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Publicado el miércoles 15 de abril de 2009
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Monitor de Latinoamérica

Menos exportaciones, menos remesas y, además, riesgos de financiación

Moody´s advierte sobre la financiación.- Las remesas y el comercio.- Dólares contra la coca.

Recogida de Remesas en MéxicoAna Iglesias.– Mientras Obama emprende por primera vez el camino hacia el sur de su propio continente después del gran gesto cubano, en México los narcos eluden la crisis económica con sus artes de siempre, más fuertes que nunca; en Brasil renuncia el presidente del Banco Central -porque no todo son rosas para Lula- y, en Bolivia, Evo Morales mastica hojas de coca para mitigar el hambre autoinfligida en su huelga contra la oposición, por una nueva ley electoral. Parece que todo va normal, business as usual. Pero en América Latina se masca la tragedia a plazo, a punto de entrar en una crisis sin precedentes, derivada de lo que ocurre en el resto del planeta. Los casos argentino y chilenos son paradigmáticos. Los industriales argentinos elogian el proteccionismo como arma defensiva en tiempos hostiles y, al oeste, el ministro chileno de Hacienda admite que el índice de actividad económica de febrero pasado es decepcionante y que ha sido el peor de los últimos diez años (un 3,99% inferior al del mismo mes de 2008).  

Es algo que comparten casi todos, especialmente los países más desfavorecidos de América Latina. Se registran menos exportaciones y se reciben menos remesas (con la excepción de Cuba, la reina de las excepciones, cuyos habitantes se beneficiarán de los nuevos ingresos que llegarán del norte, tras la medida de liberalización del envío de remesas del Gobierno de Obama). La región, en su conjunto, deja de crecer por primera vez en seis años y las empresas confirman su pérdida de valor de mercado.

Los riesgos de financiación

Por su parte, Moody's, la agencia norteamericana de calificación, agrega al panorama su análisis sobre los riesgos de financiación que empiezan a afrontar las empresas latinoamericanas. Dice el estudio que, por la fuerte desaceleración en todo el mundo, más de la mitad de las compañías de la región se enfrenta ya a falta de liquidez y a una consecuente necesidad de financiación externa.

Las difíciles condiciones de los mercados de capital y las nuevas precauciones de inversores y bancos frente a los valores de riesgo influyen en este contexto  que las firmas ya conocen desde hace algunos meses. En principio, se percibe una mayor dependencia de financiación de corto plazo, dicen los expertos, lo que incluye emisiones de deuda de corto plazo en los mercados locales de capital y líneas de crédito bancarias.

Un factor clave para las calificaciones de riesgo que se les asignen durante el año será la capacidad de las empresas para conseguir financiación de más largo plazo. Durante el primer trimestre de este año, el riesgo de financiación ha sido un punto crucial en las calificaciones negativas.

El pronóstico de los especialistas de Moody's es que,  en 2010 y 2011, los emisores de deuda corporativos no financieros en la región enfrentarán necesidades de refinanciación de deuda de unos 73.000  millones de dólares, con alrededor de 38.000 millones, con vencimiento el primer año y el resto, durante el segundo.

Las remesas y el comercio

Algunos países de América Latina (caso Panamá, Perú, Cuba, Bolivia, Chile y Ecuador) crecerán o se mantendrán en los niveles del año pasado, según los últimos pronósticos de la Comisión Económica para la América Latina y el Caribe (CEPAL). Pero, en general, la economía de la región decrecerá un 0,3 por ciento.

En 2009, por primera vez en una década, habrá fuertes disminuciones en los ingresos por remesas de los emigrantes; excepción hecha, queda dicho, de Cuba. Para algunos países, esto puede llegar a representar hasta el 12 por ciento de su PIB. Según números del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la tendencia del crecimiento en las remesas recién se invirtió durante el cuarto trimestre de 2008. Durante ese año, se enviaron a América Latina cerca de 70 mil millones de dólares.

Por ejemplo, en un país como Bolivia, las remesas de sus emigrantes alcanzaron los casi 1.100 millones de dólares en 2008, lo que significa más del doble de la inversión extranjera directa (que llegó a los 507 millones de dólares), según datos del BID. En este caso, las remesas -que provienen en un 50 por ciento de Europa, principalmente de España- representaron entre un 5 y un 8 por ciento del PIB del país, durante los últimos tres años.

Decrece también el comercio entre países de la región, como confirma la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), integrada por 12 países de la región, entre los que se encuentran Argentina, Brasil, Colombia, Chile, México y Venezuela. El comercio entre los miembros de ALADI sufrió una fuerte caída en el segundo semestre de 2008, tras haber registrado exportaciones por unos 84.300 millones de dólares en un mes.

La caída de los precios internacionales fue otra de las razones por las que las ventas externas se situaron apenas por encima de los 50.000 millones mensuales. Las importaciones también tuvieron un comportamiento similar, con un máximo histórico por encima de los 70.000 millones de dólares y un derrumbe monumental en noviembre y diciembre de 2008.

Dólares contra la coca

Sin embargo, otros dólares llegan a la región. El caso boliviano es, justamente,  una interesante muestra de reconversiones laborales y nuevas especulaciones, de uno y de otro lado. De una parte, algunos analistas económicos vienen alertando sobre la recolocación de la mano de obra de ciertos sectores de la población en el cultivo de coca y el narcotráfico, como una salida a la crisis. Algo que los altos cargos del Gobierno desestiman, ya que, según alegan, el tráfico de cocaína es manejado por clanes familiares criollos, muy bien equipados, pero no por cárteles militares de Colombia o México.

Por otra parte, el Gobierno de Morales ha decidido aceptar los 26 millones de dólares de inversión norteamericana para la erradicación de los cultivos ilegales de coca, ya que finalmente renovará el convenio de cooperación antinarcóticos.

El Ejecutivo que lidera Evo Morales había afirmado que la renovación del acuerdo estaba en riesgo porque en el informe anual sobre drogas del Gobierno estadounidense seguía equiparándose la hoja de coca, que en Bolivia tiene usos medicinales tradicionales, con la "pasta base" o clorhidrato de cocaína, que sirve para elaborar estupefacientes.

Bolivia, que es el tercer productor de coca después de Colombia y Perú, permite su cultivo en algunas zonas.