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Publicado el jueves 16 de abril de 2009
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LA PIPARRA

Prisa, Sexta y Vocento ya admiten que hablan...

A.V.– Se lo contábamos en esta misma sección el jueves día dos de abril. Y ayer lo confirmó un portavoz de Telecinco -se supone que a instancias de la CNMV-, ante los fuertes "subidones" que ha exprimentado el vapuleado título del canal televisivo en las últimas jornadas. También lo han hecho fuentes de las otras cadenas. Se trata de las negociaciones que la Cuatro (Prisa), Vocento (T5) y el grupo propietario de la Sexta mantienen para una eventual fusión o, más probablemente, acuerdos corporativos puntuales sobre un canal ompartido de futbol en la TDT de pago. De momento son conversaciones informales, pero al menos ya se reconocen por los interesados.

Es cierto que el pasado día 2 (ver sección La Piparra en capitalmadrid.info del 2 de abril) no lo hacían, salvo el presidente de T5, que aseguraba que el intento en aquel momento era inicial. Alejandro Echevarría se negó a identificar a los interlocutores, pero se lo adelantabamos. La "asociaición" más probable es la de Cuatro con la Sexta y de ahí todo un mundo, al que podría unirse Telecinco, sin duda tan interesado como Prisa y el grupo de Jaume Roures en entrar en cualquier fórmula que resuelva los problemas financieros de todos ellos.

A mediados de marzo, representantes de Prisa ya se habían acercado al hombre fuerte de la Sexta, Jaume Roures, para buscar soluciones como alternativa a la prórroga del crédito de 1.950 millones de euros que financió la OPA sobre Sogecable. Era una imposición de la lógica y de los acreedores. Finalmente, sin embargo, el grupo de Ignacio Polanco ganó tiempo a cambio de una subida de los diferenciales del préstamo. Los acreedores internacionles de Prisa (su deuda supera los 5.000 millones) han impuesto condiciones a la prórroga por un año del préstamo, que aún no ha sido firmado formalmente. Exigen un plan de negocio viable y creíble, incluyendo desinversiones.

Las expectativas abiertas por la reducción de la publicidad en los canales públicos ha supuesto un empujón a las conversaciones, ya que el Gobierno condiciona tal medida a que se reduzcan costes en las privada. Lo mismo sucede con la autorización de canales de pago en la TDT, que ha generado un debate interno en el seno del Gobierno entre los que quieren acelerar el proceso (caso de Miguel Sebastián) y los que aún creen que existen flecos por solventar.