Monitor del Seguro
AIG, de escándalo en escándalo
La británica Prudential pierde 420 millones en 2008.- Fortis, 22.500 millones en números rojos.- Aumento de la falsa siniestralidad.- Mapfre inaugura las oficinas de su filial reaseguradora en Brasil
La aseguradora American International Group (AIG) lleva algún tiempo acaparando portadas y no precisamente por su buena gestión, sus exclusivos productos o sus buenos resultados. Primero fue su caída en Bolsa, que sólo fue un anticipo de todas sus miserias actuales. Posteriormente fueron las ayudas con fondos públicos que el Gobierno estadounidense tuvo que realizar para evitar la quiebra de la aseguradora, que en conjunto se acercan a los 200.000 millones de dólares y, como consecuencia de ellas, la compañía está prácticamente nacionalizada. El penúltimo escándalo de esta aseguradora, por ahora, lo constituyen las fabulosas primas que ha pagado a mediados de mes a un nutrido grupo de empleados por un importe total de 165 millones de dólares, que han puesto en su contra desde el presidente Obama hasta el último estadounidense.
AIG había prometido pagar unos 1.000 millones de dólares en concepto de primas a sus ejecutivos en un periodo de varios años, de los que ya ha hecho efectiva la mitad. La unidad financiera de AIG está obligada a pagar 220 millones de dólares en incentivos a sus empleados. De esta cantidad, 55 millones fueron pagados en diciembre y los otros 165 millones a mediados de este mes. Según parece, la aseguradora tiene comprometidos otros 327 millones en primas para 2009.
El fiscal de Nueva York, Andrew Cuomo, ha sido una de las figuras más beligerantes en contra del pago de estas cantidades y solicitó oficialmente a la aseguradora la lista de los premiados. En su carta de petición, Cuomo mostraba su enfado porque, después de las fuertes inyecciones de dinero que ha tenido que realizar el Gobierno, la aseguradora realice estos pagos a empleados de su filial de productos financieros, que es precisamente la culpable de la mala situación de la compañía. El fiscal considera que de no haber sido por el aporte de miles de millones de dólares de fondos públicos, AIG probablemente se habría declarado en bancarrota y no se habría efectuado ningún pago.
La Fiscalía, además de la lista de personas que recibieron estas bonificaciones y su cargo en la compañía, solicitó una descripción de su trabajo individual y de sus resultados en AIG Financial Products. También demandó con carácter inmediato los contratos que den lugar a la obligación de realizar estos pagos, así como los nombres de los encargados de negociarlos.
Previamente, el consejero delegado de AIG, Edward Liddy, había declarado en el Congreso que había pedido a los más de 400 empleados que recibieron bonificaciones "que hicieran lo correcto" y que los que hubieran recibido más de 100.000 dólares devolvieran al menos la mitad. Liddy justifica los pagos de los bonos argumentando que eran contratos firmados anteriormente, por lo que había tenido las "manos atadas".
Pero como el Gobierno en definitiva es el que tiene la sartén por el mango y no está de acuerdo con esos pagos escandalosos, ha tomado sus medidas. Así, la Cámara de Representantes de EE.UU., ha votado a favor de cobrar un impuesto del 90% sobre este tipo de pagos en empresas que hayan sido rescatadas por el Gobierno. Hasta el propio presidente, Barack Obama celebró la medida y la atribuyó a la indignación que ha generado en la opinión pública los bonos millonarios de los altos ejecutivos de la aseguradora AIG. El presidente se mostró ansioso de que la medida pase el tamiz del Senado y la pueda firmar, lo que servirá para "mandar un mensaje contundente a los ejecutivos que gestionan esas empresas de que las compensaciones de ese calibre no se pueden tolerar". La medida, si finalmente es aprobada también en el Senado, se aplicará a empleados de empresas que reciban más de 5.000 millones de dólares del plan de rescate financiero del Gobierno estadounidense.
Además, el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, quiere recuperar el dinero pagado en bonos lo antes posible, por lo que afirmó que descontará las primas pagadas a los altos directivos de la aseguradora AIG de los 30.000 millones de dólares pendientes de entrega en la operación de rescate del gigante asegurador de la quiebra.
Y para terminar de rizar el rizo y de encrespar al personal, se ha sabido que la aseguradora presentó hace un mes una demanda en los tribunales precisamente contra el Gobierno estadounidense, que es quien le ha prestado esas cuantiosas ayudas, para obtener la devolución de más de 300 millones de dólares en impuestos.
Y después de esta buena imagen que a nivel internacional está cosechando la aseguradora, la filial europea, -que sigue incluyendo en todos sus comunicados que es miembro de American International Group Inc. (AIG), un líder mundial en seguros y servicios financieros-, una nueva línea de negocio que ofrece productos y servicios diseñados para proteger el patrimonio personal de las grandes fortunas de nuestro país. Según la nota, España es el primer país europeo donde entra en funcionamiento AIG Clientes Privados, la división de seguros de grandes patrimonios de AIG, que nació en Estados Unidos en 2000 y actualmente asegura al 43% de las grandes fortunas norteamericanas. ¿Estarán asegurados en esta división los ejecutivos de AIG que han cobrado esas primas millonarias?
La británica Prudential pierde 420 millones en 2008
Pero AIG no es la única aseguradora que lo está pasando mal, hay otras muchas más que sin llegar a esos extremos están sufriendo pérdidas muy considerables. Ese es el caso del grupo asegurador británico Prudential, que ha dado cuenta de sus resultados del pasado año, que no han sido nada buenos. En realidad han sido nefastos, ya que en 2008 registró pérdidas por importe neto atribuido de 396 millones de libras esterlinas (unos 420 millones de euros), frente al beneficio neto de 947 millones de libras (1.005 millones de euros) del año anterior.
