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Publicado el jueves 26 de marzo de 2009
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El ex subgobernador confiensa a sus íntimos que estaba al límite en sus desencuentros con MAFO

La `espantada´ de Viñals del Banco de España agudiza la tensión política por falta de consenso

Mariano Rajoy ha exigido consensuar el sustituto, como era habitual, para seguir apoyando el plan de saneamiento financiero

José Viñals, hasta ahora subgobernador del Banco de EspañaAlberto Valverde.– El subgobernador José Viñals se ha ido del Banco de España en mitad de la elaboración del plan de saneamiento del sistema financiero español para afrontar la crisis. Y eso, es innegable, tiene poca o ninguna lógica por muy apetecible que sea -y lo es- el cargo al que se incorporará en breve en el Fondo Monetario Internacional (FMI), como consejero financiero y director de Asuntos Monetarios y Mercado de Capitales, el mismo que abandona Jaime Caruana para irse al BIS de Basilea. Tiene que existir una razón de peso para su "espantada" y, según fuentes solventes, existe y no es otra que sus constantes desencuentros con el gobernador Miguel Ángel Fernández Ordoñez, al que deja ahora solo frente a la crisis. Sobre todo porque el proceso de nombramiento del nuevo subgobernador, un puesto tradicionalmente consensuado entre Gobierno y oposición (la primera excepción fue, precisamente, la de Viñals), se va a volver a politizar en medio de una crisis financiera sin precedentes. Mariano Rajoy ha condicionado su apoyo al proceso de elaboración del plan de salvamento financiero por el Banco de España a que, por fín, el Gobierno de Zapatero se pliegue a pactar con el PP el nombre del sustituto de Viñals. Franciso Javier Aríztegui y José María Roldán, directores generales de Supervisión y de Regulación, respectivamente, son de momento los candidatos sobre los que podría haber consenso.

La noticia saltó ayer a los teletipos en mitad de la hora del almuerzo y no por casualidad. José Viñals, subgobernador del Banco de España, abandonaba Cibeles para instalarse en el residencial Washington, donde ocupará el tentador cargo que deja Caruana, con las malestas hechas para irse al Banco Internacional de Pagos, en Basilea. Enorme coincidencia en el "timing" del anuncio, apenas una horas después que Zapatero y Rajoy se enfrascaran en el Congreso en un agrio debate de patio de colegio sobre que partido tiene más muertos en los inescutrables armarios del mundo de las cajas de ahorro.

En su enfrentamiento en la sesión de control del Ejecutivo, el presidente del Gobierno echó la culpa al opositor de su política de avestruz en la crisis de Caja Madrid y el líder del PP reprochó al inquilino de La Moncloa su deliberada ceguera y tozudez en el fiasco de Caja Castilla La Mancha, a cuyo presidente socialista se niega a cesar (ver información de José Hervás en esta misma página). La sesión sirvió, al menos, para desvelar que Zapatero y Rajoy han llegado en privado a algunos acuerdos no explícitos para intercambiar información sobre el alcance y la profundidad de la crisis en algunos bancos y cajas.

Pero las noticias de los teletipos, con origen directo en el principal despacho del Banco de España, no decían toda la verdad. Contariamente a ser un saiida pactada por el gobernador y su subordinado, la huída de Viñals tiene su razón de ser en el clima permanente de enfrentamiento que vive el Banco de España, incluso antes de que Gobierno y PP consensuaran hace menos de diez días -tras una visita de Cristóbal Montoro a MAFO- un mecanismo inestable para intercambiar información e ideas en el proceso de evaluación y solución de la crisis financiera. De hacer caso a lo que sugieren personas allegadas a la supervisión bancaria, este acuerdo no contaba con la situación extrema de alejamiento que atravesaban el gobernador y Viñals, calificada de insostenible desde hace meses por las reiteradas discusiones entre ambos.

Pese a haber sido elegido para el cargo por el propio gobernador, desafiando la costumbre existente de seleccionar el número del ex banco emisor mediante consenso de las dos principales fuerzas políticas, Viñals había desarrollado en menos de dos años una difícil relación con su jefe. Economista de reconocido prestigio internacional, Premio Jaime I de Economía y con 25 años de dedicación al organismo supervisor y regulador, Viñals había desafiado la enorme autoestima de Fernández Ordóñez al contar en sus numerosas discusiones con el apoyo del cuadro técnico de supervisores y reguladores, lo que irritaba sobrmanera al gobernador, un técnico comercial del Estado procedente del Ministerio de Economía (era responsable de la política económica como secretario de Estado de Solbes durante la primera legislatura de Zapatero) y un político profesional procedente del PSOE al que se considera con escasa experiencia financiera.

