LA PIPARRA
Jefe, ¿qué caja intervenimos este fin de semana?
Caixa Catalunya, presidida por un ex ministro de González, encabeza ahora las apuestas
Después de ratificar la intervención de CCM, Solbes afirmó ayer, en su forzado papel de ministro de Economía responsable, que no existe ninguna entidad en la mente del Gobierno que pueda tener problemas parecidos a los de la castellano manchega. Otra cosa será, vino a decir, si la situación de crisis económica persiste, lo que forzaría a adoptar las medidas oportunas. Bienvenido y celebrado sea el feliz pronóstico del ministro responsable de Economía y, además, vicepresidente del Gobierno, que, por cierto, va a seguir mucho más tiempo en su puesto de lo que algunos creen. Pero la realidad, algunas veces, es o suele ser tozuda.
El director de esta publicación, José Hervás, informaba el pasado jueves en esta misma página de la existencia de un informe reservado que sitúa en una treintena de cajas de ahorro y en seis bancos -medianos y pequeños- la lista de entidades financieras españolas que pueden tener problemas de solvencia a corto y medio plazo de persistir -o no corregirse- el deterioro de la morosidad. El informe, añaden otras fuentes, fija en unas cuantas más la lista de "urgentes necesitadas", amén de la CCM, lo que indica que estamos ya ante la puesta en marcha de lo que algunos expertos ham tenido a bien llamar el "plan de rescate español" de entidades financieras.
España, está claro, ha probado finalmente que no es inmune a la crisis internacional y que su sistema financiero es tan vulnerable como los demás a la crisis. En ese sentido, Zapatero, otra vez, ha vuelto a errar al proclamar a todos los vientos (inclusive durante su asistencia a la reunión del G20 el pasado mes de noviembre) que en España las autoridades monetarias habían hecho sus deberes y que nuestra regulación bancaria era tan especial y precavida que había impedido la existencia de hipotecas subprime o de operaciones especulativas financieras que, como ha sucedido en EEUU, Reino Unido, Alemania y otros muchos países, han forzado a intervenciones y recapitalizaciones de entidades por parte de sus Gobiernos, como fueron las de Lehman Brothers, AIG o el RBS, por citar algunos casos.
España, en efecto, no tiene subprime ni sus entidades financieras se han apalancado con operaciones especulativas o de alto riesgo en los mercados internacionales. Pero este país sí ha padecido otras lindezas, como es el caso de entidades que han vivido una auténtica fiesta de sobredosis especulativa a corto plazo financiando ciegamente el negocio del ladrillo, a sus promotores y otras inversores de alto riesgo. Entidades, en esencia, que no han discriminado a los clientes por su solvencia sino por otras o incluso bastardas consideraciones y que, como resultado, han retroalimentado la prolongación de un boom inmobiliario más allá de lo razonable.
Zapatero es en ese sentido responsable de la situación y junto a él su Gobierno. Y lo es junto a algún supervisor -más bien el máximo en este momento-, que no supo, no pudo o no quiso, junto a su jefe Solbes, poner coto a una fiesta interminable de concesión de créditos para financiar la industria del ladrillo o la de muchas empresas de pequeña capitalización y casi sin caja que, durante el tiempo que les dejaron, compraron participaciones industrales en un arriesgado juego de "monopoly" sin sentido. No hay que ser muy listo para saber de que estamos hablando, aunque algunas de esas participaciones (no hay que ser genérico y medir a todos por el mismo rasero) eran y continúan siendo muy razonables, por muy bajo que encuentre ahora el mercado bursátil.
Ha sido la especulación inmobiliaria de promotores y de ayuntamientos o los proyectos faraónicos impulsados por políticos, los responsables de situaciones como la que ahora vive CCM. Y es por eso por lo que la caja castellano-manchega no va a ser la única en ser intervenida, aunque aquí tanto Hernández Moltó como su protector, José María Barreda, han superado con creces el listón de lo imaginable. Haría mal el Gobierno si no investiga los nombres y los personajes que se esconden detrás de los créditos concedidos por CCM a proyectos propiciados por personas relacionadas personal o políticamente con miembros de su consejo, especialmente el de la Corporación CCM. Algunos de ellos tienen ahora colecciones de arte multimillonarias en donde antes tenían colgadas láminas de a cien por una. Y eso es sólo el botón de muestra.
Y haría bien además si, como dice el informe al que nos referíamos, acelera la adopción de medidas en algunas entidades que como algunas gobernadas por socialistas (es el caso de Caixa Catalunya y algunas pocas más), y también por populares, están a un tris de acumular problemas irresolubles como el que tenía planteada la CCM. Es decir, reconocer cuanto antes que España, en materia de entidades financieras, es tan vulnerable como otros países de nuestro entorno. Eso sí, sólo a un nivel muy determinado y en entidades donde ha primado una gestión poco profesional o han servido para convertirse en el patio trasero de políticos con una ambición desmesurada a la hora de engordar su ego. O su patrimonio y el de sus amigos y cómplices necesarios.