Monitor de Coyuntura
Reducción de los tipos de interés en los mercados interbancarios y de deuda pública
Signos de mejora en las tensiones de liquidez y la aversión al riesgo.
Los mercados financieros continúan inestables aunque se observan algunos signos de mejora. Las agudas tensiones de liquidez y la extrema aversión al riesgo del pasado otoño parecen haber quedado atrás. Esto es más perceptible en los mercados interbancarios y monetarios, gracias, eso sí, a la intervención de bancos centrales y gobiernos. Como contrapunto, los mercados de divisas son testigos de movimientos en ocasiones violentos en reacción a esas excepcionales políticas monetarias y fiscales de algunos países. En los mercados de acciones y de bonos corporativos la atención parece centrarse en las condiciones fundamentales de las empresas, mientras que los flujos ya no están dominados por las ventas forzadas sino que incluso se ha reanudado la actividad de fusiones y adquisiciones.
En el contexto actual, uno de los objetivos principales, posiblemente el prioritario, de los gestores de política económica es estabilizar el sistema financiero internacional. En los momentos álgidos de la crisis, la gravedad de la situación se reflejó en unos mercados interbancarios fuertemente tensionados. Pero gracias a los ingentes esfuerzos de los bancos centrales y gobiernos se inició una tendencia de reducción de los diferenciales ya en octubre del año pasado. Esta normalización ha proseguido durante el mes de marzo debido principalmente a tres factores.
Prosigue la tendencia de reducción de tipos de interés en el mercado interbancario.
En primer lugar, los recortes del tipo de interés de referencia de varios bancos centrales han seguido apoyando el descenso de los tipos de interés en el mercado interbancario. Este es el caso del Banco Central Europeo, que redujo 50 puntos básicos el tipo de interés oficial hasta dejarlo en el 1,50% el 5 de marzo. Esto favoreció la bajada del tipo de interés euríbor a 3 meses hasta alcanzar el 1,60%. Movimiento que también se ha producido en el tipo de interés euríbor a 12 meses con una reducción de 13 puntos básicos desde el 2,03% de finales de febrero hasta cotizar un 1,90% el 19 de marzo.
Los bancos centrales de Suiza, Reino Unido y la zona del euro recortan los tipos de interés de referencia.
También los bancos centrales del Reino Unido y de Suiza reiteraron la estrategia de relajación de sus políticas monetarias. Mientras que el Banco de Inglaterra recortaba el tipo de interés oficial al 0,5% el mismo día que el banco emisor de la eurozona, el banco central de Suiza hacía lo propio al cabo de una semana, dejando el tipo de interés oficial en un 0,25%. En ambos países los tipos de interés del mercado interbancario siguieron bajando en todos los plazos. Es destacable el Líbor a 3 meses en Suiza, que cotizaba el 19 de marzo un 0,58%.
En segundo lugar, otro elemento clave han sido las buenas noticias sobre algunos grandes bancos de los Estados Unidos y Europa que han anunciado que durante los dos primeros meses de este año habían obtenido beneficios. Tras las ingentes pérdidas publicadas por estas instituciones en 2008, es un alivio para el mercado pensar que, tras las recapitalizaciones, su negocio ordinario es capaz de generar beneficios.
Desciende la rentabilidad ofrecida por la deuda pública.
Finalmente, a medida que han transcurrido las semanas del mes de marzo, los datos macroeconómicos, aún manteniendo su tono negativo, han sido algo mejores de lo que había descontado el mercado.
La Reserva Federal comprará hasta 300.000 millones de dólares de bonos norteamericanos. Los mercados de deuda pública no han sido ajenos a los factores anteriormente reseñados para el mercado interbancario, de manera que se han observado reducciones significativas en las tasas de rentabilidad ofrecidas por los bonos emitidos por los tesoros de los países desarrollados. El movimiento más destacado se produjo en la deuda pública de los Estados Unidos, tras la reunión de la Reserva Federal del 18 de marzo. En el comunicado del Comité de Mercado Abierto se anunció la medida de emplear hasta 300.000 millones de dólares en los próximos seis meses para la compra de bonos de deuda pública norteamericana.