A raíz de estos desastrosos resultados, no se sabe bien si ha sido la compañía, que ha forzado la dimisión, o el propio ejecutivo, que ha decidió irse por vergüenza torera, pero el actual consejero delegado de la firma británica ha anunciado que abandona la compañía el próximo 30 de septiembre. Para sustituirle, el consejo de Prudential ha designado a Tidjane Thiam, actual director financiero de la entidad, como nuevo consejero delegado del grupo a partir del próximo 1 de octubre.
Sobre el ejercicio actual, la mayor aseguradora de Reino Unido reconoció que 2009 será un año muy difícil y apuntó la posibilidad creciente de que en algunas regiones del mundo la recesión perdure en 2010.
Fortis perdió 22.500 millones en 2008
También a este lado del Atlántico, el grupo bancario y de seguros Fortis ha presentado un primer cálculo calculó, sobre la base de las reglas contables belgas, que arroja unas pérdidas estatutarias para 2008 de 22.500 millones de euros, por lo que la entidad asegura que no dispone de margen para distribuir dividendos por el pasado ejercicio. Pero los resultados los resultados consolidados de acuerdo a las normas contables internacionales del grupo no se conocerán hasta el próximo 31 de marzo.
Según la propia entidad, estos resultados son consecuencia de los problemas financieros de los mercados y a la venta de sus actividades bancarias y de seguros holandeses, que han rebajado su capital neto a menos del 50% de su capital social. Fortis considera que
Estas pérdidas "no tienen ningún impacto sobre la solvencia de las actividades operacionales de seguros, que disponen de una solvencia más que suficiente".
Aumento de la falsa siniestralidad
Una de las lacras que tiene que sufrir el sector segurador en tiempos de crisis es el aumento de la siniestralidad provocada o simulada por los propios asegurados. Es lo que se conoce dentro del sector genéricamente como "el cerillazo" en alusión a los incendios provocados cuando los negocios no funcionan y básicamente consiste en la presentación de una denuncia falsa para cobrar el seguro.
Y de un tiempo a esta parte sí que se está notando un incremento apreciable de pequeños siniestros, que en muchos casos no son más que intentos de estafar a las aseguradoras. Se trata en muchos casos de propietarios de comercios o bares que les cuesta llegar a fin de mes y que simulan un robo para cobrar la indemnización correspondiente. Estos personajes, que no son delincuentes habituales sino personas en apuros, son relativamente fáciles de detectar por parte de la policía, ya que hay muchas incoherencias y contradicciones en sus denuncias.
Pero el colmo es cuando el propio empleado es el que quiere engañar a la aseguradora. Y eso precisamente es lo que ha tenido lugar hace unos días en Santa Fe, un pueblo situado a 11 kilómetros de Granada, donde la Guardia Civil ha detenido al delegado de una compañía de seguros, que denunció un falso tirón en la misma puerta de su sucursal supuestamente para engañar a la compañía para la que trabaja.
El presunto estafador presentó una denuncia el pasado 24 de febrero, en la que aseguraba que sobre las 14,30 horas dos individuos que circulaban en un ciclomotor le habían sustraído el bolso mediante un tirón y que le sustrajeron dos gafas y dinero, valorado todo en más de 1.200 euros.
Los investigadores no encontraron ningún testigo que pudiera confirmar los hechos; y además solicitaron a una caja de ahorros cercana ver las imágenes de las cámaras de seguridad de la entidad, pero las imágenes sirvieron para comprobar que no había pasado nada. Los agentes citaron al denunciante para que se explicara y acabó reconociendo delante de su abogado que los hechos denunciados no eran ciertos, que las gafas que dijo que le habían robado nunca las tuvo, y que pretendía cobrar algún dinero extra de la aseguradora para la que trabaja. Seguro que Quevedo tildaría a este personaje como "el alguacil alguacilado".
Se nota que la crisis es muy profunda y que la cosa está muy mal, porque en lo que va de año en Santa Fe, un pueblo con poco más de 14.000 habitantes, la Guardia Civil ha detenido por estos intentos de estafa al seguro a seis personas, cuatro de ellas en menos de un mes, entre las que se encuentra el delegado mencionado. En algunas zonas de Madrid, por ejemplo, se han llegado a descubrir ocho denuncias faltas en poco más de una semana. Y seguimos con la crisis.
Mapfre inaugura las oficinas de su filial reaseguradora en Brasil
Hace unos pocos meses que Brasil suprimió el monopolio que mantenía sobre el reaseguro, a través del Instituto de Reaseguros de Brasil, y abrió la mano para recibir a las compañías internacionales de este sector. Rápidamente las principales compañías de todo el mundo se han lanzado a la conquista del mercado brasileño de reaseguros. Entre ellas está la primera aseguradora y reaseguradora española, Mapfre, que no ha perdido el tiempo y ya ha abierto las nuevas oficinas de su filial de reaseguros en aquel país.
Mapfre Re obtuvo en noviembre de 2008 la autorización para constituir una reaseguradora filial, Mapfre Re do Brasil, cuyas oficinas en Sao Paulo acaba de inaugurar.
La reaseguradora española tiene presencia directa en 16 países, y, además de en Brasil, dispone de oficinas en Argentina, Colombia, Chile, México y Venezuela, desde las que gestiona todo el negocio latinoamericano. En 2008, Mapfre Re obtuvo un volumen de primas aceptadas de 1.778,6 millones de euros, lo que supone un incremento del 11% con respecto al año anterior.
Las agencias de clasificación S&P y AM Best, que son las más especializadas en entidades de seguros, tienen otorgados a Mapfre Re 'ratings' de fortaleza financiera que se sitúan entre las más elevadas del mercado reasegurador mundial.