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Publicado el jueves 5 de marzo de 2009
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Impulsada por el empresario Alfonso Gallardo, cuenta con los beneplácitos de la Junta, Sebastián y Zapatero

La refinería extremeña de la discordia

El Gobierno portugués trata de salvar un proyecto que rechazan organizaciones ecologistas de ambos países

Protesta contra la refineríaJosé Alves.– El gobierno socialista luso, presidido por José Sócrates, tiene encima de la mesa un dossier muy complicado relacionado con España: la importante refinería de petróleo que el empresario extremeño Alfonso Gallardo pretende construir al sur de Badajoz, en la sierra de San Jorge, entre Villa Franca de los Barros, Los Santos de Maiomona y Fuentes del Mestre. La refinería se situaría a sólo 60 kilómetros de la frontera portuguesa, al lado del gigantesco embalse de Alqueva, cuyas aguas irrigan extensos campos de olivos y en cuyo entorno están previstos importantes complejos turísticos. El dilema ante el que se debate Sócrates está en saber si le conviene más mantener la "luna de miel" con José Luis Rodríguez Zapatero, cuyo ministro de Industria Miguel Sebastián está muy a favor del proyecto de Alfonso Gallardo, o decide por el contrario escuchar los "gritos de alarma" de las principales organizaciones ecologistas, tanto lusas como extremeñas.

En la última cumbre luso-española, celebrada en Zamora, el tema de la refinería sólo fue abordado muy superficialmente, porque Sócrates no tenía todavía en manos las conclusiones del "proceso de consulta pública" realizado en Portugal y cuyo plazo se extendió hasta el 25 de febrero. Pero lo mismo no ocurrirá en la próxima cumbre, prevista en Elvas, al lado precisamente de Badajoz: para las organizaciones ecologistas del país vecino, como Quercus, Geota, LPN y Fapas, lo mismo que para la "Plataforma Ciudadana Refinaria No", que ya llevó el tema a Bruselas, la cuestión es muy sencilla: por encima de los intereses económicos del proyecto, que según su promotor crearía 3.000 empleos y representaría 1.800 millones de euros de inversión, lo que habría que valorar, desde el punto de vista portugués, es el impacto muy negativo que tendría la refinaría sobre el medio ambiente, por la contaminación del aire en el interior del Alentejo, y igualmente del caudal del Guadiana y de las aguas de Alqueva.

Los ecologistas lusos exigen a Sócrates que utilice toda la artillaría pesada contra el proyecto de Alfonso Gallardo, aunque sea a expensas del "desarrollo transfronterizo", que ocupa hoy un espacio muy importante en la cooperación luso-española. "Además de lanzar a la atmósfera enormes cantidades de óxido de carbono, que es el gran responsable del calentamiento global del planeta, la refinería supondría un riesgo para la salud humana, derivado de la formación de ozono, principalmente durante el verano, por la contaminación del aire en el interior del Alentejo".

Los ecologistas denuncian igualmente que el gran consumo de agua por parte de la refinería  "supondría un riesgo para el mantenimiento del caudal ecológico del Guadiana", y alertan que el incremento de la sal también tendría  "consecuencias desastrosas". Los alcaldes de los pueblos lusos vecinos, como Mourão, Reguengos de Monsaraz y Portel, hacen coro con los ecologistas, y avisan que la construcción de la refinaría "supondría un muy serio obstáculo par el desarrollo turístico de la región".

Lo cierto es que no son las cuestiones ecológicas las que quitan el sueño a Alfonso Gallardo, que planea igualmente la construcción de un oleoducto de 200 kilómetros, desde Huelva, a través de zonas protegidas como el Andévalo, el Parque Sierra de Aracena y los Picos de Aroche. Para el empresario extremeño, que opera desde su despacho de Jerez de los Caballeros (Badajoz), lo que cuenta sobre todo es que nadie contesta la importancia económica, social y estratégica que el  proyecto tiene para Extremadura, ni tampoco su rentabilidad.

Realista y pragmático, fue con esa misma "filosofía empresarial" como construyó a partir del nada el Grupo Gallardo, el más importante de la región, con una facturación de 2.500 millones de euros (2007), que podría alcanzar los 4.500 millones en 2011..., tras la inauguración de la refinaría. Además de la siderurgia (es "líder ibérico" y "número dos" europeo en la fabricación de acero para la construcción), de las energías renovables, de la pasta de papel, etc., Gallardo alimenta también una vocación de "magnate de la prensa", controlando ya títulos regionales como el Correo de Andalucía, el Diario de Jaén y Odiel Información.

La cuestión de la refinaría se presenta como un hueso duro de roer para José Sócrates: en el caso de que la "alerta ecológica" esté justificada, lo que todavía no estaría lo suficientemente claro para las autoridades lusas ni para las comunitarias, el primer ministro portugués hará ciertamente lo necesario para mantener sus buenas relaciones con Zapatero, y además, es muy consciente de que en las circunstancias actuales no convendría poner obstáculos a las grandes inversiones, principalmente en las zonas periféricas, despobladas y deprimidas de la frontera.

Alfonso Gallardo tiene razón en mirar al futuro con optimismo: además del apoyo declarado de  Miguel Sebastián, de la Junta de Extremadura y de los empresarios de la región, el industrial extremeño tiene Caja de Extremadura, Caja Madrid y el BBVA como socios y utiliza sus periódicos para "vender" su proyecto, lo cual traería también beneficios económicos para Andalucía y para el Alentejo. Con todo ello, lo más probable es que Sócrates llegue a un acuerdo con Zapatero, para dar luz verde a la refinería..., pero nunca antes de las próximas legislativas, previstas para después del verano.