El objetivo último de esta medida, según el banco central, es mejorar las condiciones en los mercados privados de crédito. Quizás el éxito de la política de compra de deuda pública por parte del Banco de Inglaterra haya convencido a la Fed para adoptar este tipo de estrategia. La sorpresa para los inversores fue notable habida cuenta de que el bono de deuda pública a 10 años en los Estados Unidos redujo inmediatamente su rentabilidad en unos 45 puntos básicos, hasta cotizar un 2,50%. Aunque pudiera parecer un movimiento pequeño, un breve cálculo demuestra la importancia del mismo. El tipo de interés de los bonos y su precio se mueven en sentido contrario y un bonista que hubiera invertido en treasuries a 10 años se benefició de un incremento del precio de un 4,35% aproximadamente. Teniendo en cuenta los bajos tipos de interés actuales y que la rentabilidad de mantener durante 10 años este bono proporciona un magro 2,50% anual, el súbito incremento del precio del bono fue una ganancia nada desdeñable.
Las perspectivas tanto en el mercado interbancario como en el de deuda pública son de mantenimiento o incluso de ligera reducción de los niveles actuales de tipos debido a dos motivos principales. El primero es la recesión sincronizada mundial y el segundo, la manifiesta voluntad de los bancos centrales por mantener a toda costa bajos tipos de interés que apoyen la recuperación.
Intenso movimiento en el mercado de divisas
Durante el mes de marzo, el mercado de divisas ha experimentado vaivenes importantes en las cotizaciones de las principales monedas. Pero de entre todos los cambios significativos, cabe destacar los movimientos del franco suizo y del dólar de los Estados Unidos. En ambos casos las drásticas decisiones de política monetaria de los respectivos bancos centrales han influenciado las cotizaciones de estas divisas.
El banco central de Suiza interviene en el mercado de divisas para debilitar al franco suizo.
En primer lugar, el banco central de Suiza intervino en el mercado de divisas para debilitar al franco suizo, que se había apreciado durante los últimos meses al actuar como moneda refugio ante la crisis actual. Se trata de la primera intervención en los mercados cambiarios por parte de un país importante desde que Japón lo hizo en 2004, lo que ha levantado expectación respecto a que otros países puedan adoptar medidas similares. A pesar de los continuos recortes del tipo de interés oficial por parte del banco emisor desde octubre, la apreciación del franco suizo, asimilable a una restricción de política monetaria, contrarrestaba el esfuerzo del banco central para amortiguar la desaceleración económica del país. La respuesta ha sido esta inusual intervención directa en el mercado de cambios, que de momento ha servido para debilitar al franco frente al euro y las monedas de Europa del Este.
Las decisiones de la Reserva Federal afectan al dólar.
En el caso del dólar, las medidas antes comentadas de la Reserva Federal se han interpretado como una fuerte señal de que el banco emisor está dispuesto a inyectar toda la liquidez necesaria para impulsar la economía de los Estados Unidos. La depreciación del dólar contra el euro en un mes del 7% recoge este potencial aumento del stock de dólares. En última instancia, una política cuantitativa agresiva como la que está utilizando la Fed implica una depreciación del dólar.
Dos son los motivos que puede explicar en parte este movimiento. El primero es el método utilizado por la Fed para inyectar los dólares en el sistema. El banco central ha escogido la compra de deuda pública a largo plazo. Esto comporta una reducción de las rentabilidades de los bonos. Y este movimiento hace que los diferenciales con respecto a la deuda pública de otros países se amplíen. Es decir, la caída de la rentabilidad de los activos de renta fija en dólares los convierte en menos interesantes para los inversores internacionales, que a su vez demandan menos dólares para su adquisición.
En segundo lugar, existe una sencilla, pero implacable, ley económica: el aumento de la oferta de cualquier bien hace que su precio descienda. Por este motivo el aumento del stock de dólares supone un riesgo de pérdida de valor relativo en comparación con otras divisas.