Gobierno y Fernández Ordoñez suavizan su enfrentamiento sobre Seguridad Social y Pensiones
El ministro de Trabajo Celestino Corbacho y el gobernador del Banco de España Miguel Angel Fernández Ordóñez volvieron ayer a protagonizar un nuevo encontronazo verbal a porpósito del futuro de la Seguridad Social y del regimen de pensiones en España, dado el tamaño de la crisis. Pero ambos recularon de sus posturas enfrentadas y coicidieron en que todo el debate surgido debe ser canalizado a la comisión parlamentaria sobre el Pacto de Toledo.
El gobernador insistió hoy en que son "imperiosas" reformas en la Seguridad Social y que estos asuntos deben discutirse en el Congreso y no fuera, porque en el Parlamento no se crean alarmas, en alusión al debate que generó su comparecencia en la Comisión del Pacto de Toledo.
Por su parte, Celestino Corbacho demandó al gobernador del Banco de España que ofrezca análisis "más sosegados y tranquilos" del mercado laboral y que deje de dar recetas al Gobierno. Corbacho se pronunció en la misma línea que el presidente del Gobierno el pasado sábado, quien afirmó que los análisis del Banco de España eran "superficiales".
Fernández Ordoñez pareció dar un giro más condescendiente hoy a su discurso de la semana pasada, pero todavía desde una posición firme sobre la necesidad de reforma. "Esta es la línea. La línea de la razón y la línea de discutir los temas en la comisión parlamentaria porque ahí no hay alarmas ni volverá a haberlas", subrayó Fernández Ordóñez tras su intervención en el encuentro financiero organizado por Deloitte. "Soy optimista. Creo que todo está girando hacia volver al Pacto de Toledo y discutir todo allí", añadió.
Fernández Ordóñez indicó hoy que coincide con el secretario de Estado para la Seguridad Social, Octavio Granados, quien defiende la necesidad de reformar la Seguridad Social y que alerta de la reducción de los superávits en todos los países, aunque, a su juicio, no haya que hacer "apocalipsis de ello" porque las pensiones no están ligadas a la aparición de déficits transitorios.
Respecto al debate que generó su intervención en el Congreso, Fernández Ordóñez explicó que fue a la Comisión del Pacto de Toledo porque se lo pidieron y que durante su intervención no hizo ninguna propuesta, sino que sólo contó lo que estaba sucediendo en otros países, como Alemania o Italia, y que dio las proyecciones de la Comisión Europea.
"Fue muy grato y los grupos parlamentarios me agradecieron que estuviera allí", explicó Fernández Ordóñez, quien añadió que tras su intervención hubo declaraciones fuera del Parlamento que crearon "alarmas".
En este sentido, el gobernador insistió en que todo el debate que se generó fuera debe ser reconducido a la Comisión Parlamentaria del Pacto de Toledo y subrayó que los españoles deben sentirse "enormemente orgullosos" de contar con un acuerdo como éste, que tiene, entre otras características, la de no utilizar las pensiones para el debate político y su vocación reformista.
Posición del Gobierno
El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, pidió hoy al gobernador del Banco de España, Celestino Corbacho, que ofrezca análisis "más sosegados y tranquilos" del mercado laboral y que deje de dar recetas al Gobierno.
"Todos sabemos de donde viene (la crisis), y no es precisamente de los ciudadanos que estaban trabajando, sino de los especuladores del mundo financiero", señaló Corbacho a los medios de comunicación, tras inaugurar los debates organizados por el 'El Mundo' sobre la situación del mercado laboral.
En este sentido, pidió a Fernández Ordóñez que mire al sector financiero y no sólo al mercado laboral, aunque aseguró que no quiere polemizar con el gobernador del banco emisor.
Corbacho aseguró que respeta mucho a Fernández Ordóñez y que le tiene en una "altísima consideración" desde el punto de vista profesional, aunque admitió que no coincide con los planteamientos que hace sobre el sistema de pensiones.
Corbacho insistió en que el sistema de pensiones español es "saludable" y no tiene ningún problema en estos momentos, aunque, durante su intervención aseveró que habrá que renovar el Pacto de Toledo partiendo de una visión a largo plazo, porque las pensiones de año 2040 no serán iguales que las actuales. "No se puede visualizar pensando en cinco años", indicó.
Hoy mismo Fernández Ordóñez aseguró una vez más que son "imperiosas" las reformas en el sistema de Seguridad Social y que estos asuntos deben discutirse en el Congreso y no fuera, porque ahí no se crean alarmas, en alusión al debate que generó su comparecencia en la Comisión del Pacto de Toledo.
El 53% de los españoles considera que la peseta hubiera protegido mejor frente a la crisis
El 53% de los españoles considera que su antigua moneda nacional, la peseta, hubiera protegido mejor frente a la actual crisis económica que el euro. Este porcentaje es el segundo más elevado de toda la Unión Europea y se sitúa al mismo nivel que Italia. Sólo en Portugal se registra un mayor porcentaje de ciudadanos (el 62%) que consideran que estarían mejor con su antigua moneda nacional, según una encuesta del Eurobarómetro hecha pública ayer.
En 12 de los 16 países de la eurozona (Eslovaquia, Finlandia, Eslovenia, Países Bajos, Luxemburgo, Irlanda, Malta, Bélgica, Austria, Francia, Alemania y Grecia), la mayoría de los encuestados consideran que están mejor protegidos con el euro. La opinión de que la situación sería más favorable con la antigua moneda nacional es mayoritaria sólo en cuatro Estados miembros: Portugal, España, Italia y Chipre.
Entre los países de la UE que todavía no han adoptado el euro, sólo el 36% de los encuestados cree que la moneda única les hubiera protegido mejor de la crisis. Los porcentajes más altos corresponden a Hungría (61%), Rumanía (44%) y Polonia (41%). En contraste, la mayoría de los daneses (61%), británicos (59%), checos (58%), lituanos (55%), suecos (54%) y letones (50%) no comparten la idea de que el euro sea de ayuda para hacer frente a las turbulencias.
En total, en 17 Estados miembros el porcentaje de encuestados que considera que el euro ha tenido un papel positivo a la hora de mitigar los efectos de la crisis supera al de los que opinan lo contrario (Eslovaquia, Finlandia, Bélgica, Eslovenia, Italia, Grecia, Países Bajos, Luxemburgo, Chipre, Malta, Austria, Hungría, Irlanda, Portugal, Estonia, Polonia y Rumanía).
En 9 países, una mayoría relativa de encuestados considera que el euro no ha mitigado los efectos de la crisis (Bulgaria, Reino Unido, Letonia, Lituania, República Checa, Suecia, Dinamarca y Francia. En España, las opiniones están divididas (41% frente al 41%).
En los países obligados a adoptar el euro, la opinión pública también está dividida entre si es necesario acelerar el proceso debido a la recesión (29%) o por el contrario sería recomendable ralentizarlo (29%). La primera opción tiene un mayor número de partidarios en Hungría (47%) y Rumanía (35%). El deseo de ralentizar el proceso es más alto en Lituania (50%) y Polonia (41%).