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Publicado el martes 31 de marzo de 2009
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Aviso para navegantes: El Banco de España no admite chantajes

La resaca de la intervención o lecciones de una crisis

El caso CCM pone bajo lupa a los presidentes no profesionales que proceden de la política

Jose Antonio GriñanMiguel Ángel Valero.– Pocas veces el generalmente críptico Pedro Solbes habrá hablado tan claro: "Las entidades insolventes deben ser fusionadas o intervenidas". Lo dijo el 13 de marzo, en medio de los últimos intentos de colocar CCM a otra caja. Primero fue a Caja Madrid -que no está para más trotes, inmersa en una batalla política por su control-, aunque fue un sondeo por parte de la Junta de Castilla La Mancha. Luego vino el primer intento con Unicaja. Entre medias, la aragonesa Ibercaja y CajaAstur, ambas sin posibilidad alguna se hacerse cargo de ella. Y finalmente, el segundo intento con la entidad andaluza Unicaja, ya con el Banco de España de por medio, el único que tuvo algo de luz y taquígrafos, con autorizaciones de ambos consejos de administración y auditorías de urgencia de ambas entidades (que por cierto no se han hecho ni se van a hacer públicas). Al rebufo de la intervención, hay varias lecciones que extraer del resultado final. Una previa: fue la "chulería" del vicepresidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, espoleado por Braulio Medel, el que provocó la decisión final. En eso coinciden todos, desde el Banco de España hasta miembros del consejo de administración ya cesado de CCM. Pero vayamos por...las lecciones aprendidas.

Primera lección. Aviso para navegantes: el Banco de España no admite chantajes. "La Junta de Andalucía, sobre todo el vicepresidente económico Griñán, y Unicaja tiraron demasiado de la goma, hasta que ésta dio de sí. Poco más o menos, querían que el Gobierno, el Banco de España y la Junta de Castilla La Mancha resolvieran de golpe los problemas de CCM pero también y sobre todo los de Unicaja, a cambio de cargar con el muerto". Es el análisis gráfico que hace un "cajero" del final de las negociaciones entre Gobierno, Banco de España, Junta de Andalucía y Unicaja.

El resultado es conocido: el Banco de España, tras una tensísima reunión el pasado viernes entre el ex ministro de Trabajo con Felipe González y número tres de la Junta de Andalucía (tras Chaves y Zarrías), José Antonio Griñán, y el gobernador, fue el propio Miguel Ángel Fernández Ordóñez quien decidió la intervención, que se hizo efectiva el sábado y pública el domingo. "Griñán jugó a poner al Banco de España entre la espada y la pared, y obviamente fracasó", opina un testigo de cargo.

El propio Griñán admite que Medel y él transmitieron a Fernández Ordóñez que, según los resultados de las auditorías, los avales ofrecidos por el Banco de España eran “insuficientes”, por lo que “se rompieron las negociaciones”. “De haber llegado a  buen puerto, habría sido una operación bonita”, se lamenta. Para el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, las "pretensiones excesivas" de Unicaja han hecho "inviable" la fusión.

Segunda lección. El fracaso de la solución privada -la fusión, según la expresión de Solbes-, se debe, sobre todo, a lo peligroso de dejar que las negociaciones se eternicen. Es una lección que sin duda el Banco de España no olvidará. Más aviso para navegantes.

Tercera lección. La intervención de CCM dificulta la vía elegida por Fernández Ordóñez para resolver los problemas del sector financiero: las fusiones. Es muy significativo que la CECA, que se defendió como gato panza arriba a que se metiera mano en la caja (nunca mejor escrito) del Fondo de Garantía de Depósitos (FDG) para que pagara la factura del saneamiento de CCM y de Unicaja, haya sido la más rápida en lanzar un comunicado público en defensa de la intervención.

Cuarta lección. Para las cajas (también para los bancos), la intervención de CCM no es una buena noticia. Todo lo contrario. "Reduce casi al mínimo el margen para resistirse a las exigencias del Banco de España. Las entidades que hasta ahora han ido dando largas a las presiones para que busquen soluciones en vez de huir hacia delante ya saben cómo pueden terminar", explica un veterano directivo del sector.

Y más lecciones. Las comunidades autónomas no se pueden ir de rositas. Y esto no es sólo para la Junta de Andalucía. También para la Comunidad de Madrid y el bochornoso espectáculo que está dando con la cuarta entidad financiera más importante del país. El Banco de España lo ha dejado muy claro: con las cosas de comer no se juega. Esperará un pacto y, si no, lo que diga el Constitucional. Pero no va a permitir que Caja Madrid sufra. Con CCM, el mensaje es obvio: el Banco de España actuará en el momento que considera conveniente y según su propio criterio, y no el de las comunidades autónomas afectadas.

La conclusión de tantas lecciones. Especímenes como Juan Pedro Hernández Moltó, nombrado presidente de CCM sólo con el argumento del carné del PSOE y de haber sido portavoz de Economía en el Congreso de los Diputados (su famoso "míreme a la cara" al entonces gobernador, el ya fallecido Mariano Rubio, es uno de los mejores exponentes de la capacidad de ironía que puede llegar a tener la Historia), están bajo vigilancia.

Esta desconfianza se extiende al presidente de Bancaja, José Luis Olivas, que debe su cargo a haber sido consejero de Economía en el Gobierno valenciano con  Eduardo Zaplana (PP), y al ex vicepresidente del Gobierno y ministro de Defensa con Felipe González, Narcís Serra, en Caixa Catalunya (aunque el conseller de Economía y Finanzas, Antoni Castells, salió en su defensa raudo y veloz al afirmar ayer que "no hay una emergencia en estos momentos en las cajas de Catalunya, de una manera más o menos inmediata"), entre otros responsables de cajas cuyo puesto se debe a razones políticas.