Monitor de Latinoamérica
Tiempo de emprendedores en el continente
Brasil, o la tentación.- El BBVA espera, impaciente ahora, recuperar el tiempo perdido en Brasil
¿La crisis financiera internacional volverá más vulnerables las democracias de los más pobres? Estos han sido los recientes augurios de los analistas más influyentes y de los gurús más leídos de la prensa económica internacional, al tiempo que el debate sobre la desestabilización global se multiplicaba en los medios, a uno y otro lado del Atlántico. Por supuesto, estos fantasmas de inestabilidad política derivados de las incertidumbres financieras podrían abatirse sobre casi todos los países latinoamericanos, si los Gobiernos de la región no tomaran medidas aquí y ahora. Medidas de preservación de la calma en sus escenarios locales e iniciativas frente a la crisis global en foros internacionales.
Es cierto que algunos Gobiernos de la región vienen con las tripas revueltas desde hace tiempo, caso K en Argentina, con la eterna crisis sojera y los tironeos de los poderosos productores agropecuarios (nada dispuestos a dar más tajada de sus abultadas ganancias por la exportación de materias primas). Conflicto al que se agregan ahora, en plena temporada preelectoral (se renueva parte del Congreso en junio próximo), las reclamaciones ciudadanas por la inseguridad, con la sombra de la oposición planeando sobre las pancartas.
Otros, como Lula, en Brasil (y a pesar de las previsiones de crecimiento de su economía reducidas al 2 % para 2009) no sólo ofrecen salidas a su gente -véase el fondo social propuesto por el ex sindicalista a partir de los nuevos emprendimientos petroleros en el Atlántico- sino que también toman la delantera en estrados internacionales, como el G-20, para pedir responsabilidades y poner condiciones a los medios financieros.
Dos casos y dos actitudes vitales diferentes. Por un lado, el brasileño Lula, resistiéndose a que lo tumben los desaguisados bursátiles, con las mejores artes de la gestión política. Por el otro, el matrimonio K, seduciendo alla argentina, nacionalizando lo que se deje para hacer frente a lo que se pueda, y tratando de salvar su imagen desesperadamente.
A propósito, la prensa porteña comenta en estos días que Cristina Fernández aprovecha su estancia en Londres para recortar los últimos flecos de una campaña de prensa de "marca país" que -por cerca de un millón de euros- llevará adelante la agencia británica Bell Pottinger, para diversificar el turismo, las inversiones y mejorar las exportaciones.
A estos dos socios y rivales sudamericanos, se podrían agregar las travesuras del tercero en discordia: la Venezuela bolivariana. Aquí las cosas van por los carriles que dicta Hugo Chávez, salvo cuando los empresarios le llevan la contraria, aunque sea por un rato. Por ejemplo, tras el plan anticrisis presentado por el Presidente, las cámaras empresarias trabajan en uno propio, porque, dicen, la crisis sólo se combate "aumentando la producción interna" y no endeudándose con la banca privada (en alusión a las nacionalizaciones de entidades privadas, entre ellas, la compra del Santander), porque "los ahorros son de los venezolanos".
Con todo, y por ahora -y así lo ven los analistas latinoamericanos-, la región sigue estable, además de gozar con pronóstico de evolución favorable. A que el panorama se vea más diáfano contribuyen también anuncios como el del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) acerca del incremento de los créditos al sector privado (fundamentalmente pequeñas y medianas empresas) de Centroamérica y el Caribe, una zona especialmente afectada por la caída de las remesas de los emigrantes. En 2009, se triplicará el monto de los recursos a ese sector: de 1.300 millones de dólares, en 2006, se pasará a 4.500 millones, en 2009.
Brasil, o la tentación
Algunos datos adicionales y auspiciosos, por ejemplo, señalan que la balanza comercial brasileña registró un repunte en febrero de 2009: tras haber cerrado enero con un déficit de 524 millones de dólares, el primer bimestre acumuló un superávit de 1.242 millones de dólares.
También la inversión extranjera directa recibida por Brasil tiende a estabilizarse: en febrero último se acercó a los 2 millones de dólares, con una leve alza con respecto al primer mes del año.
Esta cifra significa un importante aumento con respecto al mismo mes de 2008, cuando se recibieron 890 millones de dólares. Cabe señalar, sin embargo, que los 3.898 millones de dólares de inversión del primer bimestre de 2009 contrastan a la baja con los 5.716 millones que ingresaron en igual periodo del año anterior.
Durante todo el ejercicio 2008, Brasil acogió inversiones extranjeras directas por 45.060 millones de dólares. Las previsiones del Banco Central do Brasil, en el contexto de la crisis, para este año, hablan de una cifra bastante inferior a los 30.000 millones.
El BBVA espera, paciente, su hora
Para algunos inversores, sin embargo, el mercado brasileño sigue siendo un difícil objeto de deseo. Éste es el caso del grupo BBVA que, pese a la "desolación" (una palabra usada por su presidente para definir el momento financiero internacional), pretende seguir creciendo en Latinoamérica, aunque Brasil continuará en el sitio de su "asignatura pendiente". Tras suspender en junio, con una retirada vergonzosa, el ex banco bilbaíno trata ahora de resurgir de las cenizas de una economía en baja, con la amarga esperanza de comprar enel deshaucio.
"Si surgieran oportunidades en Brasil, obviamente las miraríamos, pero ahora mismo no hay ninguna", ha dicho el director general del Grupo en América del Sur, Vicente Rodero. En marzo del año pasado, BBVA vendió su participación del 5,01% en la brasileña Bradesco (en la que tenía acciones desde 2003), a cambio de unas plusvalías de 740 millones de euros. Sería que las necesitaba para salvar elejercio. Eso sí, a costa de perder el puesto en un mercado que lejos de ser "arriesgado y poco rentable", como sugirió entonces su presidente, es ahora un lugar al que hay que volver. A lo mejor es porque ha comenzado a fallar México (más de un tercio de su Ebitda en los últimos años) y no digamos Estados Unidos, donde su Compass ha dejado de marcar el paso, como el resto de la banca norteamericana.
El BBVA quiere seguir buscando oportunidades en Latinoamérica -especialmente en carteras como las de Colombia, Chile y Perú-, porque América Latina tiene un crecimiento garantizado, según los directivos de la entidad. Claro que cuentan con que la actividad económica se estancará durante el año, pero en ningún caso cuentan con un escenario de recesión. En tanto, las expectativas para 2010 gozan de buena salud.
Reservas y cuentas corrientes y fiscales saneadas, así como menos urgencias de financiación externa, son algunos de los puntos a favor de América Latina.
Un poco más al norte, Francisco González, asegura que confía en la plataforma de crecimiento de su grupo en Estados Unidos, aunque se muestra cauto con el plan de Obama para las entidades. El presidente del grupo financiero español apuesta por dar prioridad a los problemas de liquidez y solvencia; esto es, "dar un giro a la banca", lo antes posible. Vamos, que el ex broker FG no sólo da clases al Banco de España de cómo debe manejar la crisis financiera sino que, además, lo hace en Estados Unidos al presidente Obama. ¡Que talento tan desaprovechado el del gallego!