La marcha de Viñals crea un problema político de enorme envergadura y trascendencia económica, ya que se produce en medio de un proceso de "estudio y análisis" de los efectos de la crisis económica en las entidades financieras españolas. Tal eufemismo oculta de hecho la elaboración de un estudo concreto y en profundidad por parte de los expertos del Banco de España del alcance de la crisis financiera en la totalidad de las entidades de crédito y ahorro españolas. Dicho informe está prácticamente redactado y detalla las entidades concretas, con nombre y apellidos, que podrían tener problemas de solvencia de seguir creciendo la morosidad bancaria. El mismo estudio aporta opciones diferentes, que van desde la intervención a las fusiones forzadas entre entidades en cada caso, para evitar su colapso y quiebra.

Obviamente, la marcha de Viñals reabre el melón de su sucesión y el debate entre Gobierno y oposición sobre el mecanismo más apropiado para designar su sustituto. Mariano Rajoy ha demandado a Zapatero la vuelta al sistema de consenso para su selección y en medios solventes se duda ahora que el presidente del Gobierno, acorralado por la crisis, pueda rechazar tal exigencia. De aceptarse de nuevo la política del consenso es muy probable que se apueste por un técnico interno que merezca el visto bueno de ambos partidos. Los nombres de Aríztegui, director general de Supervisión, y el de Roldán, responsable de Regulación, se apuntaban en la tarde de ayer como los principales candidatos. El de Roldán, un técnico respetado, tiene a su favor y en su contra el hecho de que fue, aparte de cuñado de Manuel Pizarro, jefe de gabinete de Rodrigo Rato, al que ambos partidos proponen como candidato de integración a la presidencia de Caja Madrid, tal como adelantó Miguel Ángel Valero en capitalmadrid.info hace un mes.

 

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EL FUTURO DE VIÑALS

El cargo de consejero financiero y director de Asuntos Monetarios y Mercados de Capitales del FMI, al que accederá José Viñals en breve, fue ocupado previamente por Jaime Caruana, quien dejó el puesto para convertirse en director general del Banco de Pagos Internacionales a partir del 1 de abril. Caruana había sido a su vez anteriormente gobernador del Banco de España.

En opinión de fuentes del Banco de España, citadas por Europa Press, este puesto tiene actualmente una "importancia capital", pues a raíz de la crisis financiera internacional y de los acuerdos del G-20, el FMI va a tener un papel protagonista en la reorganización del sistema financiero internacional. Así, considera que desde su nuevo cargo, José Viñals va a ser una "persona clave" para llevar a cabo este trascendental cometido en los próximos años.

osé Viñals, de 54 años de edad, es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Valencia y doctor en Economía por la Universidad de Harvard. En el año 2001 obtuvo el Premio Rey Jaime I de Economía. Inició su actividad profesional en Estados Unidos, donde fue profesor de Economía en la Universidad de Stanford y consultor del FMI y el Banco Mundial.

Ingresó en el Servicio de Estudios del Banco de España en 1984 y entre 1990 y 1993 fue jefe de la Unidad Económica del Comité de Gobernadores de Bancos Centrales de la Unión Europea.

Posteriormente continuó su carrera profesional en el Banco de España, en el que fue sucesivamente jefe de Estudios Económicos y jefe de Estudios Monetarios y Financieros, antes de ser designado director general de Asuntos Internacionales, cargo que ocupó entre los años 2000 y 2006.

PREPARÓ A LA INSTITUCIÓN PARA AFRONTAR LA CRISIS

En ese año fue nombrado subgobernador por Miguel Angel Fernández Ordóñez, siguiendo la tradición del BE de elegir para este cargo a uno de los directores generales de la institución. A partir de 2006 ha sido también miembro del Comité Económico y Financiero de la Unión Europea y en enero de 2009 fue nombrado presidente del Comité de Relaciones Internacionales del Banco Central Europeo.

 El Banco de España resalta que "durante los años en que ha ocupado el cargo de subgobernador, José Viñals ha llevado a cabo una eficaz gestión de los asuntos internos del BE, ha contribuido activamente a preparar a la institución para hacer frente a los problemas derivados de la crisis y ha desempeñado un papel importante en el impulso y desarrollo de las relaciones internacionales del Banco".