Nacionalistas y populares, irritados con el hermetismo de Elena Salgado
FMI y PP ponen a prueba esta semana la política de la vicepresidenta económica del Gobierno
El Partido Popular rechaza ahora un acuerdo sin contrapartidas claras sobre el Plan de Rescate Financiero
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, afronta a partir de mañana una prueba de fuego a su capacidad para reconducir la situación económica heredada de su predecesor. Mañana miércoles, en el Congreso, tendrá que llevar el peso de las explicaciones sobre cómo piensa reorientar su política económica. A preguntas del Partido Nacionalista Vasco, la vicepresidenta tendrá que anticipar también el nuevo modelo de recuperación del sistema financiero español, en cuya insistencia se unirán los populares. El PP, que había dado prácticamente su visto bueno a la propuesta de hoja de ruta diseñada por Fernández Ordóñez desde el Banco de España y aprobada por Solbes desde Economía, está desconcertado con el hermetismo actual de Elena Salgado. Dicen haberse quedado sin interlocutores. David Vegara ya no está para más finuras que para acompañar a la ministra a Washington y para hablar del IPC y de la supuesta imposibilidad de la entrada en deflación de la economía española. Antes de que viaje a Washington, los populares quieren dejarle claro a la vicepresidenta que no contarán con su apoyo si persiste su hermetismo. Eso sí, el PP pretende vender caro su apoyo.
La reforma del sistema financiero, al menos en un tramo inicial del sector de las cajas de ahorros, requiere de una persona que tenga más visos de estabilidad que la del decepcionado secretario de Estado de Economía. Los nacionalistas parecen dispuestos a todo para hacer caer al ejecutivo de Zapatero. Un histórico nacionalista catalán responsabilizaba de la abierta oposición a las propuestas del Ejecutivo a las ansías de revancha de los nacionalistas vascos. Aseguraba que quieren ver sangrar, metafóricamente hablando, al presidente del Gobierno. Si primero fue Artur Mas, ahora es Juan José Ibarretxe, y con él el PNV, quien no quiere dejar pasar una. Y la primera la tienen delante. Antes de las elecciones europeas quieren escenificar tantas veces como sea posible ante la opinión pública la soledad de Zapatero. El primer paso lo darán mañana cuando el presidente explique las razones del cambio de Gobierno.
Nacionalistas y populares saben que el flanco más débil del ejecutivo es el económico. El Banco de España sigue enviando mensajes, directos y a través de los medios, de que no se pueden llevar a cabo más medidas de gasto sin poner en riesgo todo el entramado económico del país. La comparecencia del Gobernador del Banco de España ante la Comisión Parlamentaria del Pacto de Toledo y la entrevista concedida al Wall Street Journal, por el director del servicio de estudios Malo de la Molina, han supuesto el último aviso en este sentido. No se puede hacer más y hay que actuar de forma distinta, son los dos mensajes principales, pese alas descalificaciones a ambos por parte del presidente del Gobierno ante el comité federal del PSOE. Numerosos analistas coinciden con la interpretación del lunes del Financial Times, cuando hablaba de la brecha que se ha abeirto entre el Gobierno de Zapatero y el Banco de España.
Por eso, el Partido Popular y los nacionalistas quieren conocer más detalles del proyecto económico de Elena Salgado. Además de su comparecencia en el Congreso de los Diputados, donde será la estrella invitada del día tras las explicaciones del presidente, van a seguir con todo detalle su primera intervención en el FMI. Los populares se quejan de que todavía no conocen a cuantas de las reuniones previstas acudirá. Y si seguirá la línea de su predecesor, Pedro Solbes. La respuesta no se sabrá hasta la próxima semana, aunque el presidente ya ha contactado con sus banqueros más próximos para pedir apoyo para la vicepresidenta y mediación ante el Partido Popular, para que modere su hostilidad. Los populares, en respuesta a las presiones de los representantes del sistema financiero español estudian como dividir sus papeles en la función de oposición al Gobierno y de responder positivamente a la presión de los banqueros.