Monitor del Seguro
Cepco propone utilizar el Consorcio para aumentar la confianza de los empresarios
¡Qué fácil es acordarse de Santa Bárbara cuando truena! Y eso es lo que le pasa al seguro en España. Resulta que es un sector al que se le presta poca atención, pero ahora, cuando las cosas van mal, cuando la crisis aprieta con más virulencia, son muchas las personas y las instituciones que se acuerdan de él. Primero fue Economía a través de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones que para solucionar una parte del problema de las prestaciones por desempleo o al menos mitigarlos, anunció hace pocas fechas el cambio del Reglamento de los Fondos de Pensiones.
Ahora, es la Confederación Española de Fabricantes de Productos de Construcción (Cepco), aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, o lo que es lo mismo, que el Gobierno anda de reuniones con los agentes sociales, va y pide que se emplee al Consorcio de Compensación de Seguros para respaldar los riesgos que cubran las aseguradoras y así de paso solucionar la falta de liquidez que hay en el mercado.
Según la patronal, esa medida no supondrá un coste muy elevado para el Gobierno, ya que en España todas las primas de seguro de crédito ascienden a unos 800 millones de euros y reasegurarlos, con una siniestralidad estimable del 200%, puede ser un máximo de 1.000 millones de euros.
Con esa inversión, según la confederación, se propiciaría un aumento de la confianza entre los empresarios, así como una recuperación de la actividad. Lo dicho, ¡qué fácil es acordarse de Santa Bárbara cuando truena o de los fondos del seguro cuando aprieta la crisis!
AIG necesita más ayudas
Quienes creían que con las dos inyecciones -por un total de 150.000 millones de dólares- del gobierno estadounidense a American International Group (AIG) se iban a solucionar todos los problemas de la que era considerada hasta no hace mucho tiempo como la mayor aseguradora del mundo no podían estar más equivocados.
La situación de AIG sigue siendo crítica y no se descarta que sean necesarias nuevas ayudas para evitar el colapso de dicha entidad, que de producirse tendría un efecto dominó, que podría poner en peligro la ya delicada situación del sistema crediticio internacional. Porque algunos de los principales productos que comercializaba esta entidad, y que precisamente le han llevado a la situación en la que se encuentra, son seguros sobre bonos y CDS (Credit Default Swap), que son un seguro en el que el tenedor puede asegurarse ante el riesgo de impago de un crédito que haya concedido. Esta actividad denominada "monoline" ha sido considerada la principal causa del fracaso financiero del grupo, por su exposición al masivo importe de los derivados del riesgo crediticio, la mayor parte ligados al sector inmobiliario estadounidense.
Y si el asegurador quiebra, caen con él todos los productos que asegura y muchas instituciones financieras perderían toda esperanza de cobrar los instrumentos de deuda en los que han invertido, lo que empeoraría aún más la situación del sistema crediticio internacional.
Según las últimas informaciones aparecidas en distintos medios de comunicación estadounidenses, AIG estaría negociando con la Administración de aquel país, que ya controla el 80% del capital de la aseguradora, nuevas ayudas para evitar su quiebra definitiva, así como la división de la aseguradora en tres empresas. Y es que ya se empieza a especular con los resultados de la entidad y se apunta a que las pérdidas en los últimos tres meses de 2008 podrían haber alcanzado los 60.000 millones de dólares, cifra que supondría la mayor cantidad jamás perdida por una empresa en un solo trimestre. A esto habría que añadir los 24.500 millones de dólares de pérdidas ya reconocidos en el tercer trimestre.
La compañía no ha desmentido estas informaciones, pero ha salido al paso con una escueta nota en la que afirma que todavía no ha presentado sus resultados, aunque lo hará próximamente. Lo más curioso de esa nota es la coletilla final en la que dice que AIG es "un líder mundial en seguros y servicios financieros, es la organización líder en seguros a nivel internacional, y cuenta con operaciones en más de 130 países y jurisdicciones. Las compañías de AIG prestan servicios a clientes comerciales, institucionales e individuales a través de la red mundial de servicios de seguros de daños y responsabilidad civil y de vida más extensa que cualquier otro asegurador. Por otra parte, las compañías de AIG son los principales proveedores de servicios de planes de pensiones, servicios financieros y de gestión de activos en todo el mundo. Las acciones ordinarias de AIG cotizan en la bolsa de Nueva York (NYSE), así como en los mercados de valores de París y Tokio". Y sueltan todo este rollo, fruto de un pasado infinitamente mejor, sin ponerse colorados.
Y hablando de cotizaciones, la de AIG va mucho peor que la de los propios mercados, que ya es decir. La desconfianza que genera la aseguradora es tal que sus acciones cayeron la semana pasada casi un 50% y un 75% desde que empezó el año. Si nos remontamos tan solo un año, los títulos de AIG se han devaluado más de un 99%.
La venta de distintas empresas del grupo, que se apuntó en un primer momento como la mejor y casi única solución para hacer frente a los prestamos gubernamentales, está resultando mucho más complicada de lo previsto, ya que los mercados se han estancado tras el estallido de la crisis y ahora resulta casi imposible vender nada a pesar de que los precios han bajado mucho.
