largo del fin de semana por parte de todo el Gobierno -incluyendo su presidente-, lo que no ha quedado claro es cuál es la verdadera cara del gobernador y su grado de enfrentamiento con los ministros de Zapatero, especialmente con la nueva vicepresidenta económica, Elena Salgado. Analicemos por partes, no necesariamente por orden cronológico.
Tras intervenir en el Foro Deloitte ABC, el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, afirmó en los pasillos que se ha reunido con la nueva ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, y que coinciden en la necesidad de "disponer de un instrumento" para la reestructuración de entidades financieras que "no obligue a convocar el Consejo de Ministros cada vez que una entidad pequeñita tiene problemas". Mafo dejó muy claro que Salgado y él están "totalmente de acuerdo" en esa cuestión y en que "ahí es donde hay que concentrar esfuerzos". La iniciativa "hay que sacarla adelante, porque hay que tener preparados los instrumentos, aunque ello no significa que tengamos un problema en perspectiva" con alguna entidad financiera.
Pero luego llegaron los matices. El gobernador cree que, ante una necesidad de reestructuración, "lo primero" es que las entidades lo solucionen "entre ellas", pero no de manera dirigida. De sus palabras se deduce que estaba en contra de que la Junta de Andalucía y el Gobierno de Castilla La Mancha teledirigieran el rescate de CCM a través de Unicaja. "Luego, si no se puede hacer sin ayudas, se han de utilizar los fondos de garantía de depósitos y, si no es suficiente, las ayudas públicas", concluyó.
Y volvió el acuerdo con Elena Salgado, aunque sin citarla en esta cuestión, sobre la reforma de la normativa de cajas (la nueva vicepresidenta ha frenado el proyecto que elaboraron Solbes y Vegara). Para Mafo, "es un debate que requiere sosiego".
Pero antes, en la intervención pública en el Foro, se desmarcó claramente de las primeras palabras de Elena Salgado como sustituta de Solbes, en las que apremiaba a la banca a agilizar el crédito a familias y empresas. El gobernador del Banco de España, en cambio, ha pedido a las entidades "más cautela" a la hora de dar créditos. Y avisa: la morosidad seguirá aumentando a corto plazo, con la consiguiente dotación de provisiones. Ahí le llevó un poco la contraria el director general de la Ceca, José Luis Olavarrieta, ya que anunció que la morosidad de las cajas había bajado en marzo al 4,6%, frente al 4,85% de febrero, aunque se cuidó mucho de precisar que eran datos provisionales.
De paso, el gobernador enfrió las expectativas que tenía el sector financiero sobre una relajación en el calendario de exigencias de dotaciones debido a créditos impagados por parte del Banco de España para facilitar la recuperación. Y nuevamente recomendó a bancos y cajas, entre otras medidas, el cierre de sucursales, "favoreciendo además la productividad de las que permanezcan operativas".
Un discurso que siguieron disciplinadamente los siguientes intervinientes. El vicepresidente segundo y consejero delegado del Santander, Alfredo Sáez, insistió en su discurso habitual de que es un "error" pensar que se puede normalizar el sector bancario sin que se normalice previamente el mercado del crédito. Y se alineó con el gobernador: "Los bancos tendrán que reflejar el incremento de la morosidad en las condiciones en las que prestan dinero, pero deberán seguir prestando a los clientes solventes, que al fin y al cabo es nuestro negocio fundamental". En línea con Mafo, se mostró convencido de que se producirá una reestructuración del sector financiero y de que el nuevo modelo resultante tendrá "menos entidades y menos oficinas".
Por su parte, el vicepresidente del Popular, Roberto Higuera, recalcó el compromiso del banco de apoyar a sus clientes con problemas tanto a través de la compra de activos como de refinanciaciones, siempre consolidando las garantías de la entidad financiera, al tiempo que consideró que en la actualidad se empiezan a generar oportunidades de negocio en el sector inmobiliario. Y siguiendo al gobernador, "en el actual entorno de dificultades los bancos deben seguir concediendo créditos, aunque con prudencia". Y también acometer ajustes de su capacidad instalada, tanto de oficinas como de personal. Y puso su banco como ejemplo: en lo que va de año el Popular ha iniciado un proceso de fusión de filiales, ha cerrado 70 oficinas y tiene 114 trabajadores menos.
Por cierto, que Higuera aprovechó para anunciar una nueva emisión de deuda para elevar su solvencia básica del 7% al 9%, tras haber colocado 2.000 millones de euros con aval del Estado (ya lleva 3.500 millones). Y para recordar que el Popular es el banco más solvente de España y el cuarto de Europa.
Los representantes de cinco cajas (CAM, Ibercaja, BBK, Caja España y Caja Navarra) han coincidido en seguir la hoja de ruta marcada por Mafo: vuelta al negocio tradicional y a la ortodoxia financiera, reducción de oficinas, acento en la lucha contra la morosidad sobre la captación de clientes.