Concretamente en el caso de AIG es posible que se vea obligada a prescindir de la venta de su negocio de seguros de automóviles en Estados Unidos después de que el grupo asegurador suizo Zurich decidiera retirar su oferta.
No es el caso del negocio de AIG en China, cuyas negociaciones para su venta parece que van por buen camino. China Life, la mayor aseguradora del gigante asiático, negocia con AIG, la compra del 49% de su filial asiática, American International Assurance (AIA). El precio de la operación podría rondar los 20.000 millones de dólares (unos 15.700 millones de euros), según la prensa local.
En Fortis siguen deshojando la margarita
Y mientras así están las cosas en AIG, a este lado del Atlántico en Fortis continúan deshojando la margarita de "si vende, no vende". Por eso, el Gobierno belga, la propia entidad y el banco francés BNP Paribas se dan unos días más de plazo -concretamente hasta el próximo viernes 6 de marzo- para llegar a un acuerdo definitivo respecto a la división y cesión de activos de la entidad belga.
Y es que la fruta todavía no está madura después de que a mediados de febrero, los accionistas de Fortis bloquearan la venta de la entidad, una de las más afectadas en Europa por la crisis financiera, al grupo francés BNP Paribas.
Esta operación, diseñada por el Gobierno belga para salvar a Fortis el pasado octubre, no termina de cuajar y cada dos por tres se modifica. Primero, que si el banco francés iba a comprar todo el sector de seguros de Fortis por 5.500 millones de euros. Después que si no te vendo todo y sólo el 10%, pero rebajando su precio en la misma proporción. Lo que se contempla en ambos casos es que el actual contrato de exclusividad en materia de distribución que tienen Fortis holding y el banco francés se mantendría hasta 2017.
Otra cosa que también queda muy clara es que las discrepancias y las disputas surgen por el negocio de seguros de Fortis, que es, con diferencia, lo mejor y lo más sano del grupo.
En Bélgica lo tiene muy claro, y así lo expresó el primer ministro Herman Van Rompuy, si al final no hay un acuerdo definitivo con BNP Paribas, "que reúna los suficientes apoyos entre los accionistas y que sea asumible por el presupuesto del Estado" rompen la baraja y convertirán a Fortis en "un banco público perfectamente fiable". De la parte de seguros, el primer ministro no dice nada por ahora.
Allianz perdió 2.444 millones en 2008 por "jugar a banqueros"
La vieja cultura popular es muy sabia y todavía está vigente aunque casi nadie le haga caso. El viejo refrán de "zapatero a tus zapatos" tendría que ser colgado en los despachos de todos los miembros del consejo de administración de la mayor aseguradora del continente europeo, la alemana Allianz, que quisieron jugar a ser banqueros y les ha costado un ojo de la cara. Lo malo es que no sólo han sido ellos los perjudicados, sino que también ha afectado a todos los accionistas de la entidad.
Según ha reconocido el propio grupo asegurador en 2008 registró pérdidas por un importe neto de 2.444 millones euros, frente a los 7.966 millones que obtuvo de beneficio neto en el ejercicio precedente. Este resultado estuvo lastrado en 6.400 millones con las pérdidas de Dresdner Bank en los nueve primeros meses del ejercicio, así como con las amortizaciones derivadas por la pérdida de valor de los activos del banco, cuya venta a Commerzbank se cerró el pasado 12 de enero.
Pero aparte del lastre por su aventura bancaria, Allianz también sufrió el pasado año los efectos de la crisis, que se manifestó en una reducción del 5,3% de su cifra de negocio, que alcanzó los 92.500 millones de euros, mientras que el resultado operativo cayó casi un 28% hasta los 10.313 millones.
El cuarto trimestre fue, como para la mayoría de empresas, el más negativo del año, ya que en él sufrió unas pérdidas de 3.111 millones, frente a un beneficio neto de 665 millones en mismo periodo del año anterior. Su cifra de negocio retrocedió un 10,1%, hasta 23.000 millones de euros.
Generali estudia una fusión defensiva
Otra grande de Europa, la italiana Generali se está pensando muy seriamente el fusionarse con su filial Alleanza, una aseguradora de la que ya es propietaria del 50,4% de su capital, con lo que fortalecería su posición en el negocio del seguro de vida en el país trasalpino.
En Italia consideran que, de realizarse, sería una operación defensiva de Generali para dificultar posibles ataques, ya que sus acciones han caído en torno al 50% en el último año. Generali cuenta con una capitalización de unos 20.000 millones y Alleanza de 3.000 millones.
La operación, que resultaría relativamente barata, no tendría un impacto excesivamente fuerte en la estrategia o la solvencia del grupo, pero si le daría la oportunidad de reestructurar sus actividades en el negocio de vida, en el que Generali podría vender el 50% de los activos que posee en la división de seguros bancarios de Intesa Vita, que comparte con el banco Intesa Sanpaolo.